Capítulo 11. Lana
LANA
Dicen que los milagros son cosa del pasado.
—W ILLIAM S HAKESPEARE
Veinte minutos después de la emisión, la gente ya estaba huyendo del pueblo. Justo como teníamos previsto, Logan y su equipo se han ido. No tardarán en volver a ver el vídeo, el mismo que acabamos de compartir con todo este pueblo de mierda.
El plan original era que Jake se encargara de esa parte tan divertida, pero era más fácil que lo hiciera alguien dentro del FBI.
—Al menos se están yendo —dice Jake mientras los observamos en la distancia, con la mirada puesta en la pantalla del móvil, en la que se ve al sheriff a punto de estallar.
—¿Qué carajo estás haciendo? —espeta el sheriff Cannon dándole un manotazo a la ventanilla del copiloto de un coche.
El hombre la baja un pelín.
—Sacar a mi familia de este dichoso pueblo antes de que nos arrastres a todos al infierno por lo que has hecho.
Contengo una sonrisa. Están abandonando a su capitán.
—Parece que ahora les damos más miedo nosotros que el sheriff —se regodea Jake—. Por fin le plantan cara.
—El sheriff ahora parece insignificante comparado con un monstruo que lo ve, lo oye y lo sabe todo.
—¡No es más que una puta persona! ¡Quedaos y defended vuestro pueblo! —le grita el sheriff al hombre.
Sabíamos que lo dejarían tirado. Lo sabían todo, pero hasta hoy no lo habían visto.
Jake me da un codazo y miro la pantalla de su teléfono, que queda en diagonal respecto al sheriff . En la parte trasera de la pared del antiguo gimnasio aparece un mensaje, como si Jake lo tuviera todo perfectamente sincronizado.
«UNA SOLA PERSONA NO PUEDE CAMBIAR EL MUNDO, PERO PUEDE SEMbrAR EL TERROR ENTRE MULTITUDES».
ROBERT EVANS
El hombre del coche ve el mensaje y, dadas las circunstancias en las que aparece, probablemente piensa que se trata de algo sobrenatural. Pisa el acelerador, dejando atrás al sheriff, y casi choca contra otro vehículo durante la maniobra.
—¡Encontrad a ese cabrón ahora mismo! —grita el sheriff, renunciando a su intento de detener a las ratas que huyen del barco que se hunde.
—Las huellas de calor muestran mucho movimiento ahora mismo, pero tendremos que elevar el tono si queremos sacar a todo el mundo —dice Jake a medida que van apareciendo más y más mensajes por todo el pueblo.
Mientras todos estaban distraídos con el equipo de Logan y nuestra pequeña retransmisión especial, corrimos por todo el pueblo escribiendo a toda prisa los mensajes con la pintura que tarda más en aparecer. Jake ya había hecho algunas pintadas anoche con una de aparición más lenta.
Todavía llevo puesto el maldito arnés que me ha permitido colgarme varias veces para escribir los mensajes en alto y que se vean lo mejor posible.
Se pueden hacer muchas cosas en cuarenta minutos cuando tienes un plan y un objetivo.
En la iglesia aparece un mensaje enorme.
«CUALQUIER DEMONIO ES CAPAZ DE COMETER CRUELDADES, PERO SOLO UN ÁNGEL ES LO BASTANTE MAJESTUOSO COMO PARA VENGAR A LOS INOCENTES».
MARCUS EVANS
Jake sonríe mientras la gente se tropieza al salir pitando cuando ve aparecer el mensaje como por arte de magia. En realidad, estaban dentro de la iglesia cuando lo pinté hace un rato.
Jake desliza el dedo por la pantalla para mostrarme el más reciente, que ha aparecido en el lateral del instituto.
«LOS OJITOS VEN. LOS OJITOS APRENDEN. DA UN BUEN EJEMPLO A TODOS ESOS OJITOS QUE TE OBSERVAN. ESTÁN POR TODAS PARTES».
JASMINE EVANS
Fuera de contexto y escrito con pintura rojo sangre, ese mensaje da muy mal rollo.
Más gente entra en pánico, y cada vez son más las personas que abandonan el pueblo, llevándose solo lo imprescindible antes de meter a sus familias en el coche. Incluso veo a algunos esparciendo sal en sus vehículos, como si eso fuera a mantener alejado al diablo durante el viaje.
Giro la pantalla para que Jake vea conmigo otro mensaje que aparece en el lateral del ayuntamiento.
