Capítulo 17. Logan
LOGAN
Tres meses más tarde…
Me paso la mano por la barba de tres días mientras miro los expedientes que tengo delante.
—Bienvenido de nuevo —dice Elise cuando pasa al lado de mi escritorio y me mira con cara de preocupación.
Solo tres de nosotros sabemos por qué me derrumbé hace tres meses. Solo tres de nosotros sabemos por qué no volveré a ser el mismo.
Todo el mundo piensa que me vine abajo porque nos echaron del pueblo cuando más nos necesitaba.
Cuando llegaron las ambulancias y los camiones de bomberos, solo quedaban llamas que no pudieron apagar a tiempo para salvar nada. El pueblo ardió, dejando tras de sí solo estructuras carbonizadas y vacías.
Los cuerpos quedaron irreconocibles. Estaban demasiado calcinados como para que pudieran identificarlos. Y los únicos lugares donde aparecieron cadáveres fueron el ayuntamiento y la casa del sheriff .
Durante tres meses no se ha hablado de otra cosa en las noticias, que vierten información contradictoria procedente tanto de fuentes fiables como falsas.
Por eso he vuelto.
Lana dio su vida por la verdad.
Lo último que voy a permitir es que vuelvan a echarle tierra encima.
Elise hace una pausa, como si esperara una respuesta. Solo inclino la cabeza hacia ella en señal de agradecimiento y ella suspira mientras termino de escribir el informe completo.
Hadley no ha dejado de buscar a Jake, pero no ha dado con él. Si sobrevivió, ya debe de estar muy lejos, posiblemente sumido en el estupor del alcohol tras presenciar la muerte de su mejor amiga.
No hay duda de que por eso apagó la transmisión. No podía soportar verlo. Ojalá yo tampoco lo hubiera visto.
Nunca debí haberme ido de Delaney Grove. Debí haber arriesgado mi carrera. Ahora no me siento bien en ninguna parte.
No me di cuenta de que nada más importaba hasta que la perdí.
Nada de lo que defendía valía más que ella.
Nada de lo que consideraba importante tenía ningún valor real.
Todo lo que tengo carece de sentido sin ella.
Podía haberla salvado, pero en lugar de hacerlo me fui. Está muerta por mi culpa.
Después de leer el informe por última vez, lo imprimo y me levanto. Leonard me mira al pasar por delante de camino a la fotocopiadora y observa cómo guardo los papeles en una carpeta.
—¿Es tu primer día tras tu vuelta y ya estás preparando un nuevo expediente?
Niego con la cabeza.
—No. Estoy arreglando el viejo informe que se niegan a hacer público.
Suspira con hastío.
—Déjalo estar, Logan. Nunca van a admitir la verdad públicamente. La Agencia entera ha quedado en entredicho por todo lo que se ha publicado. Ya han hecho todas las concesiones que se van a permitir hacer.
—Aun así, siguen empeñados en que las acusaciones sobre la falsificación de pruebas de ADN son una falacia y una mentira. Afirman que las pruebas de vídeo no son auténticas. Y, además, no mueven un dedo por limpiar el nombre de Robert Evans.
—Ni lo harán —dice en voz baja, poniéndome una mano en el hombro—. Como te dije, ya han hecho todas las concesiones que están dispuestos a hacer. El director ya no está. Johnson ha muerto. A partir de ahora, se acabó la corrupción, Logan.
Miro el archivo que tengo en las manos.
—Lo que Collins diga hoy determinará si eso es cierto o no —digo cuando vuelvo a levantar la vista.
Él exhala y yo coloco de nuevo el expediente sobre la mesa. Tengo una reunión con el director Collins en breve. Lo que diga marcará mi rumbo a partir de ahora.
Durante los últimos tres meses, he estado de baja. Todos coincidieron en que necesitaba un descanso después de la crisis nerviosa que sufrí. También me eximieron temporalmente de mis funciones hasta que me sometiera a una evaluación psicológica en el departamento.
Si alguien supiera lo que he perdido, nadie pondría en duda mi cordura. Sabrían con certeza que estoy demasiado jodido para estar aquí sin necesidad de un papel que se lo dijera.
Durante mi baja forzosa, la única forma que tenía de no perder la cabeza era investigar el caso del asesino original. Nadie intentó detenerme, y Collins me proporcionó toda la información que necesitaba o solicitaba. Incluso hacía que Leonard me la llevara a casa.
Al principio, no conseguí descifrar el misterio.
Al principio, tenía todo el sentido del mundo que fuera el sheriff, salvo por lo que respectaba a su hija. Eso lo trastocaba todo.
Pero entonces me di cuenta de que las mujeres no eran más que sustitutas. Y una vez que descubrí por qué lo eran y a quién sustituían… todo cobró sentido.
