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llena se reflejaba en la superficie del lago, creando un camino de plata que se extendía hasta donde alcanzaba la vista.
"—Este era el lugar favorito de mi madre —dijo Luciano, su voz suave en la quietud de la noche—. Venía aquí cuando necesitaba pensar, cuando el peso del pack se volvía demasiado pesado."
"—Es hermoso —dije, sentándome en el borde del embarcadero."
Luciano se sentó a mi lado, tan cerca que podía sentir el calor de su cuerpo. Nuestras piernas colgaban sobre el agua, y por un largo momento, ninguno de los dos habló.
"—Valeria —dijo finalmente, su voz apenas un susurro—. Nunca he conocido a alguien como tú."
"—¿Qué quieres decir?"
"—Sobreviviste a lo que habría matado a cualquier otro. Un rechazo, la fiebre, el hambre, el destierro. La mayoría de los lobos no superan la primera semana después de un rechazo. Tú no solo sobreviviste, sino que despertaste un poder que ha estado dormido durante casi dos décadas."
"—Tuve ayuda."
"—Tuviste ayuda, sí. Pero la ayuda no es suficiente si no tienes la fuerza interior para aceptarla."
Me tomó las manos, sus dedos grandes y cálidos envolviendo las mías.
"—Y cada día que paso a tu lado, me enamoro más de ti —dijo, sus ojos plateados brillando a la luz de la luna—. Cada día descubro algo nuevo que me hace quererte más."
Las lágrimas brotaron de mis ojos, calientes e inesperadas.