Renacimiento 11. El fin de la Edad Media en españa las catedrales de Carlos V
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11. El fin de la Edad Media en españa las catedrales de Carlos V

De esta manera, Juana se convirtió en la heredera de las Coronas de Castilla y Aragón, unas Coronas que su hijo Carlos habría de ostentar en el futuro, ya como Carlos I de España.

Durante los siguientes diez años, Carlos pasó la mayor parte del tiempo en Malinas, si bien progresivamente fue realizando sucesivos viajes por sus futuros dominios en los Países Bajos.

Lo más habitual era verle recorriendo el ducado de Brabante (donde, además de Malinas, estaba Bruselas) y el condado de Flandes (incluyendo varias estancias en su Gante natal o en Brujas).

¿Qué educación había recibido el futuro rey durante esa infancia y esa juventud pasadas en Flandes?

Desde su infancia, una de las principales obsesiones tanto de sus padres como de sus tutores había sido imbuirle del espíritu del buen caballero cristiano. Ese carácter caballeresco quedó claramente marcado a través de dos símbolos.

Por un lado, en 1501, cuando solo tenía un año de edad, Carlos ingresó en la Orden del Toisón de Oro. Esta orden había sido creada en 1429 por el duque de Borgoña Felipe el Bueno, tatarabuelo de Carlos.

La Orden del Toisón formó parte de todo ese programa de engrandecimiento que tuvieron los duques borgoñones para sus Estados desde finales del siglo  XIV .

La idea de Felipe el Bueno fue crear una orden de caballería mediante la cual los nobles borgoñones se comprometiesen aún más con su duque (es decir, el propio Felipe el Bueno) como muestra de ser honorables caballeros, además de buenos cristianos.

Se estableció como símbolo de la orden el vellocino de oro, es decir, la piel del mitológico carnero Crisómalo, cuya lana de oro fue recuperada por el héroe Jasón tras no pocas dificultades.

La elección por parte de Felipe el Bueno del vellocino no fue gratuita.

El carnero ya era el símbolo de Brujas, una de las ciudades más ricas del ducado de Borgoña.

Pero, además, que fuera un símbolo de oro venía a recordar la riqueza general de los borgoñones, al tiempo que se evocaban las heroicidades de Jasón, comparables a las dificultades que el duque de Borgoña y sus caballeros habrían de hacer frente en su lucha contra franceses y alemanes.

Además, desde niño, Carlos se aficionó a los libros de caballería y, muy especialmente, a la obra de Olivier de la Marche (1425-1502) Le chevalier délibéré ( El caballero determinado en español), un largo poema alegórico terminado de escribir en 1483.

En este libro, un viejo caballero escuchaba la historia que le relataba un personaje llamado Pensamiento, que le cuenta la muerte del duque de Borgoña Felipe el Bueno, frente a otro personaje llamado Accidente, así como la de Carlos el Temerario (1433-1477), hijo de Felipe, frente a otro personaje llamado Debilidad, que utiliza como arma la enfermedad.

El viejo caballero decide entonces volver a la lucha para acabar su vida ajustándose a su moral cristiana y de forma heroica, pero descubre así que la muerte le rehúye. Carlos conservó este libro hasta su retiro en Yuste, teniéndolo como el modelo de vida que quiso llevar a cabo.

Por otro lado, desde el momento en que Carlos quedó bajo la tutela de su tía Margarita de Austria en el palacio de esta en Malinas, a este gusto por el mundo del buen caballero cristiano se le unió una esmerada educación artística.

Como mencionamos antes, Carlos había estado bajo la tutela de su bisabuela Margarita de York en Malinas, entre 1501 y 1502, en un palacio del que actualmente solo se conserva su fachada, bastante retocada, pero donde es posible ver aún el peso de la tradición constructiva tardogótica.

El palacio había sido adquirido por Margarita de York en 1477, siendo reformado a partir de 1480, posiblemente por Antoon I Keldermans (1440-1512), notable arquitecto flamenco del que conocemos otras obras, como el ayuntamiento de Midelburgo, para el que realizó un proyecto en 1512 siguiendo las modas epatantes borgoñonas.

Cuando Carlos regresó a Malinas ya para vivir junto con su tía Margarita de Austria, esta había adquirido otro palacio en 1507 justo enfrente del de Margarita de York.

Aunque ya en 1507 Margarita de Austria realizó algunas reformas en su nueva residencia, las más importantes las llevó a cabo a partir de 1517 bajo la dirección de Rombout Keldermans (1460-1531), el hijo de Antoon I Keldermans.

El palacio de Margarita de Austria quedó muy dañado en la explosión del Zandpoort de 1546, cuando saltó por los aires el almacén de pólvora de la ciudad, por lo que hubo de ser rehecho.

Con todo, la imagen que tenemos hoy del palacio es la que le dio el arquitecto Leonard Blomme (1840-1918) entre 1876 y 1885, cuando decidió mejorar el edificio en un estilo neorrenacentista.

