CAPÍTULO VI EL CNI PRESENTA SUS CREDENCIALES #6
—Me lo imagino. ¡ Y hay que ver la cantidad de mujeres que siguen los seriales y los programas del corazón, comenzando por Concha! Nunca lo he entendido. Me pregunto si las feministas también los ven.
—Mi mujer, funcionaria del Estado, y aunque haga ver que no los sigue, los sigue. Puedo dar fe de ello. Ellas con los cotilleos y nosotros con el toreo y el fútbol si bien reconozco que a mi esposa le entusiasma cada día más la selección femenina de fútbol.
—A mí también. Hay que ver cómo regatea la Aitana Bonmatí.
Creo que ya tiene tres balones de oro y no veas lo orgulloso que estoy de nuestra colchonera Alexia.
Claro que tendrían que advertir a las niñas de que no todas llegar á n tan lejos y, sobre todo, que no aflojen con los estudios.
Deberían recordarles que, hoy por hoy, las chicas estudian más que los chicos.
Y si al fútbol le suman la afición por los videojuegos, los dos sexos se igualarán, pero por abajo. No tengo la menor duda.
—Es posible. Dependerá del impulso que los padres den al fútbol femenino.
— ¿Puedo hacerte una pregunta, Alfredo?
—Puedes.
—Según lo que me acabas de decir del CNI, ¿por qué todavía no estás divorciado?
—Porque fue mi esposa la que me facilitó la entrada en el CNI. Funcionaria de Hacienda en Madrid, pero hija de espía. Nadie mejor que ella entiende mi trabajo. No me pregunta nada. Si mi reloj cambia de muñeca o mi anillo de dedo, ya sabe a qué atenerse.
— ¡Coño! ¡Coño! La mía, sus labores, pero hija de sargento de la Benemérita. También ha entendido el trabajo del auténtico policía, aunque reconozco que la he hecho sufrir algo más de la cuenta por mi excesiva dedicación y por mis tan libres como levantiscas opiniones. Ya me conoces.
—Te conocemos. ¡ Mira qué nos has hecho padecer también a nosotros, jodido! A veces creíamos que te caería un puro de los gordos antes de poderte usar.
—Pero no me ha caído ninguno. Sé nadar entre dos aguas — responde satisfecho Matías.
— ¡Bueno! ¡Bueno! Algún que otro balón te hemos ayudado a despejar.
Y volviendo a lo que nos interesa, la situación de la Monarquía, los republicanos van adelantando, pero todavía les quedan bastantes piedras en el camino.
Como te acabo de decir, la Casa Real intenta no dar señales de inquietud.
Prefiere mantener la calma mientras sigue con sus visitas públicas y privadas allá donde sabemos que será bien recibida o que su situación haya mejorado.
La presencia de Leonor en Pamplona y Viana como princesa de Viana fue un gran éxito.
Valencia fue un bálsamo, aunque con resultado incierto.
¿Por qué Carlos Mazón no dimitió ante tantos muertos y teniendo enfrente a la izquierda española?
Y ante la catástrofe ferroviaria de Adamuz y pese a su presencia, una sola foto sirvió para que no faltaran encendidas protestas en las redes sociales.
Lo que te he dicho, a sus oponentes no se les escapa ni una.
Matías y mientras escucha a Alfredo se pregunta para sus adentros por qué el presidente de la Comunidad Valenciana no fue capaz de dimitir.
—Yo habría dado a conocer todos mis pasos el día de la dana y luego habría dimitido. ¡Maldita política! —suelta Matías en voz alta como de costumbre.
Y continúa con su conversación con Alfredo.
— ¿Y cuáles son los l ugares difíciles que todavía ha de visitar la princesa Leonor?
—Recuperado el monasterio de Montserrat por sus padres con motivo de la celebración del milenio de su fundación, a la princesa Leonor todavía le falta recuperar el ducado de Montblanch, el condado de Cervera y el señorío de Balaguer.
— ¡Ni qué estuviéramos en la Edad Media! —responde un Matías que, por muy monárquico que sea, ya tendría suficiente que la ciudad de Gerona aceptara de buen grado a la princesa Leonor, aunque fuera a cambio de una gran dote.
—Debería ser una gran dote para contentar a los separatistas, Matías —le responde Alfredo a salto de mata.
—Me lo imagino. Yo aportaría mi óbolo de muy buen grado.
—Se agradece tu buena predisposición. En fin, la reina Letizia ayuda, aunque sus visitas como las de la reina Sofía siguen encorsetadas.
Es difícil encontrar espacios libres que armonicen con la función de reina.
El protocolo, su condición de consorte y algunos roces familiares internos siempre andan de por medio.
— ¿ Un problema de protocolo?
—La prensa antimonárquica del corazón lo sigue muy de cerca. Cualquier cosa la convierten en un error o en una escapada. Y ya sabes a lo que me refiero con la última palabrita de marras.
—Y vosotros le dais el visto bueno a esa libertad, ¿no es así?
—Se la damos. Tanto Felipe VI como Letizia ya son mayorcitos de edad para saber lo que deben hacer y lo que no.
Además, contamos con el oxígeno que aportan la princesa Leonor y la infanta Sofía, pese a que la prensa rosa antimonárquica no se olvid ó de informarnos de todos los mareos que sufrió Leonor en el Juan Sebastián Elcano , de algún que otro escarceo amoroso o de alguna cerveza que, a su entender, acab ó en borrachera.
