Reaper (Código Negro 2) Capítulo 32 #3
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Capítulo 32 #3

—¿Quieres que te pruebe, Mäuschen ?

Mi pulso se dispara al escuchar el apodo en alemán, tan íntimo, tan suyo.

Y es eso: ratoncita , como me acaba de llamar Troy.

—Yo… —mi voz sale más suave de lo que esperaba, incluso tímida— solo si tú quieres.

Azrael sube una de sus manos, sujeta mi barbilla para que gire levemente el rostro y nuestros ojos se puedan encontrar.

—No —dice firme—. Es tu decisión. Siempre será tu decisión Willow.

Su mirada no es dominante ahora. Es clara. Presente.

Troy espera, solo espera sin ningún movimiento no consensuado.

El aire pesa en nuestro entorno, está cargado de pasión y promesas, siento mi cuerpo arder.

—Sí quiero —susurro finalmente.

Azrael sonríe. Me regala esa sonrisa oscura que me desarma.

—Buena chica.

Sus manos se deslizan nuevamente por mis caderas con una aprobación lenta, casi orgullosa. Troy da un paso más cerca, pero aun así me mira antes de cualquier movimiento.

—Dime si quieres que me detenga —murmura.

Azrael no me suelta. Permanece detrás de mí, su respiración caliente contra mi cuello mientras observa cada gesto, cada reacción.

Luego de un momento noto algo de frío cuando Azrael ha tomado algo de distancia, pero escucho el sonido de su cinturón y la tela al caer.

Se está desnudando detrás de mí. Escucho como aparta de un golpe sus zapatos y nuevamente sus manos vuelven a mi piel.

Me aprieta a su cuerpo por atrás y ante eso siento su dureza, caliente entre mis nalgas.

Recuerdo cuando lo tuve en mi garganta, es grande, es un chico grande y jugoso.

Azrael me arrastra con él y se deja caer al sillón nuevamente, me toma de la cintura y me monta en su regazo. Me acomoda de tal forma, abriendo mis piernas, que su polla queda frente a mi coño sin ser penetrado, y gimo cuando veo a Troy ponerse de rodillas frente a los dos.

Mi coño y la polla de Azrael quedan a la altura del rostro de Troy y puedo observar sus ojos llenos de deseo.

—Ábrela más para mí—Pide Troy.

Mi corazón palpita tan fuerte en estos momentos que siento que se va a salir por mi boca.

Llevo mis brazos en alto a mi espalda buscando sujetarme del cuello de Azrael, pero lo que consigo es enredar mis manos en su cabello mientras él se apega a mí y acomoda su rostro en mi cuello para susurrarme al oído.

—Relájate.

Eso intento, pero todo es demasiado irreal, demasiado bueno. Dios, nunca me había sentido tan excitada en toda mi maldita vida, estoy en el paraíso.

Siento como Azrael me toma de la barbilla y me moldea para que le bese mientras abre más mis piernas, su polla palpita rozando mi coño.

Llevo una de mis manos hacia su miembro, mientras con la otra me sujeto a su cabello, para masturbarlo, pero solo dura un momento mi mano solitaria, cuando siento otra mano grande posarse sobre la mía y comenzar a bombear juntos al mismo tiempo el miembro de Azrael, arrancando pequeños gruñidos que puedo sentir muy cerca de mi cuello.

—Oh, mierda…

Gimo cuando noto que Troy se acomoda de tal forma que su mano sigue bombeando a Azrael, pero sus labios han acabado posados en mi coño húmedo, siento cómo su lengua se desliza con celeridad y sin piedad rozando su trozo de metal por mi caliente y palpitante clítoris.

Troy me come el coño con mucha hambre mientras masturba a Azrael sin piedad alguna.

Acomodo nuevamente mis manos, esta vez en el cuello de Azrael, sujetándome firmemente al sentir como mi cordura se va pendiendo cada vez que me acerco al orgasmo porque Troy no deja de lamer mi coño con su aro y da suaves jalones mientras su lengua juega en mi hendidura.

Azrael busca mis labios dignos al placer y comienza a besarme con pasión, desespero y hambre.

No deja de besarme y yo no dejo de responderle. Cuando los dedos de Troy entran en mí y muerde mi clítoris, estoy tan cerca del orgasmo que podría llorar y gritar al mismo tiempo.

—Sabes tan bien, ratoncita —Troy murmura, al mismo tiempo en que lame y succiona todo lo que puede de mí.

No hay dolor, solo entrega y una dominación que nunca había sentido jamás.

Yo tengo el control, eso es lo que lo hace perfecto.

Cuando estoy a punto de correrme, Troy se detiene, apartando su boca y yo me quejo.

—Azrael, por favor. —Le susurro sobre los labios al detener el beso y bajo la mirada para contemplar a Troy.

Este tiene los labios hinchados, la polla de Azrael en la mano. Sin duda alguna, comienza a comerle el pene a Azrael con maestría y sin pausa, engullendo la totalidad de su longitud.

Lo mejor de dos mundos. Diablos, sí.

Azrael gruñe.

—¿Has probado su polla ya? —pregunta Troy, sacando la lengua y pasando el piercing por su glande.

Yo asiento. Nunca había visto algo tan caliente en mi vida. Lo diré una y mil veces, joder.

—Es una buena polla. —dice.

Las manos de Azrael me levantan un poco y veo cuando Troy guía la polla de Azrael a mi coño, Azrael poco a poco me deja caer sobre su miembro comenzando a llenarme por completo. Yo grito, como una maldita perra en celo.

—Mira qué bien lo tomas, Ratoncita . — musita Troy observando como el pene de Azrael se va deslizando dentro de mi mojado interior.

—Respira, Mäuschen — murmura Azrael en mi oído mientras me va penetrando poco a poco.—Eso es, buena chica.

Cuando su polla está por completo dentro de mí, necesito un momento para comenzar a acostumbrarme, veo borroso, y estoy extasiada.

Azrael mantiene el dominio de mi peso y comienza a moverse debajo de mí. Su polla se desliza con facilidad, Troy me sonríe y sube hasta mis tetas, liberándolas del encaje y mordiéndome los pezones.

Una mano de Azrael atrapa uno de los pezones y lo aprieta, al mismo tiempo en que yo comienzo a saltar en su polla, moviendo mis caderas. Azrael gruñe detrás de mí y yo grito cuando estoy cerca de correrme, pero sé que no lo haré tan pronto, quiero disfrutar de esto, solo un instante más.

Veo a Troy desnudarse, su piel es blanca como la porcelana, lleva el pecho lleno de tatuajes y su cuerpo está en forma.

Pero no es Azrael. No me hace suspirar como Azrael, me hace suspirar de deseo, de esto nuevo que está pasando entre los tres, que me roba el aliento.

Troy es pecado, Azrael es tanto peligro como seguridad.

Troy comienza a masturbarse mientras me come el coño y la polla de Azrael sigue bombeándome. Todo es un frenesí de sensaciones y placer hasta que veo hilos de semen de Troy por el suelo. Yo grito cuando mi liberación llega y Azrael gruñe cuando se corre dentro de mí.

Los tres acabamos jadeando, y yo, como una jodida de la cabeza, comienzo a reírme por la locura más grande, pero reveladora que he hecho en mi vida.