Rechazada: El Despertar de la Luna Olvidada Page 12
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Mi loba estaba casi en silencio. Apenas una brasa donde antes había una llama, una sombra donde antes había luz. Podía sentirla, acurrucada en el fondo de mi conciencia, luchando por sobrevivir. El veneno del rechazo la estaba consumiendo lentamente, y yo no podía hacer nada para detenerlo.

Me arrastré hasta una cueva pequeña que encontré al pie de una colina rocosa.

Era solo un hueco en la roca, apenas lo suficientemente grande para que mi cuerpo cupiera acurrucado.

El techo era tan bajo que no podía sentarme erguida, y las paredes de piedra estaban cubiertas de musgo húmedo que olía a tierra y a descomposición.

Pero era refugio. Era un lugar donde esconderme del mundo, donde dejar que mi cuerpo luchara su batalla en privado.

Me acurruqué en el fondo de la cueva, abrazando mis rodillas contra mi pecho. El frío de la piedra se filtraba a través de mi vestido, pero apenas lo sentía. La fiebre me mantenía caliente, demasiado caliente, como si estuviera ardiendo desde dentro.

Cerré los ojos. La oscuridad era total, absoluta. Podía sentir cómo la vida se escapaba de mí, gota a gota, como agua entre los dedos.

"—No te rindas."

La voz llegó desde algún lugar profundo de mi mente. Era suave, femenina, antigua. No era mi loba. Era algo más.

"—¿Quién eres? —pregunté, mi voz mental temblando."

"—Soy la que has olvidado —respondió la voz—. La que ha estado esperando. La que ha estado dormida contigo durante todos estos años."

Un calor suave se extendió desde mi pecho, diferente al ardor de la fiebre. Era como el abrazo de una madre que nunca conocí,