Capítulo 16. Logan
LOGAN
Dicen que los milagros son cosa del pasado.
—W illiam S hakespeare
Todas las pantallas se apagan a la vez y solo se oye un zumbido sordo que envuelve el ambiente. Sacudo un monitor como si eso fuera a conseguir que la pantalla volviera a funcionar.
—Ha cortado la conexión de las cámaras —dice Hadley, escribiendo en el teclado a toda velocidad.
—¡Recupérala!
—¡Eso intento!
Las lágrimas me queman la cara y lo único que puedo hacer es evitar desplomarme.
Leonard está sentado en silencio, retorciéndose las manos mientras mira al suelo y balancea la rodilla.
Las noticias informan de la interrupción de la retransmisión en directo, pero apenas puedo oír lo que dicen.
El corazón me martillea en el pecho.
—¡Lo tengo! —grita Hadley cuando la pantalla vuelve a encenderse.
Miro hacia el fuego que se acerca al ayuntamiento y, de repente, este explota con un ruido ensordecedor que retumba a través de los altavoces a nuestro alrededor.
Me tambaleo hacia atrás mientras en el edificio no dejan de sucederse los estallidos que lo hacen volar por los aires a intervalos sucesivos.
El silencio se apodera de toda la sala y la cadena de noticias vuelve a emitir cuando Hadley reactiva el enlace.
Todos los que están fuera de la sala siguen las noticias con la misma conmoción con la que nosotros miramos nuestra pantalla. Pero yo apenas me doy cuenta de lo que ocurre cuando me derrumbo y me pongo a lanzar todo lo que encuentro a mi alcance.
Los cristales se rompen a nuestro alrededor. Unas voces me llaman por mi nombre. Todo y nada sucede al mismo tiempo cuando le doy un puñetazo a Leonard en la cara y forcejeo para librarme de las manos que me sujetan contra el suelo.
El hielo y el fuego me envuelven sin piedad, y me vengo abajo. Todo mi cuerpo se convierte en piedra al verme inmovilizado y obligado a ver cómo las llamas se propagan por el edificio y envuelven el pueblo.
Es imposible que haya salido a tiempo.