REX REXUM 9 #2
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—Sí, claro —espetó AJ—. ¿Por dónde quieres que empiece? Historial académico, historia clínica, antecedentes… Hay varios artículos sobre premios en ferias de ciencia en la prensa local.

—Igualita a su madre —farfulló Jeff, queriendo abofetearse por no haber accedido a la foto de la reina antes.

—¿Qué cosa?

—El historial médico —urgió—. Si lo que decía el neurótico de Herald era cierto, algún minoritario debería estar vinculado a ella.

Si bien Terrestre es un Rh nulo, no es como el resto; su salud es delicada.

—Dejó el teléfono un instante para restregarse la cara.

«Solo tú le mientes así a un amigo», se recriminó, pero a su vez recordó la promesa que le había hecho a Kina.

Si AJ descubría algo por su cuenta, era otra cosa.

—De acuerdo, estoy en eso. —AJ hizo una pausa—. Nacida en el noventa y nueve… Se necesitó reanimarla en el parto. Hubo intervenciones médicas de emergencia a los tres meses… Viejo, leer esto me hace sentir culpable.

Jeff hizo una mueca, consciente de a qué se refería.

No tenía que ver con husmear en la vida de otros, sino con las hibridaciones entre sangbìbiers y terrestres, las cuales habían generado toda clase de enfermedades sin que los terrestres supieran la verdadera causa.

Por eso la especie estaba atestada de trastornos, algo sin precedentes en la naturaleza.

Ese era el pretexto que muchos gobiernos interponían cuando negociaban su silencio a cambio de tecnología de vanguardia.

Jeff estaba seguro de que terrestres y sangbìbiers nunca se habrían reproducido de haberlo sabido.

Hizo sus cavilaciones a un lado cuando oyó a AJ:

—Guau, esto sí que es raro.

—¿Qué cosa? —Jeff se arrimó al borde de la silla.

—Es… Estoy en los archivos del Pen Bay, el hospital donde atendían a Bryce. Pocas semanas antes de viajar le habían realizado una transfusión de sangre, ¿sabías?

Jeff enarcó las cejas.

—No me digas que Herald decía la verdad porque me arranco los ojos.

AJ resopló.

—No es eso, idiota.

—¡A mí no me llames idiotas, idiota al cuadrado!

—¡Entonces déjame explicarme, idiota al cubo!

—¡¿Me estás tomando el pelo?!

—¡Calla y escucha, Jefferson! Quiero asegurarme de que se trata de la misma persona, pero… Hay un par de documentos que han clasificado por ser una donación anónima. Lo interesante es que, si abrimos esos documentos, quien figura como benefactora es… ¿Listo para flipar?

—¡Solo dime!

Jeff escuchó la risilla de AJ. De seguro se retorcía de la risa al hacerlo morir por el suspenso.

—De-Ràzes, viejo. ¡De-Ràzes figura aquí!

«¿Qué?». Jeff quedó congelado.

—No me refiero a alguien con el mismo nombre.

Por eso quise ratificarlo. Aquí tengo la fotocopia del pasaporte terrestre que le facilitó al hospital.

De-Ràzes halló un donante y llevó la muestra desde Suiza para realizar la donación.

¿No es extraño? Es decir, sé que trabaja mucho en el mundo terrestre, pero… ¿Desde cuándo hace caridad?

—Desde nunca —canturreó Jeff, cuyos ojos iban de un lado a otro, tratando de unir las piezas desparramadas frente a él.

—Por lo que veo aquí, Bryce rechazó la muestra. Los médicos no saben cómo explicarlo; le hicieron un montón de estudios, pero solo hallaron «destrucción total de hematíes». ¿Qué significa?

—Yo qué sé, no me importa. Lo que importa es que De-Ràzes ha estado implicada en el historial de Terrestre. Me pregunto si Terrestre está al tanto…

—Hum, ¿viejo?

—¿Qué sucede ahora?

AJ dudó.

—Yo no sé si todos los perfiles médicos terrestres son así de intrigantes, pero… hay otro documento archivado. Dice algo sobre unas leyes de preservación de la identidad y no sé qué mierda.

—Ábrelo —instó Jeff.

—¡Ya voy! Es un documento confidencial, ¿qué te piensas, que ingreso como al baño de mi cuarto? Se puede pasar horas con estas cosas. Tienes suerte de que sea información terrestre. Te sugeriría comprar palomitas si fueran archivos del DII.

—Pues que los Dioses bendigan sus sistemas arcaicos. Ahora, ¡apúrate! —Jeff quedó en silencio, tratando de oír algo.

AJ dejó de teclear de repente. El silencio fue absoluto.

—Puedo escuchar, AJ, pero no puedo ver qué diablos has encontrado si no cantas como el perico de mi abuela Igrid.

El chico tardó más de la cuenta en reaccionar.

—Hum… —carraspeó—. El archivo es del noventa y ocho, antes de que Bryce… —AJ volvió a silenciar. Jeff no dijo nada. Lo conocía lo suficiente como para saber que debía de estar atando cabos sueltos—. Viejo, esto es raro.

—¿En serio? Me encantaría coincidir contigo, AJ, pero ¡no puedo ver tu maldita pantalla!

—Oye, estás más paranoico de lo normal, ¿sabes? Quiero que sepas que me sentiré de lo más ofendido si tú sospechabas de esto y por eso me has hecho investigarla. Se supone que trabajamos en equipo; yo siempre te confío todo lo que sé.

Jeff se mordió la lengua.

—Quiero saber si hay algo turbio detrás del caso Sauer. Si allí mismo dice que Terrestre es hija de un tal Phillipe, gracias, confirmaste mis sospechas.

—No, no dice eso, idiota.

—¡Deja de llamarme idiota, idiota!

—Aquí dice que Bryce no es compatible con los Bryce —AJ adoptó un tono más serio—.

Son análisis de sangre. Algo sobre tipos de hemoglobina y no sé qué diablos.

Sus padres no pudieron ser donantes en un trasplante de médula que necesitaba porque no…

Aguarda un segundo. ¿Bryce sabe que sus padres no son sus padres biológicos?

Jeff levantó las cejas y esbozó una sonrisa malévola.

—Esa… es una gran pregunta, AJ.