Capítulo 5 #3
Apretó los dientes al recordar y aceptar que aquella tarde ni siquiera se le había pasado por la cabeza. Había perdido el sentido común junto con los pantalones, que le habría gustado poder quitarse del todo, tomarse su tiempo para…
—¡Esto es absurdo! —se amonestó entre dientes, avanzando ya hacia la puerta. Sería mejor silenciar su mente antes de que su cuerpo estuviera demasiado implicado como para poder entrar en aquel teatro.
Atravesó el patio de butacas, preguntó a un par de personas y mostró su pase de acceso a camerinos cuando se lo solicitaron.
Iba siguiendo las indicaciones que le habían dado hasta el camerino de Arizona Kerrs…
cuando la vio. En un primer momento llegó a pensar que su cerebro le estaba jugando una mala pasada…
, pero no. Era ella, no había duda. Se había cambiado de ropa, pero su aspecto era muy similar al de aquella tarde.
La observó y maldijo en silencio el modo evidente en que su cuerpo se había alegrado de verla.
Sin descubrirse, la siguió con la mirada y…
se quedó perplejo cuando la vio correr hacia un tipo con aspecto de motero y lanzarse en sus brazos.
Era evidente que ambos estaban contentos de verse, a juzgar por la forma en la que él giraba con ella en brazos entre risas.
Callie West, la había llamado él desde lejos. Así que aquel era su nombre. Apretó los dientes mientras los veía charlar con una cercanía que le molestó demasiado. Y entonces afinó la vista sobre él… y lo reconoció al instante.
Aquel tipo era uno de los mejores amigos de su cuñado Rob.
Se lo había presentado durante la larga temporada que vivió en Santa Carla, y no tenían una relación de lo más cordial.
Tyler había tenido un pequeño acercamiento con Judd, antes de que las cosas entre la chica y Dannie se arreglaran, y aquel tipo nunca se lo había perdonado.
Las últimas noticias que tenía era que la pareja estaba muy enamorada, pero, al parecer, él no parecía recordarlo en aquel momento, mientras abrazaba a la tal Callie West con tanta efusividad.
«Menudo cabronazo», apretó los dientes mientras una vocecilla odiosa le susurraba que no podía culparlo por… perder los papeles frente a la belleza country.
Pero no iba a permitir que se fueran juntos sin recordarle que tenía una mujer esperándolo en casa y…
¡Eh! Pero ¿qué…? ¿Aquel era James Novak? ¿Qué demonios hacía allí también?
Frunció el ceño, desconcertado, aunque recordando que ver a los dos moteros juntos era lo más normal del mundo. Su relación con la tal Callie West era lo que chirriaba, y James también parecía conocerla muy bien.
¿Pensaba ella irse con ambos?
Avanzó hacia ella dispuesto a decirle lo que le parecía aquella idea, pero la chica se alejó de allí justo en ese instante y desapareció en un recoveco del pasillo.
Dannie y James observaron a Tyler con una expresión que nada tenía que ver con la amabilidad. Sí, James quizá tenía algo más de razón para no soportarlo, eso tenía que reconocerlo, pero en aquel momento era él quien no estaba del mejor talante.
—¿Disfrutando de la noche? —fue el primero en hablar, y el tono irónico era demasiado evidente.
—Pues sí —repuso James con gesto serio—. No nos podemos quejar, hasta ahora, al menos.
—Sí, ya lo he visto —sonrió Tyler sin rastro de humor, y se asomó por el lateral del pasillo para ver si ella podía seguir cerca.
Miró a Dannie con una expresión acusatoria.
—¿Qué carajos me miras así? —interrogó el aludido de inmediato.
—Nada —esbozó una media sonrisa—, solo me ha sorprendido verte tan… dadivoso con tus abrazos.
Dannie lo miró desconcertado.
—¿Perdona?
—¿Lo sabe Judd? —insistió, pero acabó decidiendo que era mucho más urgente avanzar por aquel pasillo—. Disculpadme.
Y se largó sin más, justo cuando las chicas llegaban hasta ellos desde el lado contrario.
—¿Ese era Tyler? —preguntó Jennifer un tanto extrañada.
—En todo su esplendor —ironizó James de mal humor—. ¿Te apetecía mucho saludarlo?
Jennifer rio divertida.
—Te sientan tan bien los celos…
Él ni siquiera se molestó en negarlo, pero acabó atrayendo a su chica a sus brazos un segundo después.
—¿Y a ti qué te pasa? —se interesó Judd, mirando a su chico con atención.
Como respuesta, Dannie comenzó frunciendo el ceño antes de añadir:
—¿Alguien me recuerda por qué no puedo calzarle una hostia a ese tipo y quedarme a gusto?
A James le faltó tiempo para declarar:
—Por mí no te prives.
Las chicas se miraron entre sí con una expresión mezcla resignación y diversión.
—Por dos motivos fundamentales —opinó Judd.
—Rob y Sarah —completó Jen.
—Resulta increíble que sea hermano de Sarah —repuso Dannie ahora—, son el día y la noche. No parecen compartir un solo gen.
—Y que Rob tenga que soportarlo de cuñado… —replicó James, dándole la razón.
—¿Y qué va a hacer? —interrogó Jen, divertida.
—¡Repudiarlo! —afirmó Dannie muy convencido—. ¡Yo me hago el haraquiri antes que emparentar con un capullo así!
—Cuidado con el karma, amor —rio Judd.
Dannie la miró con el ceño fruncido y declaró:
—Que tenga el karma cuidado conmigo…