Especialmente cuando relacioné el detonante con una fecha concreta: la del primer asesinato. No es de extrañar que Johnson nunca relacionara ambas cosas. Se centró en un solo hombre y amoldó las pruebas a su teoría.
Nunca se tomó la molestia de mirar a su alrededor, algo que yo sí hice, hasta que finalmente me obligué a descartar al sheriff .
No tenía sentido que Lana matara a tanta gente de formas tan espantosas y que nunca fuera a por el asesino original que había empezado todo esto. No tenía sentido que no hubiese descubierto quién era habida cuenta de lo increíblemente inteligentes que eran ella y Jake.
Pero entonces descubrí lo ingeniosos que eran en realidad.
Me di cuenta de hasta qué punto habían pensado y planificado cada detalle del magistral plan que pusieron en marcha.
Ojalá me hubiera dado cuenta antes de perderla de lo insignificante que era el resto del mundo para mí sin Lana. Ahora podría estar con ella. Los dos habríamos podido sobrevivir juntos a esa tormenta de fuego.
Pero, en cambio, dejé que pensara que mi carrera y mi moral eran más importantes que ella.
Me equivoqué.
Ella es lo único que me importa.
El tiempo pasa lentamente mientras recopilo el resto de la información, y lo imprimo todo por si acaso lo de Collins no sale como espero.
Hadley se acerca a mi escritorio y se sube de un salto.
—¿Por qué estás investigando a esa tal Olivia? —pregunta con curiosidad, mostrando una página que trae consigo.
—Porque necesitaba cierta información.
Ella refunfuña.
—Eso es obvio. Pero ¿qué haces investigando a una microbióloga que además es hermana de una de las víctimas del asesino original?
—Porque recibió pagos de una cuenta ficticia que relacioné con Jake. Todo el dinero de esa cuenta se transfirió directamente a la de Olivia el mismo día que pasó todo.
Ella exhala con un silbido.
—¿Y eso?
—Porque sabían quién era el asesino original. Ahora yo también lo sé. Y entiendo por qué no había logrado encontrar ningún indicio de represalias hasta ahora.
—¿Por qué? —pregunta ella en voz baja.
—Porque son la hostia de brillantes.
Miro el reloj de mi ordenador y me pongo de pie mientras recojo el expediente que he preparado.
—Luego te lo cuento todo —le digo con una sonrisa tensa—. Ahora tengo una reunión.
Ella asiente con la cabeza, sabiendo lo que está por venir, aunque ambos esperamos estar equivocados. He apoyado a Collins durante mucho tiempo. Siempre se ha caracterizado por su integridad. Espero que el cargo no lo haya corrompido.
Le suena el teléfono, ladea la cabeza y sale corriendo hacia su cubículo. La observo un momento mientras pulsa teclas a toda velocidad, pero luego recuerdo que tengo una misión entre manos.
Me dirijo a la oficina del director con el expediente en la mano. Toda la información es precisa. Se trata del caso original, que hay que reabrir, y del verdadero sospechoso, al que hay que detener para que pase el resto de sus días sumido en la miseria.
Collins responde cuando golpeo con los nudillos su puerta y entro.
—He preparado el expediente para reabrir el caso original —le digo.
Se pone tenso de inmediato.
—Acabas de reincorporarte, Logan. Técnicamente, ni siquiera has terminado tu periodo de servicio administrativo.
—Por suerte lo he preparado estando en la oficina —bromeo, lanzando el expediente sobre su escritorio.
Sé lo que va a decir incluso antes de que lo diga. Une las manos delante de la cara antes de exhalar un largo suspiro.
—Soy consciente de que Robert Evans no era el culpable, pero el asesino o bien está muerto o entre rejas.
—En realidad, vive no muy lejos de aquí —le digo, con los ojos entrecerrados.
Ni siquiera le echa un vistazo al documento. En cambio, mantiene la mirada fija en mí.
—No tienes ni idea de la presión que supone para mí arreglar todo esto. Y…
—Quieres decir encubrirlo todo —gruño.
—Maldita sea, Logan. ¡Ya te lo he explicado!
—espeta, dando un golpe en la mesa con la mano—.
Si reabro esta investigación y admito que uno de los nuestros falsificó pruebas de ADN, será el fin de tu unidad.
Por no hablar de que es posible que otros muchos asesinos en serie pidan reabrir sus casos e incluso salgan de prisión si sus abogados logran demostrar que hay dudas razonables sobre la culpabilidad de sus clientes.
—Todo esto no es más que política —digo sin rodeos—. No eres mejor que McEvoy.
Aprieta los labios y entrecierra los ojos hasta que no son más que rendijas.
—Estoy limpiando el desastre que él dejó, pero puedo prometerte que nadie más pasará por lo que pasó esa familia mientras yo esté en este cargo.
