26 #2
—Aguarda un segundo. Alto, alto, alto. —Clarice levantó las manos—. ¿Si fuera? ¡¿De dónde diablos sacaríamos otro cien por ciento en menos de tres meses, Kina?!
—Dos meses. —Jeff falseó una sonrisa—. Estamos en junio. A decir verdad, nos quedan… Un mes y diecinueve días para el cumpleaños de DeBlanckfort. Es el plazo máximo que tiene para desposar a alguien.
—¡Pero tiene a Elysabeth! —Clarice los vio como si se hallara frente a dos lunáticos—. La chica es idéntica a…
Los tres giraron sus rostros cuando la puerta del cuarto se abrió de golpe. AJ ingresó a la habitación a toda velocidad. Quedó adosado a la puerta detrás suyo, con un informe pegado al pecho, el cual subía y bajaba por su respirar caótico.
—¿Por qué luces tan prófugo de la justicia como DeBlanckfort? —preguntó Jeff.
AJ le echó el pasador a la puerta y se aproximó a ellos. Frunció el ceño al divisar a su hermana en la alfombra.
—¿Qué hace ella aquí?
—No eres el único que roba información —contestó Clarice, agitando el Le Sang por los aires. Al leer el titular, AJ señaló el periódico y sacudió su cabeza, haciendo que las cuencas doradas al final de sus rastas recogidas en una coleta tintinearan.
—Oh, no. Eso está mal. Eso está muy mal.
Kina, Clarice y Jeff lo contemplaron en silencio.
—¿Qué tanto ocultas ahí? —preguntó Jeff.
Conocía a AJ. No había nada que lo hiciera salir de su habitación una vez terminaba su turno en la sala de control. Lo que hubiera hallado tenía que ser muy grande (o grave) como para hablarlo por teléfono. Confirmó su presentimiento cuando su amigo indicó los papeles arrugados que traía consigo.
—Conseguí entrar —afirmó con ojos bien abiertos—. El caso Sauer. —El silencio que cayó en la habitación fue sepulcral. AJ comenzó a dar pasos nerviosos, pasando una hoja tras otra—. Hay un muy buen motivo para que todos estén como locos con el caso Sauer. Es… Es…
—¿Te colaste en el DII? —cuestionó Clarice.
—Creía que mi hermano había creado un código imposible de romper —dijo Jeff.
—Sí, creó una excelente muralla, viejo, pero, con todo este asunto de DeBlanckfort y la heredera supuse que querría revisar o actualizar los documentos, por lo que, lo monitoreé a través de su ordenador y… —AJ rascó su frente—. Esto es una locura.
—¡Entonces no des más vueltas! —expresó Clarice.
—Pues… —AJ alternó la mirada entre Kina y Jeff—. ¿Hablo aquí? ¿Frente a ella?
—¡Soy tu hermana!
—AJ se refiere a que trabajas en el periódico, Clarice —dijo Kina—. Intuyo qué es lo que está a punto de decir, por lo que, si quieres oírlo, debes prometernos que no saldrá de estas cuatro paredes. Nadie puede saberlo.
—¿Me crees capaz de meter a mi propia familia en problemas, Kina? Este de aquí estaría preso si no fuera porque su talento de meterse donde no lo llaman le sirve al reino.
—Lo haces sonar muy banal. Mi trabajo es todo un arte —objetó AJ—. Soy un artista.
—Sí, claro —Clarice rodó sus ojos y volvió a ver a Kina—. Es mi hermano. Todos lo mirarán a él si yo voy por ahí con una teoría alocada. Jason no tardará en atar cabos sueltos, no soy tonta. No diré nada.
—Eso… —AJ fingió limpiar una lágrima—. Es muy conmovedor, hermanita. Por cierto, de no ser por vosotros, habría creído que me equivoqué de habitación. ¿Descubriste la función de una escoba, viejo?
—Sí, un hallazgo fascinante. ¿Podrías explicarnos por qué demonios DeBlanckfort decidió anotarse a sí mismo en la lista negra del reino? Todos esperamos por ti.
—Guau… —AJ frotó sus manos—. De acuerdo, digamos que estáis a punto de caeros de espaldas, así que…
coged almohadas. No puedo quedarme con esto, os aviso.
Leedlo si queréis, porque lo quemaré ni bien regrese.
Pese a lo que diga Clarice, no me gusta la prisión.
—AJ le pasó las notas a Jeff, quien arrugó el ceño al toparse con su letra inteligible—.
Hay un motivo por el cual todos quieren que el DII reabra el caso Sauer.
Sin embargo, no tengo idea de quiénes saben la verdad y quiénes sospechan por el hermetismo que hay a su alrededor.
—La heredera afirma que se está encubriendo a Bryce —dijo Clarice.
—Error —señaló AJ—. Sí se encubre a Bryce, pero no se la encubre porque sea parte de alguna operación de los Minoritarios.
Jason clasificó el archivo porque Sauer era un infiltrado que descubrió incongruencias demasiado sospechosas acerca de Bryce, las cuales utilizaron para incriminarla a ella y a De-Ràzes.
—¿Qué clase de incongruencias? —preguntó Clarice.
—De la que hace que te preguntes por qué tantos miembros del priorato han estado a su alrededor desde su nacimiento —insinuó AJ—.
O por qué se le oculta que su madre no es su madre.