—Y vosotros, ¿confi á is en ese ox í geno de las hijas?
—Totalmente. No provocarán ninguna travesura de juventud que no la podamos arreglar. Las dos son conscientes de los riesgos que acechan a la monarquía.
—Pero… ¿cómo os las apañáis para frenar los chismes que caen sobre las mujeres de la Casa Real o sobre el propio Felipe VI y no digamos sobre Juan Carlos I?
—Tenemos periodistas dobles. Atacan su pasado y ensalzan su presente. Para despistar, ya me entiendes. En cualquier caso, los hay que atacan por cuenta propia su pasado y su presente. Y otros dan por hecho que todas las reinas por el mero hecho de haber estado casadas con Borbones lo pasan puta.
—Ya será menos. ¿Estáis seguros de que dicha afirmación se aplica en el caso de Felipe VI y Letizia?
—No me hagas estas preguntas. Recuerda que he sido yo quien te ha dado alcance. Además, lo que me preguntas no forma parte de mi negociado.
—Entiendo. Pero… eso de tener periodistas dobles, ¿ funciona?
—Funciona. Si vieras cómo se cuelan en las redes sociales y cómo gestionan su espacio propio en YouTube te quedarías pasmado.
Hacen maravillas. Llegan con sus tentáculos de pulpo a las cadenas de televisión izquierdistas o separatistas.
Hoy en día, dichas cadenas todavía no han descubierto cómo actúan nuestros y nuestras periodistas.
La información que extraen del núcleo duro de dichas cadenas es más valiosa que lo negativo que puedan decir de la Casa Real.
Saben administrar muy bien el humo que lanzan y nos permiten conocer en clave a todo el personal directivo por muy escondido que esté entre bastidores o consejos de administración.
—Interesante.
—Claro que no siempre actuamos así. En ocasiones es bueno no introducir agentes en programas exclusivamente antimonárquicos, en programas que se vistan de azul.
— ¿Los llamáis azules a los programas antimonárquicos? ¿Por lo de la sangre azul? —pregunta Matías de inmediato.
—Eso ya está pasado de moda. Para nosotros la palabra azul es subliminal.
— ¿Subliminal? ¡No entiendo nada! ¡Hay que ver que complicados sois en el CNI!
—Si lo traduces al francés te acercarás al significado. En Bleu .
—Sigo sin entender. Pero antes de que me líes más, ¿por qué en ciertos programas no introducís siempre uno o una de los vuestros? —pregunta Matías.
—A partir de ahora también de los tuyos —corrige Alfredo y prosigue—. Hay que dejarles que ellos mismos toquen hueso. Al darles luz verde nos ayudan a comprobar hasta donde son capaces de llegar en sus ataques a la familia real.
—Ya veo. Intentáis que ellos mismos se metan en la ratonera.
En fin, supongo que deberé engrasar de nuevo tanto mi olfato natural de sabueso como mi lógica policial.
Por cierto, ¿qué hacéis para frenar la oleada antiespañola que viene de la América Latina izquierdista?
Sobre todo, la que degrada a nuestro viejo Imperio colonial —pregunta Matías orgulloso de la herencia de España.
—Venezuela y Méjico fueron quienes lanzaron los primeros drones directos contra la Monarquía con la ayuda de un falso enfado de la izquierda política y del silencio cómplice del Grupo de Puebla.
Esperemos que Felipe VI no muerda el anzuelo, aunque solo sea por accidente.
Cada día hay más países que para provocar a Trump hay quienes convierten a España en una plataforma antiamericana.
En otras palabras, en un pararrayos para ellos.
— ¿ También tenéis algún infiltrado en ese Grupo de Puebla?
—Lo tenemos. Navega entre los países caribeños y desde hace un cierto tiempo, se ha incorporado al circuito chino. Está a la espera.
— ¿A la espera de qué?
—A la espera de que los enemigos de los Estados Unidos se estabilicen o se desestabilicen. Según les convenga.
—Entiendo… pero ¿qué clase de órdenes han de recibir?
— ¡Mira que eres preguntón , Matías! Esperaremos a que Trump decida mover ficha de una vez por todas más allá de los tan cacareados aranceles.
De momento se ha limitado a lanzar disparos de advertencia sobre Canadá pasando por Alberta y Groenlandia; ha atacado a Irán con final incierto; y ha cazado a Maduro, pero se quedará con el petróleo venezolano y sostendrá al gobierno de Delcy Rodríguez.
—Eso es lo que parece.
—No debemos olvidar que Trump es un empresario puro y duro y que, además, no tiene interés alguno en respetar la lengua española y el mundo latino o al mismísimo derecho internacional.
Y en el caso de que dé otro golpe real aún será de mayor envergadura.
No dudará en dirigirlo contra los gobiernos de izquierda.
En ese caso el golpe alcanzar ía de lleno a España.
Si la realización del « resort » de Gaza que ha imaginado le falla no nos salvaremos de sus coletazos.
Lo instalará a su nombre en una isla mediterránea.
—Los progres de izquierda siempre juegan con fuego —le responde Matías absteniéndose de preguntar por el nombre de la isla.