Rivales con derecho a roce Capítulo 52 #3
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Capítulo 52 #3

—Jamás pensé que pudiera existir alguien a la altura de mi nieto, joven —reconoció con una sonrisa suave—, y me alegra mucho haberme equivocado. Bienvenida a la familia Hamilton, Arizona.

Las lágrimas inundaron los ojos de la chica, pero ni siquiera intentó ocultarlas. Se sentía muy afortunada por compartir aquel instante con todas las personas que llenaban aquella sala. Como esa mujer extraordinaria que tenía delante.

—Es todo un honor formar parte de ella —admitió emocionada—. Aunque menudo caos ha organizado…, Shakespeare.

Eloise soltó una carcajada elegante.

—En realidad os lo avisé… —repuso divertida—. Ya os dije que muy pocas cosas ocurren a mi alrededor sin que yo lo sepa.

Una carcajada de Arizona inundó la estancia, recordando el momento exacto en que subestimó aquellas palabras.

Tyler la miró completamente embelesado y terminó atrayéndola hacia él hasta encerrarla entre sus brazos, como si a aquellas alturas ya le resultara imposible pasar más de unos segundos sin tocarla.

—¿Sabéis qué os digo? —acabó declarando mientras la estrechaba contra su pecho y la contemplaba como si siguiera sin creerse del todo que fuera real—.

Que probablemente sois la panda de manipuladores más peligrosa que he conocido jamás…

—Arizona soltó una carcajada—, pero viendo el resultado final, creo que voy a perdonaros —suspiró—, incluso a daros las gracias.

Y, sin esperar a que nadie añadiera nada más, inclinó el rostro y besó a Arizona con una devoción tan absoluta que varias carcajadas y silbidos estallaron alrededor de la mesa.

Cuando una hora más tarde sintieron que la necesidad de intimidad comenzaba a resultar acuciante, se despidieron de todos y salieron del teatro.

Tyler llevaba un brazo rodeando su cintura mientras Arizona caminaba casi acurrucada contra él, riendo bajito cada vez que él aprovechaba cualquier excusa para acariciarla y robarle pequeños besos.

Justo cuando salieron del teatro, el pequeño remanso de intimidad se vio algo alterado. Aún quedaban varios fans aguardando su salida y sus caras se iluminaron de emoción cuando la vieron, rogando por un autógrafo.

Ella se detuvo al instante, incapaz de ignorarlos después de que hubieran esperado hasta tan tarde solo para verla unos segundos.

Tyler observó divertido cómo se acercaba a ellos todavía tomada de su mano y comenzaba a firmar programas, entradas y hasta una libreta improvisada, regalando sonrisas y abrazos con esa cercanía natural que siempre conseguía desarmarlo.

—Gracias por esperar tanto —les dijo con auténtico cariño.

—¡Ha sido increíble! —exclamó una chica al borde del llanto—. Eres lo mejor que le ha pasado al West End en años.

Arizona se ruborizó entre risas y fue entonces cuando varios periodistas comenzaron a indagar en lo bien acompañada que iba.

—¡Tyler! ¿Es cierto que estáis juntos oficialmente?

—¡Arizona, una foto por favor!

—¿Hay boda a la vista?

—¡Mirad aquí!

—¡Tyler! ¿Eres el padre del bebé?

Arizona soltó una carcajada nerviosa al verse cegada de repente por los flashes y alzó la vista hacia Tyler con una expresión entre divertida y abrumada.

Él terminó sonriendo también. Y, para absoluto asombro de Arizona, reaccionó de la última manera que esperaba.

La atrajo con firmeza contra su costado y le arreó un beso devastador delante de todos los medios, uno tan intenso y lleno de adoración que le dejó las piernas temblando.

Cuando por fin se separó de ella, ambos sonreían con el corazón en los ojos.

Tyler se giró entonces hacia las cámaras, todavía abrazándola contra él.

—Quiero compartir con vosotros que estoy total y absolutamente enamorado de esta preciosa mujer —declaró sin el menor reparo—.

Me muero de ganas de convertirme en su marido, lo que espero que ocurra muy pronto…

, y sí —añadió mirando a Arizona con una ternura que le derritió el alma—, tengo la inmensa suerte de ser el padre de esta pequeña princesa.

Le acarició el abdomen con auténtica devoción.

—Intentad escribirlo en titulares con letras bien grandes —bromeó, provocando carcajadas alrededor—. Y si queréis podéis acompañarlo de esta foto…

Atrajo la boca de Arizona de nuevo con un beso tierno que incluso arrancó suspiros entre los propios periodistas, y que estuvo a punto de provocar desmayos en las primeras filas de fans.

—¿Y tú, Arizona, qué nos puedes decir? —interrogó otro de los periodistas entre risas.

Ella soltó aire intentando recomponerse, aunque resultaba difícil cuando Tyler seguía mirándola de aquella manera.

—Pues… sinceramente, a mí ya me cuesta bastante no desmayarme cada vez que me sonríe así.

Las carcajadas estallaron de nuevo.

—Es en serio… —se reiteró mirando a Tyler—, ahora mismo le veo los ojos mucho más verdes y espectaculares… —suspiró incapaz de contener la emoción—. ¿Cómo podría no amarlo?

Tyler volvió a besarle los labios y la estrechó todavía más entre sus brazos mientras los flashes seguían iluminándolo todo alrededor.

Y, por primera vez en mucho tiempo, ninguno de los dos sintió miedo del futuro…

…porque después de perderse, romperse y encontrarse una y otra vez…, al fin habían llegado al lugar al que siempre pertenecieron: el uno junto al otro.