Capítulo 43
Azrael
Le dije a Troy que iría al despacho, pero estoy de nuevo aquí en el bar de su club.
Mientras Willow duerme en sus brazos. Me gusta así.
Me gusta verlos, son las únicas dos personas que no llevan mi sangre que me han importado lo suficiente.
Cuando conocí a Troy fue algo magnético, en sus palabras cursis diría que fue amor a primera vista .
Me sorprendió que se quedara cuando ya no era el Azrael Hass correcto con muchos secretos.
Me dijo que cada parte de mi alma, incluso la nueva que había descubierto le gustaba, así que me quedé.
Y ahora con Willow, lo hace aún mejor, es nuestra perdición , es nuestro premio a la vida de mierda que hemos tenido.
Así como yo, Troy creció en las calles. Hasta que fue adoptado por el viejo dueño del bar, primero comenzó limpiando algunas mesas, se ganó su confianza, le dio un apellido y heredó el negocio. Yo solo heredé dolor, sangre y enemigos.
Y ahora soy Escorpión. Me apegué a eso, al animal que me ayudó a encontrar una salida del infierno y esta es mi manera de ser fiel a quien soy.
Me gusta cuando el ruido es lo bastante alto como para que nadie escuche lo que pienso.
Las luces golpean la jaula en destellos blancos y rojos, como si estuvieran avisando de que alguien va a caer. Siempre cae alguien.
Estoy calentando los nudillos cuando lo veo apoyado en la barra, traje impecable, y esa expresión aburrida.
Claus Radkle. Siempre me ha intrigado algo de él.
Nadie sabe por qué se unió a código negro en primer lugar.
Pero mi hermano no lo dudó en aceptarlo y hacerlo parte.
Siempre me pareció que, el jefe de la mafia de Londres, Theron Sterling; lo envió para vigilar a Max.
Pero el tipo es bueno, es un sabelotodo , y si antes yo era aburrido, él lo es más, es letal.
Es un intelectual con sangre en sus manos y otras mierdas que no he preguntado, pero que seguramente lo sabe.
De todas formas, ha demostrado ser leal a todos, incluso conmigo, Atractivo como el demonio, pero no es mi tipo.
Aun usando esas gafas aburridas, lo hacen ver…
diferente, casi que te engaña, pero si confías demasiado así como una llama apagada, todavía te puede quemar.
Camina como si no perteneciera a este lugar, pero lo hace. Todos pertenecemos a algo, aunque fingimos lo contrario.
—¿Te mandó Max? —le pregunto sin dejar de vendarme las manos.
—No. Vine a verte en acción.
Sonrío.
—Entonces no apartes la mirada.
Entro en la jaula con ganas de romper algo que no sea yo. Mi contrincante es grande, lento, lleno de músculo inútil. Me estudia como si creyera que esto es un combate. No lo es. Es una ejecución que todavía no lo sabe.
El primer golpe me lo llevo yo. Directo a la mandíbula. Siento el crujido, el sabor metálico en la boca. Me río. Vuelve a golpearme. Costillas. Hígado. La cabeza me zumba y el público ruge. Me dejo. Lo dejo creer que tiene ventaja. Que puede conmigo.
Me limpio la sangre con el dorso de la mano y escupo al suelo.
—¿Qué mierda, Azrael? —escucho la voz de Claus desde fuera.
No lo miro.
—Déjalo. Lo mataré igual.
El tipo se lanza de nuevo y entonces se acabó el juego. Lo agarro del cuello, lo estrello contra la reja y saco mi juguete favorito. El acero pesa bien en mi mano y me gusta, pero más me gusta cuando está lleno de sangre.
Mi oponente se acerca, así que la clavo en la garganta. Lento. Suficiente para que entienda que pudo haber salido caminando si yo hubiera querido. Cae de rodillas ahogándose en su propio aire mientras la multitud enloquece. Yo no siento nada. Ni triunfo. Ni rabia. Solo silencio.
En cuestión de minutos, morirá. Qué mierda más aburrida.
Salgo de la jaula y voy directo a la barra. Claus ya tiene dos bebidas servidas.
—Estás buscando que te maten —dice sin mirarme.
—Estoy buscando sentir algo.
Me llevo el líquido a la boca y lo trago. El whisky arde menos que los golpes. Hay un silencio largo mientras Claus me ve, pero aún no dice nada. Observa cómo sacan al hombre desmayado o muerto del ring y yo me encojo de hombros añadiéndolo a la lista.
—Es Willow, ¿cierto? —pregunta al fin con ese acento inglés único—. ¿O hay algo más que no quieres decirnos?
Aprieto el vaso hasta que casi cruje.
—Vaya, cualquiera diría que estás celoso, Claus. —le guiño un ojo—me dijiste que no te gustaban los hombres. ¿Ya cambiaste de opinión?
—Joder no. Los coños son lo mío. Es solamente que, no estoy listo para volverme loco como ustedes.
Claro. Si él supiera. Cuando le toque, me lo agradecerá, estar enamorado es como el paraíso, pero en el infierno mismo.
Entonces pienso en Willow y la pregunta que aún no he respondido.
Todavía me pregunto si estar enamorado de ella haya sido la mejor elección, para ella, no para mí.
No se me permite sentir demasiado, o eso pensaba hasta que conocí a Troy y a ella.
—No lo sé. A veces simplemente todo se apaga… ruido, órdenes, caras. Y ella. —Trago saliva—. Recordar su coño me trae de vuelta a la realidad.
Claus arquea una ceja, pero no juzga.
—Debe ser buena contigo.
Suelto una risa seca.
—No lo es.
—¿Por qué lo dices?
Miro el fondo del vaso como si pudiera leer algo ahí.
—Oculta mierdas.
—Todos ocultamos algo.
Lo veo por un momento. Sé que él oculta algo, pero no me importa lo suficiente para preguntar. Tiene derecho a tener su propia mierda, al igual que yo.
Niego con la cabeza.
—Ella oculta algo turbio. He tardado en averiguarlo, no porque no pueda encontrar nada, sino que, sé que lo que encuentre, va a joderlo todo. Me estoy demorando para darle la oportunidad de hablar.
Claus guarda silencio un segundo. Evaluando como siempre lo hace.
—¿Quieres que lo averigüe por ti?
Alzo la mirada y la mantengo firme, sin apartarla ni un segundo.
Lo entiende, joder… claro que lo entiende.
Sabe leer a las personas como si las desnudara por dentro.
O quizá ni siquiera necesita tanto… quizá mi desesperación ya es un olor en el aire, algo que se pega a la piel y no se puede ocultar.
—Sí.
—¿Aunque no te guste lo que encuentre?
—Aunque no me guste.
Otra pausa.
—Y no le digas a mi hermano.
Claus asiente despacio.
—De acuerdo.
Chocamos los vasos sin brindar. Afuera la música sigue retumbando. En el ring hay otra pelea más; alguien grita, alguien apuesta, alguien pierde dinero.
Yo ya aposté algo más peligroso. Y si Willow está mintiendo…no sé si quiero descubrir si la protegeré de la verdad…o si la protegeré de mí.