23
Vanessa Medina entró en el despacho sin llamar, dejó una carpeta sobre la mesa y sonrió.
—Tengo una cosa para ti que te va a encantar.
Cruz no levantó la vista.
—Si no es café bueno, no me interesa.
—No es café. Créeme, es mejor.
Cruz suspiró y alzó la mirada.
—Venga.
Vanessa abrió la carpeta y deslizó las fotos hacia él. Lara caminando por el centro de Girona. Un hombre acercándose demasiado. En la siguiente, el brazo de él rodeándole la cintura. Luego las risas. Y finalmente, un beso antes de entrar en una cafetería .
Cruz dejó de pasar las imágenes.
—¿Fecha?
—Dos días antes del accidente. Confirmado. Hora, geolocalización, todo limpio.
Cruz observó otra vez las fotos.
—Tenemos una de las piezas que le faltaba al rompecabezas.
—Un posible motivo.
Cruz asintió despacio.
—Si Masferrer sabía esto, cambia muchas cosas.
Vanessa señaló la fotografía del beso.
—Y si no lo sabía, necesitamos saber quién es ese tío de todas formas.
Cruz dejó las fotos sobre la mesa.
—Sí. Porque ahora mismo, cualquiera de las dos opciones altera nuestras hipótesis.
Vanessa señaló una de las fotos.
—Eso sí, hizo mal cambio. El marido está bastante más bueno.
Cruz alzó una ceja.
—Se te olvida un detalle.
—¿Cuál?
—Es muy probable que sea un asesino.
—Ya, nadie es perfecto.
Cruz negó con la cabeza.
—Algún día te van a expedientar.
—Mientras tanto, me entretengo.
La ligereza se apagó.
—Si es lo que parece, tenemos una posible infidelidad dos días antes de la desaparición.
Cruz volvió a mirar la fotografía del beso.
—Y un hombre al que todavía no hemos identificado.
Hizo una pausa ligera.
—Esto hay que incorporarlo al procedimiento.
Vanessa asintió.
—¿Crees que Masferrer sabe quién es?
—Si lo sabe, quiero que nos lo diga.
Recogió la carpeta.
—Habrá que pedir una nueva declaración.
Horas después, el inspector Cruz dejó aquella misma carpeta sobre la mesa de Paula.
—Han aparecido pruebas nuevas.
Paula no abrió la carpeta.
—¿Qué tipo de pruebas?
—Fotos. Lara con otro hombre dos días antes del accidente.
Paula lo miró sorprendida.
—¿Jac lo sabe?
—Nosotros no se lo hemos dicho. Las vamos a incorporar al procedimiento y es muy probable que haya una ampliación de declaración y antes quería avisarte.
Paula apoyó las manos sobre la mesa.
—Está en un momento muy delicado.
—Siempre lo está.
—No hablo de incomodidad emocional. Hablo de riesgo de desregulación.
—Por eso estoy aquí antes de hacer nada.
—Necesito tiempo para prepararlo.
No era una petición emocional. Era una medida clínica.
—¿Cuánto?
—Cuarenta y ocho horas.
Cruz guardó silencio un instante.
—Seguiremos trabajando mientras tanto. Aunque si aparece algo urgente, quizá no podamos esperar.
Paula asintió despacio.
—Lo entiendo.
Cruz recogió la carpeta.
—Cuarenta y ocho horas, no más.