Sin embargo, no son los hallazgos de Sauer lo importante aquí, sino lo sucedido en América.
¿Recordáis aquella extraña noticia del mundo terrestre que os leí hace un tiempo?
—¿La que decía que Terrestre había muerto?
—Sí. Todo el mundo decía cosas disparatadas, y ahora sé por qué… —Los ojos de los chicos quedaron en AJ cuando sacó una fotografía en blanco y negro de su pantalón. Kina contuvo la respiración. Clarice quedó boquiabierta. Jeff sonrió cual gato frente a una presa fácil.
—Lo sabía —pronunció sin borrar la sonrisa de su cara. Indicó la foto de DeBlanckfort y lo que se asemejaba a un enorme par de alas y miró a Kina—. ¿Te lo dije o no te lo dije?
—P-pero… ¿Eso es real? —dijo Kina—. ¿Son… alas?
AJ sonrió.
—Alas que, de acuerdo con el informe que Jason censuró, DeBlanckfort decidió arrancarse, puesto que el motivo por el cual cerró su círculo es…
—Terrestre. —Jeff levantó los puños—. ¡Lo sabía! Sabía que no había forma de que una terrestre me hubiera engañado todo este tiempo.
—¡¿Qué?! —Clarice miraba hacia todas partes.
—¿Por qué crees que DeBlanckfort no consigue sacarse a Terrestre de la cabeza, Clarice?
O lo que es igual, ¿por qué crees que se la llevó ni bien Elysabeth nombró el archivo Sauer?
¡Todo tiene sentido ahora! DeBlanckfort nunca abandonó a la corona, DeBlanckfort está protegiendo a la corona. A Terrestre.
—Pero… —Clarice sacudió la cabeza—. ¿Os habéis vuelto locos? Es una terrestre. Un Rh nulo sin esencia…
—Terrestre no es terrestre, esa es la teoría —explicó Jeff.
—Todo indica que puede haber sufrido alguna clase de daño por los experimentos que el DII y la reina Ana hicieron durante la Operación Neblina —dijo Kina—. Muchos dicen que la operación nunca terminó. Nínive sería la prueba de ello.
—¡Sí! —Jeff festejó en voz baja.
Clarice fulminó con la mirada a AJ.
—¿Estás seguro de que ella cerró el círculo del príncipe?
AJ formó un mohín.
—Lo dice Jason. Si no le crees, pregúntale.
Clarice quedó perpleja. Todos lo estaban, pero a su manera: Jeff no dejaba de pegar saltitos por su habitación, Kina había quedado inmersa en sus propias maquinaciones, AJ seguía releyendo sus apuntes y Clarice tenía la mandíbula por los suelos.
—Yo tengo una duda —dijo Kina.
—Oh, no, no seamos aguafiestas, cariño…
Kina se dirigió a AJ.
—Dices que Devon accedió a amputar las alas que adquirió al cerrar su círculo…
—Todo sea por el amor de su vida —dramatizó Jeff.
—Pero si él obtuvo alas al convertirse en un cien por ciento… ¿Dónde están las alas de Elysabeth?
Una vez más, todos guardaron silencio.
—Quizá solo se activa con el reforzamiento —propuso Clarice—. DeBlanckfort era casi un cien por ciento y nunca tuvo alas. No que sepamos.
—Hum, según el informe oficial —dijo AJ—, LeBlanc le ha suministrado Oro Sagrado para mantenerse en su viejo porcentaje y disimular el círculo cerrado, pero…
No hace alusión a las alas. Se han pospuesto las investigaciones de la Operación Diamante, que se encarga de estudiar las habilidades de los más puros.
De acuerdo con el documento, DeBlanckfort le prohibió a Wagner someter a Bryce como objeto de estudio pese a que todo indica que ella es…
Guau. Cuesta decirlo, pero, sí, Bryce estaría siendo nuestra heredera.
Jeff soltó un aullido y comenzó a bailar en la habitación.
—¡Os lo dije! Soy amigo de la reina, soy amigo de la reina…
—Todavía no es oficial, Jeff —dijo Kina.
—¿Y qué? ¿No es una gran noticia saber que DeBlanckfort junior no nos ha traicionado, sino que está siendo coherente? ¡Es obvio que aquí algo huele a podrido! (Y no es mi cuarto porque lo he limpiado). ¿Qué tanto sabemos sobre la chica nueva?
AJ hojeó los papeles uno tras otro.
—No lo sé, tío… Solo he desclasificado este caso. No se sabe mucho sobre la chica. Sin embargo, sé que eso de ahí es mentira —indicó el Le Sang—. Revisé las grabaciones; DeBlanckfort iba a la cabeza en todo momento. No utilizó a Bryce como escudo hasta que tu hermano indicó el alto al fuego.
Jeff retorció las comisuras de sus labios.
—Jason sabe que rueda su cabeza si lastiman a Terrestre.
—Pues tiene sentido sólo si cuentas con esto —Clarice señaló la fotografía de DeBlanckfort en Maine.
—Entonces Nínive no se marchó por la fuerza —comprendió Kina—. Se ha ido con Devon, pero el laboratorio donde investiga su cura está aquí. ¿Por qué abandonar su propia investigación?
—Ese es el motivo por el cual me debe tantas ensaladas —apuntó Jeff—. Conoces a Terrestre. Algo se trae entre manos…