Rough – Más que Suficiente (Regreso a la Montaña nº 5) Capítulo 9
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Capítulo 9

CAPÍTULO NUEVE

Graham

Que estos dos hayan tenido la cara de venir a decirme estas cosas me cabrea de mala manera.

—La conociste hace apenas dos días —dice Bart con tono impactado.

—Y tú le declaraste tu amor a Abby poco después de conocerla, ¿no?

Bart respira hondo antes de asentar con la cabeza. —¿Entonces de verdad crees que es lo mismo?

—Sé que es lo mismo. Los Rough tenemos tendencia a enamorarnos terriblemente rápido, ¿no crees?

Se toma un momento antes de echarse a reír y sonreír. —Sí, así es.

Por el rabillo del ojo, veo al sujeto de nuestra discusión. Por la expresión de su cara, sé que lo ha oído todo.

—De acuerdo. Si esa es tu postura, hermano, dejaré de preocuparme tanto. Al fin y al cabo, uno no puede controlar el amor —dice Bartlett.

Asiento. —Lo entiendo. Gracias por tu preocupación, pero todo está bien.

Tallie Miller se despega de la pared y vuelve a la mesa.

Abby se aclara la garganta. —Bueno, pues gracias por la comida, Graham. Deliciosa, como siempre. Pero tenemos que irnos, ¿verdad, cielo?

—Sí. Será mejor que nos pongamos en marcha —asiente Bart. Ya no está enfadado; su tono ha cambiado y me da la impresión de que comprende que hablaba en serio. Y que voy a pasar mucho más tiempo a solas con la mujer de la que me estoy enamorando.

—¿Todo bien? —pregunto mientras Tallie se sienta.

—Sí. Claro. Todo bien —lo dice de una forma que sugiere que no, no está segura, y no todo está bien.

¿Cuánto de eso ha oído?

Reflexiono sobre cómo voy a decirle la verdad sobre lo que siento. Como han demostrado mis hermanos, aunque creas en el amor a primera vista, no es una conversación fácil de tener.

Cuando terminamos, Lemon se pasa y nos deja a Lucy en el cochecito. Mi hermana tiene una cita y estoy seguro de que ver a Lucy es una visión tranquilizadora para Tallie.

Nos dirigimos al parque local y entramos en el Tender Trail. Es un sendero largo, pero una caminata tan difícil como su nombre indica.

Tallie ha estado sumida en un silencio incómodo desde que salimos del restaurante. Mira hacia la distancia mientras empuja a Lucy en el cochecito, y es bastante obvio que ha oído lo que he dicho y está luchando por procesarlo todo.

Mientras pienso en cómo abordar el tema, ella se me adelanta y lo hace por mí. —Amor... ¿Has dicho que te estabas enamorando de mí?

—¿Realmente suena tan demencial?

—Quizá lo sea.

—¿Te asusta? ¿Demasiado como para considerar que podría ser cierto?

Camina un rato, absorta en sus pensamientos. —Las únicas personas que me han demostrado amor han sido mi madre y mi hermana. Y supongo que el amor que me ofreces tú es muy diferente.

—¿Ninguna pareja?

—Nadie que me haya amado de verdad. Nadie que siquiera lo haya fingido.

—¿Y qué hay de tu amor? ¿A quién has amado tú, Tallie?

—A mi madre. A mi hermana. A Lucy. Eso es todo. Y de nuevo, eso es amor familiar. Es muy diferente a lo tuyo, Graham.

Me río. —¿Y si quiero convertirme en tu familia?

—¡Como lo digas mal, estaremos hablando de algo muy distinto! —sacude la cabeza y tiene una sonrisa un tanto alocada, de incredulidad ante lo que está pasando, intentando usar el humor como escudo.

—¿No tienes espacio en tu corazón para amar a nadie más, Tallie?

Estamos muy solos en este tramo del sendero. Normalmente solo está frecuentado por corredores por la mañana y al atardecer. Así que no hay nadie más que yo para verla romper a llorar.

Aparte de Lucy, por supuesto, y ella no se lo dirá a nadie.

—¿Tanto dolor te produce la idea de que te quiera, Tallie?

—Es que no lo entiendo. ¿Cómo podrías amar a alguien como yo, Graham?

—No hay un cómo. Simplemente te quiero.

Se deja caer contra mi pecho, con las lágrimas rodando por sus mejillas, mojando mi camisa con su densidad.

—Soy un caso perdido de caridad —dice—. Soy una mujer sin hogar. Tengo un bebé al que no puedo cuidar. No tengo trabajo, ni esperanzas inmediatas de conseguir uno que valga la pena. No tengo nada a mi nombre. No valgo nada, ¿cómo podría alguien quererme?

Le pongo las manos en los hombros y la sujeto con firmeza.

—No se trata de dinero. No se trata de lo que tienes.

El amor no consiste en llevar la cuenta, Tallie.

No es una transacción. La familia no lleva un registro de quién hace qué o quién paga qué.

Mientras aportes lo que puedas, mientras me entregues tu corazón, eso es más que suficiente, Tallie. Tú eres más que suficiente.

Ahora llora a lágrima viva contra mi camisa. Me limito a estrecharla con fuerza, abrazándola hasta que asimila la verdad que tiene ante ella.

Básicamente hago eso durante el resto del día. Durante la cena, e incluso en mi cama. Sin sexo, solo amor, con Lucy todavía en brazos de Tallie mientras ella está en los míos.

No voy a soltarla nunca. Se lo daré todo, y ella me lo devolverá todo.

Cuánto sea ese «todo» de cada uno de nosotros no importa.

Nunca importa.