¿Con quién te vas a sentar en el autocar?
—Rita, todo va a salir bien. Confía.
Ella no quería que su madre le diera instrucciones, lo único que quería era encontrar a sus amigos, a quienes no veía por ningún lado. Luisa se dio cuenta de que Rita ya había llegado y enseguida se le acercó para decirle:
—¡Rita, guapa! ¿Estás lista? ¡Qué ilusión que vengas a las convivencias! Sé que hace poco que has llegado a este colegio y a nuestra clase, pero créeme, te lo vas a pasar muy bien. Si te ocurre algo o necesitas cualquier cosa, me lo dices, ¿vale?
¡Luisa siempre con tanta energía y optimismo ! Sin embargo, esas palabras calmaron mucho a Rita, que le respondió:
—Vale.
-¡¡¡ rit a, r ita !!!
De golpe, oyó que la llamaban Beti, Camila y Miguel. Cuando llegaron donde estaba ella, le dijeron, muy contentos:
— ¡¡¡Qué bien que estés aquí!!! Como somos cuatro, vamos dos y dos en el autocar, ¿te parece bien? Lo hemos echado a suertes y te ha tocado ir con Camila. —Beti parecía la líder de todos, pero era una líder empática que se esforzaba para que todo el mundo estuviera de acuerdo y a gusto.
—Me parece bien —respondió Rita, feliz de no quedarse sola en el autocar.
—Venga, despedíos y subid al autocar, ¡que tenemos que irnos enseguida! Familias, no sufráis, y ¡¡¡nos vemos mañana por la tarde aquí mismo!!! ¡¡¡Disfrutad mucho, que nosotros también lo vamos a hacer!!! —Los gritos de Luisa se debían de oír desde el colegio, pensó Rita.