«LOS MALVADOS PUEDEN FINGIR SER NOBLES, AL IGUAL QUE LOS CONDENADOS PUEDEN FINGIR SER INOCENTES, PERO SOLO LA VERDAD RESURGIRÁ DE LAS CENIZAS CUANDO TODOS COMENCEMOS A ARDER».
VICTORIA EVANS
Más pánico. Más huidas.
Jake abre una aplicación y me muestra las huellas de calor de los que siguen en el pueblo.
—Enciende el sistema de retransmisión y muestra en pantalla el alboroto; enfoca los mensajes también.
Él esboza una sonrisa burlona y empieza a hacer justo eso: retransmitir las imágenes en directo a través del canal.
Me fascina escuchar al sheriff pidiendo que alguien corte la señal.
Ya hemos tomado todas las precauciones necesarias para impedirlo.
Bueno, Jake las ha tomado. Yo soy una negada para todo lo relacionado con la tecnología.
Mi función es matar; la suya, encargarse de toda la parte técnica.
La mezcla de la asesina y el genio de los ordenadores puede parecer extraña, pero los gritos que hemos provocado en el pueblo crean una melodía embriagadora.
Aparecen varios mensajes que recorren todo el pueblo. La gente intenta leerlos mientras huye, incapaz de apartar la mirada de lo que tenemos que decir, por irónico que esto resulte.
«UN HOMbrE SABIO SABE CUÁNDO SE HA PERDIDO LA GUERRA Y COMPRENDE QUE LA RETIRADA ES LA ÚNICA FORMA DE SALVAR VIDAS. UN HOMbrE NECIO CONDENARÁ A TODOS SUS SUBORDINADOS A LA MUERTE POR ORGULLO».
ROBERT EVANS
Todo el mundo sabe que eso va dirigido al sheriff, y, seamos sinceros, nadie excepto sus ayudantes está dispuesto a morir por él.
Los pocos descarriados que se unirán a su bando serán aquellos a los que ha utilizado para mantener a la gente a raya y que no están vinculados al departamento, como ocurrió con Cheyenne anoche.
No voy a hacer distinciones y eximirlos de la matanza si deciden seguirlo ahora.
«SI NO EXISTIERA EL ODIO, TAMPOCO EXISTIRÍA EL AMOR, YA QUE AMBOS SE NUTREN EL UNO DEL OTRO. LO QUE SIENTO POR ESTE PUEBLO ES AMOR-ODIO».
MARCUS EVANS
«CREO QUE LAS ALMAS DE LOS QUE HAN SIDO INJUSTAMENTE PERSEGUIDOS A MENUDO VAGAN POR NUESTRO MUNDO, TRAYENDO CONSIGO EL MISMO DOLOR QUE SIENTEN DESDE EL MÁS ALLÁ».
JASMINE EVANS
—Es hora de que suene la campana —dice Jake, prácticamente temblando de emoción.
Es un auténtico maestro de la sincronización, así que tiene motivos para estar orgulloso.
Pulsa un botón en su teléfono y en lo alto de la torre de la iglesia se produce una explosión leve y contenida. La campana gime y chirría antes de estrellarse contra la roca. Lo presenciamos en tiempo real, sin necesidad de una pantalla para ver cómo cae en picado hacia la calle.
La gente grita y se lanza al suelo, pero Jake ha calculado el momento para que a nadie le pille demasiado cerca.
Se estrella con tanta fuerza que parte la calle justo delante de la iglesia. Todo el mundo se acerca lentamente al desastre mientras en la fachada se revela el último mensaje.
«NUNCA DAÑES A QUIENES SIENTEN CON PASIÓN NI TE BURLES DE ELLOS, PUES SU IRA ES LA MÁS FEROZ DE TODAS».
VICTORIA EVANS
Más gritos. Me encanta cómo suenan.
Ladeo la cabeza y observo cómo la gente se dispersa y se apresura a entrar en casa para recoger sus pertenencias. Nuestro plan es batir el récord de evacuación de todo un pueblo.
También contamos con un plan para los rezagados. Los dardos tranquilizantes son el último recurso, pero tenemos muchísimos, además de contar con un camión volquete donde arrojar a los inconscientes.
Nada nos impedirá terminar esto.
Hoy.
A mi padre le encantaría esta película de terror, ahora que por fin gana el malo.
—¿Lista para la segunda fase? —me pregunta Jake.
—¿Cómo van las huellas de calor?
Saca la aplicación y me muestra los puntos que quedan en el pueblo.
—Emite la fase dos. Que los que se esconden en sus casas disfruten del espectáculo que les hará perder los nervios.