No fue una elección gratuita. Blomme consideró que era hora de mostrar como el joven Carlos V había vivido en un palacio renacentista, aunque no fuera cierto.

No era posible aceptar que el duque de Borgoña de comienzos del siglo  XVI vivía aún en la Edad Media, cuando lo realmente moderno, para los historiadores contemporáneos, era que optase por el Renacimiento.

No es un debate baladí. Hasta aquí hemos ido viendo como el Renacimiento surgido en Florencia en 1400 fue expandiéndose lentamente por Italia hasta conquistar definitivamente Roma a partir de 1500.

Todo un siglo después. Mientras tanto, en Europa, lo que primaba era el arte derivado de las modas borgoñonas .

Pero tras el saqueo de Roma, las formas borgoñonas prácticamente desaparecieron.

El Renacimiento ganó. Y ahí hemos entrado en una extraña deriva historiográfica, no en el siglo  XVI , cuando el Renacimiento se impuso al arte borgoñón, sino a partir del siglo  XIX .

Insertos en una historia nacionalista, cada historiador, el que escribe la historia del arte de Francia, o de España, o de Bélgica, o de la Gran Bretaña, o de Alemania, no puede permitir que su país se apuntara con retraso al arte vencedor, al Renacimiento.

No importa lo que ocurriese durante el siglo  XV y comienzos del  XVI .

No importa que los Trastámara de España, los Valois de Francia o los Habsburgo hasta 1527 quisieron de manera consciente seguir las modas borgoñonas.

Los historiadores contemporáneos no pueden permitir ese «error» a los personajes del pasado y hay que actualizarlos.

Por eso, Blomme rehízo un palacio neorrenacentista, corrigió la equivocación de Margarita de Austria y Carlos V de querer vivir en un palacio tardogótico.

Para entender cómo pudo ser esa residencia de Margarita de Austria (el hoy palacio neorrenacentista), hemos de ver las otras obras que en esos años estaba haciendo su arquitecto, Rombout Keldermans, como el ayuntamiento de Gante, iniciado en 1519, o el ayuntamiento de Zoutleeuw (Zutleo), iniciado en 1530.

En ambos casos, nos encontramos con edificios civiles dominados por las formas góticas.

Carlos gustó de los trabajos de Rombout hasta el punto de que lo ennobleció en 1516.

Por tanto, Carlos pasó buena parte de su infancia y adolescencia en Malinas, entre dos palacios, el de Margarita de York y el de Margarita de Austria, recién reformados ambos, dentro de la tradición bajomedieval gótica.

Pero hemos de añadir un tercer palacio que, habiendo conocido de niño, se volvió su residencia más frecuente a partir de 1515: el de Coudenberg en Bruselas.

El palacio de Coudenberg ya existía desde antes del siglo  XII , pero el edificio que pudo conocer Carlos fue el reformado a mediados del siglo  XIV , constituido por cuatro crujías en torno a un patio central.

La entrada principal se situaba al sur, abriéndose sobre la explanada de los Bailles (la explanada fortificada).

A partir de 1431, en el momento en que los duques de Borgoña se convirtieron también en duques de Brabante y, por tanto, señores de Bruselas, el palacio comenzó a ser reconstruido.

En 1452, se inició la edificación de una gran aula magna que se abría sobre el patio interior, bajo la dirección del maestro de obras Guillaume de Vogel.

Esta aula magna fue por largo tiempo la estancia más significativa del palacio, con su monumental escalera de acceso para salvar el desnivel entre el patio y el interior. Todo el conjunto estaba dominado por las formas góticas.

En esta aula magna sería declarado Carlos mayor de edad en 1515 y en esta misma aula abdicaría cuarenta años después en 1556. Retengamos esta idea: dos acontecimientos clave de su vida los vivió Carlos en un espacio de tradición medieval.

Entre 1515 y 1521, Carlos encargó una reforma de la gran explanada de los Bailles , donde deseaba exhibir las estatuas de los diferentes duques de Borgoña. El trabajo de urbanización fue concluido por Rombout Keldermans, aunque las estatuas no llegaron a colocarse.

Cuando Carlos ya había sido coronado como rey de Castilla y Aragón, además de emperador de Alemania, aún encargó en 1522 una nueva obra para el palacio de Coudenberg, una capilla en honor de sus padres Juana y Felipe, levantada como continuación del aula magna, al norte de esta, entrando en los jardines septentrionales, un trabajo trazado por Henri van Pede (†h.

1539), que diseñó una capilla tardogótica, dentro de las modas borgoñonas, y que sería ejecutada por Rombout Keldermans a partir de 1526.

Las modas clásicas no llegaron hasta 1533, cuando ya era gobernadora de los Países Bajos María de Hungría, hermana de Carlos, quien reedificó la crujía norte del palacio, habilitando una serie de apartamentos.