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"—¿Y si fracaso?"
"—Entonces fracasarás. Pero fracasarás intentando algo que valía la pena. Y eso es más de lo que la mayoría de la gente puede decir."
Sonreí, por primera vez en días sintiendo que algo tenía sentido.
"—Gracias, Sombra."
"—Siempre, princesa."
Y desapareció en las sombras, como siempre.
Me quedé allí, bajo las tres lunas, sintiendo el collar de mi madre contra mi pecho, sintiendo el vínculo roto palpitar en la distancia, sintiendo la presencia de Luciano en la casa, esperándome.
No sabía qué me deparaba el futuro. No sabía si elegiría a Luciano o a Alejandro, o si elegiría a ninguno. No sabía si algún día gobernaría el reino Lycan o si viviría el resto de mis días en mi pequeña casa de piedra blanca.
Pero sabía una cosa.
Por primera vez en mi vida, era libre.
Libre para elegir. Libre para amar. Libre para ser quien realmente era.
Mi loba se estiró dentro de mí, una sonrisa en su rostro.
"—Bien hecho —dijo—. Bien hecho."
Y la luna brilló un poco más fuerte esa noche, como si la propia diosa estuviera sonriendo.
— Fin de la primera parte —
Interludio: La Perspectiva de Alejandro
El silencio del palacio Lycan era ensordecedor. Alejandro caminaba por los pasillos de cristal.
Capítulo Extra: El Camino de la Guerrera
Los dias se convertian en semanas, y las semanas en un mes. Mi vida en el Pack del Lago Esmeralda habia adquirido una rutina que, por primera vez, no me hacia sentir una sirvienta.
Me levantaba antes del amanecer, cuando el cielo todavia estaba oscuro y las estrellas comenzaban a desvanecerse.
Corria alrededor del lago mientras el sol se elevaba, mis pies descalzos sintiendo la tierra humeda, el aire fresco llenando mis pulmones.
Luego, entrenaba con Luciano hasta que mis musculos ardian y mi respiracion se volvia jadeante.
Pero no solo entrenaba el cuerpo. Tambien entrenaba la mente.
Elena me prestaba libros de la biblioteca del pack, y yo pasaba las tardes leyendo, aprendiendo.
Aprendia sobre la historia de los hombres lobo, sobre las guerras que habian dividido a los packs, sobre los tratados que los habian unido.
Aprendia sobre la Luna, sobre la diosa que nos habia creado, sobre los rituales que conectaban a los lobos con su poder ancestral.