—Por supuesto —me responde con una sonrisa siniestra.
Dirijo mi atención a uno de los dos cementerios, aquel en el que están enterrados mis padres y mi hermano.
Esta es la parte que más temía, pero es un mal necesario.
Además, sé que mi hermano y mi padre querrían participar de cualquier forma posible.
Probablemente se trate de una ilusión que yo misma me he creado, pero me gustaría creer que, si mi madre hubiera vivido para ver los horrores que le tocó sufrir a su familia, ella también se habría subido al carro.
Si es que era una romántica.
—Ya —susurro.
Aunque está lejos, veo con total claridad cómo las lápidas empiezan a explotar una tras otra. Delante del cementerio se produce un incendio, que va extendiéndose a lo largo de la línea que ha trazado Jake.
Podemos oír los gritos mientras las lápidas continúan explotando, y entonces Jake pulsa un botón en su teléfono y activa unas sombras que se proyectan desde unas cajas de luz. Da la impresión de que son almas que se elevan.
Para un pueblo tan marcado por la culpa y la religión, será como un pequeño apocalipsis. Al final, todas las lápidas explotan y las líneas de fuego se completan formando dos palabras.
¡HEMOS VUELTO!
Ya no se trata de un asesino de carne y hueso. Sus peores sospechas acaban de hacerse realidad: los espíritus enterrados en ese cementerio han vuelto para sembrar el caos entre todos los que están aquí.
Jake abre la aplicación de detección de calor y comprueba que cada vez más puntos abandonan sus hogares y se dirigen corriendo hacia los coches para escapar por la carretera que sale del pueblo.
Una carretera para entrar. Una carretera para salir.
Retransmite el segundo cementerio, que sigue el mismo patrón.
El fuego se enciende y forma más palabras mientras las lápidas explotan una tras otra.
Observo distraídamente a los ayudantes del sheriff corriendo de un lado a otro, haciendo todo lo posible por calmar a todo el mundo y convencerlos de que están a salvo.
Después de todo, los espíritus no existen. Pero sus ojos les cuentan otra historia cuando contemplan las sombras emerger del cementerio, y se convencen de que la visión es real.
Ahora mismo me encanta este pueblo: son todos tan predecibles…
Los coches pasan a toda velocidad por nuestro lado para salir de aquí lo más rápido posible.
La segunda cadena de letras forma más palabras con el fuego, y Jake se acerca para retransmitirlo a la perfección.
Y NOS LLEVAREMOS A TODOS CON NOSOTROS DE VUELTA A LA TUMBA
—Fase tres —digo a la vez que me escondo detrás de un árbol cuando un agente pasa corriendo a pie para intentar detener una pelea que ha estallado en la calle.
A ver si ahora los mendrugos estos siguen sin cambiar de opinión.
Los espejos que Jake robó la primera noche salen disparados repentinamente del suelo donde estaban escondidos gracias a otro de los ingeniosos inventos de mi amigo, que retira la capa de tierra que los cubría. Al fin y al cabo, lleva años planeando hasta el último detalle de este día.
La gente chilla horrorizada cuando los espejos se alinean para reflejar todos a la vez las imágenes de los monstruos que se esconden bajo su propia piel. Entonces, estallan y los cristales salen disparados por todas partes.
Los fragmentos son tan pequeños que solo causan heridas superficiales. No hay que preocuparse porque ningún niño resulta herido en el proceso. Tenemos especial cuidado con eso.
Una mujer grita cuando los pequeños cortes que tiene en la cara comienzan a sangrar y se los toca con manos temblorosas, presa del pánico.
Débiles.
Patéticos.
Todos ellos.
Pero eso es la gota que colma el vaso. Cada vez más huellas de calor comienzan a desaparecer o a alejarse por la carretera demasiado rápido como para estar haciéndolo a pie. Están huyendo.
—Pondré en marcha la fase cuatro en quince minutos. Debería ser tiempo suficiente para que los desertores huyan —dice Jake mientras me desabrocho el arnés que llevo puesto.
—Asegúrate de sacar a todo el mundo —le digo distraídamente.
—Así será, Lana. Confía en mí.
Sonrío mientras le empujo el arnés contra el pecho.
—Claro que confío en ti. Con mi vida. Ahora tengo que ir a prepararme para la fase cinco.
Echa un vistazo al caos que se ha formado y luego enfoca la pantalla del sheriff, que se ha quitado el sombrero y se está pasando la mano por el pelo canoso con aire derrotado.
—No deberías tener que esperar mucho.