Capítulo 14 #4
—Mierda. Joder, sabía que había algo perverso en ti.
¡Suéltame, cabrón! ¡Deja mi puto pelo en paz!
—Empezó a retorcerse con más fuerza. King estaba sentado en el suelo detrás de ella y le sujetaba la cabeza entre las rodillas mientras le afeitaba los últimos mechones.
Jayne estaba hablando, pero él no podía oírla.
Si quería que le prestara atención, tenía que despojarse de esa arrogante flema y gritar.
Cuando el cráneo quedó completamente rasurado, observó con placer que la reverenda había perdido parte de su compostura.
—¿Cómo te llamas? —le preguntó Jayne al cuerpo que se retorcía en el suelo.
—Grace —respondió ella.
King se echó a reír. Era una risa mordaz y él lo sabía. Se parecía a la que utilizaban los chicos para burlarse de él en el patio del colegio. Era dura, sin alegría, diseñada para desorientar y humillar. Se rio aún más fuerte.
—¿Grace? —preguntó entre lágrimas—. ¡Grace! Vaya, menudo ojo tuvieron tus padres. Si pudieran verte ahora, chupando las partes íntimas de los hombres por unos cuantos peniques, apestando y llena de enfermedades.
—Mis padres están muertos —gimió Grace a través de la mordaza.
—Menos mal —respondió King—. Al menos se han ahorrado la humillación.
—Basta —dijo Jayne. King se calló—. Estás siendo muy cruel.
El doctor King miró al monstruo que había metido en su casa. Jayne Magee era tan horrible como Natasha: no hacía más que mangonearlo con condescendencia.
—Oblígame a parar —le susurró en la cara. Se dirigió a un cajón, lo abrió con manos temblorosas, seleccionó unos alicates y regresó junto a Grace.
—Abre bien la boca —ordenó, volviendo a sentarse detrás de la cabeza de la mujer. Movió la mordaza y, en cuanto ella soltó un grito, le metió en la boca un trozo de madera parecido a una tabla en miniatura. Cuando cerró las pinzas del incisivo central inferior, se puso a cantar.
— Amazing Grace, how sweet the sound, that saved a wretch like me .
—Grace se estaba ahogando, tal vez por el trozo de madera que tenía en la boca o por el miedo y el dolor, aunque en realidad la razón no importaba.
Era una bendición cantar para no oír el ruido.
Subió el volumen de su voz—. I once was lost, but now am found, was blind, but now I see .
Cuando hacía una pausa para respirar entre verso y verso, Jayne alzaba la voz lo justo para que se la oyera por encima de los gemidos y quejidos bestiales de Grace.
—¡¿Qué quieres?! —gritó—. Dime lo que quieres y lo haré. —El incisivo salió con una silenciosa salpicadura de sangre. Grace puso los ojos en blanco y se desmayó.
King arrojó la bolita amarillenta en un vaso, se limpió la sangre de la barbilla —por desgracia, era fácil ensuciarse. y pasó al siguiente diente de la fila.
— ’Twas Grace that taught my heart to fear…
—Mientras pronunciaba el nombre de la mujer, dio un tremendo tirón con las tenazas, sacándola de su aturdimiento indoloro y devolviéndola a la consciencia—.
And Grace my fears relieved . —Volvió a tirar y ella sacudió las piernas en el suelo.
Elaine se estaba golpeando la cabeza contra la mesa y Jayne le gritaba mientras cantaba.
«Este grupo de música alternativa no estaba mal», pensó—.
How precious did that Grace appear, the hour I first believed .
—Otro diente cayó en el vaso y la sangre empapó las tablillas de madera del suelo; King sintió que estaba perdiendo el control; se acomodó y apretó con más fuerza las pinzas para agarrar mejor el difícil canino inferior derecho—.
Through many dangers, toils and snares I have already come .
—Esa vez tuvo que retorcer las pinzas y el esfuerzo le hizo perder el tono.
Tosió y estaba a punto de empezar el siguiente verso cuando Jayne chilló.
—Juguemos al ajedrez. Si gano yo, la dejarás en paz. Si ganas tú… Quieres que aprenda. Me encantaría ver cómo elaboras tus estrategias. Seguro que puedes enseñarme algunas jugadas nuevas. ¿De acuerdo?
El doctor King continuó trabajando en el diente, pero tiró con más delicadeza mientras reflexionaba sobre el desafío.
—De acuerdo —dijo, soltando las tenazas—.
Pero ten en cuenta que estoy cansado. Puede que no esté en al cien por cien.
—Se secó las manos. No quería manchar de sangre las piezas.
Hay cosas en la vida que merecen respeto.
Dejó a Grace con las manos y los pies atados, le metió el pañuelo en la boca para garantizar un ambiente tranquilo y le cubrió la parte superior del cuerpo con el saco.
Las distracciones eran inaceptables mientras se jugaba al ajedrez—.
’Tis Grace that brought me safe thus far —cantó mientras liberaba a Elaine de la silla que estaba frente a la de Jayne y la llevaba a la cama.
Ella se puso bocabajo y se quedó quieta— … and Grace will lead me home .
* Las traducciones de los versos de la canción citados aquí y en la página siguiente son, por orden: «Gracia sublime, qué dulce es la melodía que salvó a un infeliz como yo / Estaba perdido, pero he sido encontrado, estaba ciego, pero ahora veo / Fue esa gracia la que enseñó a mi corazón el temor de Dios…
/ Y la gracia ha aliviado mis temores / Cuán preciosa se manifestó esa gracia, en la hora en que empecé a creer / Ya he pasado por muchos peligros, dificultades y trampas / La gracia me ha traído a salvo hasta aquí /…
y la gracia me guiará a casa». (N. del T.) )