Rechazada: El Despertar de la Luna Olvidada Page 61
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No era dolor. Era algo peor. Era una presencia. Una conciencia. Alguien al otro lado del vínculo, sintiendo lo que yo sentía, experimentando el eco de mis emociones.

"—Él lo sintió —dije, apartándome—. Alejandro. Sintió el beso."

Luciano se tensó a mi lado. En la oscuridad, el vínculo roto seguía palpitando, y a través de él, llegaba una emoción que no era mía.

Ira. Fría, devoradora, posesiva.

"—Él está furioso —continué, mi voz temblando—. Está... sintiendo celos."

La noche se volvió más oscura mientras procesaba lo que eso significaba. El vínculo no se había roto del todo. Seguía conectado a él, un hilo invisible que atravesaba la distancia entre nosotros. Y ahora, Alejandro sabía que yo estaba con otro. Sabía que alguien más me había besado.

"—¿Qué significa esto? —preguntó Luciano, su voz tensa."

"—Significa que el vínculo sigue vivo —respondí, tocando mi pecho—. Que él puede sentirme. Y yo puedo sentirlo a él."

"—¿Y qué sientes ahora?"

Cerré los ojos, concentrándome en el pulso del vínculo. Confusión. Ira. Algo más. Algo que no quería reconocer.

"—No lo sé —mentí."

Pero ambos sabíamos que no era cierto.

Sabía exactamente lo que sentía. Y lo que sentía me aterraba.

Capítulo 15: La Decisión

Partimos al amanecer. El cielo estaba teñido de tonos rosados y dorados, y el rocío cubría la hierba como diminutas perlas de cristal. El pack entero se había reunido para despedirnos, formando un pasillo que se extendía desde la casa de Luciano hasta el borde del bosque.

Elena fue la primera en abrazarme. Sus brazos me rodearon con fuerza, y sentí cómo su cuerpo temblaba ligeramente.

"—Cuídate —susurró en mi oído—. Y no confíes en nadie en el reino Lycan. Incluso aquellos que te sonríen pueden estar afilando cuchillos mientras te dan la espalda."

"—Lo sé —respondí, devolviéndole el abrazo—. Gracias por todo, Elena. Por enseñarme a leer. Por cuidarme cuando estaba enferma. Por ser como una madre para mí."

"—Siempre serás bienvenida aquí, Valeria. Pase lo que pase."

Otros miembros del pack se acercaron a despedirse. Algunos me dieron pequeños obsequios: un amuleto de protección, una bolsa de hierbas curativas, un cuchillo con mango tallado. Pequeños gestos de una comunidad que me había aceptado sin preguntas, que me había dado un hogar cuando no tenía nada.

"—Es hora."

Sombra apareció en el borde del claro, en forma de lobo. Su pelaje plateado brillaba bajo la luz del amanecer, y sus ojos, del mismo color, me miraban con una mezcla de orgullo y preocupación.

"—El portal está listo —dijo en mi mente—. Los Lycan nos esperan."