—No, el nombre de un hombre inocente seguirá mancillado porque te da demasiado miedo defender lo correcto.
Maldice y se pasa la mano por el pelo.
—Está muerto, Logan. Destruir tu unidad y toda la buena labor que ha desempeñado no va a devolverle la vida a ese hombre. En este momento, el fin justifica los medios.
Me levanto cuando comprendo que no va a ceder. Me deshago del arma de servicio y la tiro sobre la mesa junto con mi placa.
—Entonces considera esto mi renuncia —le digo.
Él abre los ojos como platos.
—No seas tonto, Logan. Tómate más días libres. Estás tan metido en este caso que no piensas con claridad.
—No puedo pensar con más claridad. Me uní al FBI con la ingenua idea de que siempre haríamos lo correcto, sin importar las consecuencias personales que ello pudiera acarrearnos.
Dediqué cada minuto de mi tiempo a este trabajo, sacrificando cualquier oportunidad de llevar un estilo de vida normal o de vivir de verdad.
No ingrese aquí para que me corrompiera precisamente la institución que se supone que debe regirse por el honor.
No voy a formar parte de algo así. Afuera hay mucha corrupción, pero al menos allí podré tener una vida.
Parece frustrado, pero no tanto como yo.
—Estás cometiendo un error —me dice cuando empiezo a irme.
Me giro para mirarlo.
—No, los estoy arreglando, director. Que no se te olvide.
Cierro de un portazo detrás de mí y vuelvo a la oficina para recoger mis cosas. La gente me mira al pasar y Leonard me lo nota en la cara antes de bajar la vista hacia la funda vacía que llevo en la cadera.
De todas formas, nunca me ha gustado llevar corbata.
Me la quito y la tiro a un rincón de mi oficina. Cojo una caja y empiezo a recoger las pocas cosas a las que les tengo cariño. Entre ellas, la foto de Lana y yo que puse en mi escritorio hace mucho tiempo.
Hadley entra cuando estoy terminando y cierra la puerta tras de sí.
—Ni te molestes en decirme que estoy cometiendo un error —digo sin levantar la mirada.
—No voy a hacerlo —responde, acercándose a mí a toda prisa.
Frunzo el ceño al ver lo abiertos que tiene los ojos.
—¿Qué? Si es por un caso, deberías llevárselo a Donny.
—Logan, acaban de encontrar a Jason Martin muerto y castrado en Carolina del sur —dice con el tono susurrante que se reserva para las palabrotas.
La sangre bulle por mis venas y aprieto la caja que llevo en las manos antes de volver a dejarla sobre el escritorio.
—¿Ha sido…?
Las palabras se me atascan en la garganta, porque, si me equivoco, esa esperanza podría destruirme.
Ella asiente lentamente con la cabeza.
—Me han enviado las fotos. Les he dicho que no era nuestra Muerte Escarlata porque estaba muerta.
Pero es ella, Logan. Es el mismo tipo de navaja, la pared estaba pintada de rojo y no había signos de vacilación.
Además, llevaba calzado de mujer. No ha sido Jake.
Ha sido ella. Está viva, Logan. Está viva de verdad.
Las lágrimas comienzan a brotar de sus ojos mientras me desplomo en mi silla, sin poder mantenerme en pie y con la piel erizada. No me atrevo a creerlo porque, si Hadley estuviera equivocada, sé que sería mi sentencia de muerte.
—He estado buscando a Jake desde ese día, pero no lo he encontrado por ninguna parte.
Revisé registros de vuelos y no encontré ninguna prueba de entrada o salida.
Ese cadáver llevaba más de un mes allí, pero acababan de descubrirlo.
Lo encontraron en el sótano de una casa que llevaba tiempo en venta —continúa.
—Sé dónde puedes buscarlos y creo que sé cómo puedes encontrarlos —susurro mientras recojo mis cosas.
—¡¿Qué?! ¿Cómo?
La miro a los ojos.
—Si te vas con él, no podrás volver, Hadley. Si vienes conmigo ahora mismo, será el fin de tu vida aquí. ¿Lo entiendes? Sería demasiado peligroso para ellos que mantuviéramos cualquier tipo de vínculo con este mundo.
—Tendré todo listo en una hora —dice sin pensárselo—. No puedo dimitir, ya que es un puesto obligatorio, pero puedo esfumarme. Puedo hacer que ambos desaparezcamos si me das dos horas.
—Hazlo —le respondo—. Te espero en la entrada dentro de diez minutos.
—¿Qué hacemos?
—Voy a hablar con la única persona que puede darme respuestas. Tú te vas a casa a prepararlo todo, incluido vaciar nuestras cuentas.
Coge el portátil de su cubículo sin detenerse. No miro atrás para ver si alguien nos está observando.
—¿Adónde vas? —me susurra.
—A conocer la verdad.