Rechazada: El Despertar de la Luna Olvidada Page 84
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"—Te equivocarás. Todos nos equivocamos. Pero no es el error lo que te define. Es cómo te levantas después."

Una noche, mientras observaba las estrellas, sentí que alguien se acercaba. No era Luciano. No era Alejandro. Era una presencia familiar, antigua, poderosa.

"—Sombra."

Salió de las sombras, como siempre, su cabello plateado brillando bajo la luz de las lunas.

"—Princesa."

"—No me llames así."

"—Es lo que eres, quieras o no."

Suspiré.

"—¿Qué haces aquí?"

"—Vigilarte. Es mi trabajo, después de todo."

"—No necesito un guardaespaldas."

"—Lo sé. Pero el cargo viene con el título de guardián de Isabella. Y ahora, de su hija."

"—¿Qué haría ella? —pregunté—. Mi madre. Si estuviera aquí, ¿qué haría?"

Sombra se quedó en silencio por un largo momento.

"—Tu madre lucharía —dijo finalmente—. No porque quisiera la guerra, sino porque creía en un mundo donde valiera la pena luchar. Creía en la justicia, en el amor, en la esperanza."

"—Yo también quiero creer en esas cosas."

"—Entonces cree. El mundo necesita más personas que crean."