Realidad: La mafia es tu vida (La mafia más oscura 1) 55 Cumpleaños feliz
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55 Cumpleaños feliz

CÓSOMO

Estaba con Roma y Bass en la discoteca. Todo estaba preparado para que mi prima apareciera en cualquier momento.

John no dejaba de dar vueltas nervioso. Decía que Blake no le cogía el teléfono y ya eran las doce y cuarto.

—Salgo a la puerta, a ver si es la cobertura —me dijo.

—Voy contigo.

Algo no me olía nada bien. Miré a Roma, que asintió entendiéndome.

Ese día no había cola, puesto que se trataba de una fiesta privada. En la puerta solo estaban los de seguridad y algún que otro despistado fumando o tomando el aire.

Era imposible no ver a Álex y Blake en el aparcamiento.

—Pero ¿qué mierda…?

—Eh, tranquilito. —Puse una mano en su pecho para pararlo, puesto que ya se disponía a ir a su encuentro.

—¿Tranquilo? Pero ¿tú estás viendo eso? —Me miró, incrédulo, con los brazos en jarra—. Por supuesto, ya lo sabías.

—Es mi prima —dije por toda respuesta.

Quería a John, era familia, pero estaba claro que Blake siempre sería mi prioridad, pasara lo que pasase.

Conforme Blake se iba acercando, le iba cambiando el rostro.

—¿Qué hacéis aquí fuera? —preguntó, entrecerrando los ojos, como era habitual en ella .

Supe que mi expresión se lo había dicho todo cuando la suya cambió a una más defensiva. John había visto parte de la escena y su carácter era cada vez más agrio.

—¿Dónde estabas?

—No sabía que tenía que darte explicaciones.

—Estabas con él.

—¡Deja de comportarte como un novio celoso! ¡Ya no estamos juntos!

—Ese tío no es bueno para ti, Blake.

La cogió del brazo y di un paso adelante, dispuesto a intervenir, pero ella le hizo una llave quedando a su espalda.

—No te atrevas a volver a tocarme.

—¡Por lo menos te pido que, mientras tengamos que seguir con la farsa de la boda, me respetes!

Lo soltó.

—Estoy de acuerdo con que sigamos con esta patraña, pero no tenemos que fingir delante de nuestros amigos.

Él pasó a su lado, dándole un golpe en el hombro.

—Voy a enseñarle modales a este capullo.

Blake me frenó.

—Déjalo. Es normal que esté dolido.

—Pero no que se comporte así, Blake. Eso no se lo podemos consentir.

—Si vuelve a hacerlo, me encargaré de él.

John tenía un carácter muy voluble. Esperaba no tener que arrepentirme de no darle un buen escarmiento.

—¿Ha ido bien con Álex al menos?

Su sonrisa me lo confirmó antes de hablar.

—Ha sido genial, luego te cuento. Ahora entremos, que ya llego tarde.

Le cantamos el cumpleaños feliz, sopló las velas de la tarta, recibió regalos y bailó con Zia y Fiorella, como la chica de veintitrés años que era .

La noche iba de lujo, en vista de todo lo que podía salir mal. Unas horas después, Bass se terminó la copa y se giró hacia donde estábamos Roma y yo.

—Oye, yo me voy ya. Quiero estar en casa cuando llame Leo.

—Puso una mano en mi hombro y me habló con un gesto demasiado serio para lo que había conocido de él—.

He observado a ese tío toda la noche —dijo refiriéndose a John—, y no me gusta su comportamiento cuando cree que tu prima no lo ve. No es trigo limpio, Cósomo.

—Lo conocemos de toda la vida, solo está dolido.

—Espero que estés en lo cierto.

Asentí y se despidió de nosotros.

—Bass tiene un sexto sentido para estas cosas, sabe lo que dice.

Ni que decir tiene que aquel presentimiento me dejó inquieto. Busqué a Giordano con la mirada para hablar con él, pero no lo vi. Le había perdido de vista hacía un rato, lo que era raro porque Martia aún seguía por allí.

—Esa chica te está haciendo ojitos —dijo Roma a mi lado y la conversación que había tenido con Bass pasó a un segundo plano.

—¿Te apetece un trío? —insinué moviendo las cejas.

—No, no quiero compartirte.

Puso una mano tras mi nuca y me estampó un beso en los labios.

—¿Alguna vez pensaste en salir con una chica?

—Nunca quise, no le encontré sentido. ¿Y tú?

—Sí, de hecho lo intenté una vez, pero fue un jodido fracaso. —Me reí—. Estaba experimentando mi sexualidad.

Era muy difícil llegar a conocerse a uno mismo y ser sincero con tus sentimientos. Supuse que esa confusión era normal a ciertas edades y que todos, de una forma u otra, pasábamos por esa etapa .

—¿Nos vamos a la casita? Ahora mismo solo puedo pensar en follarte.

Miré a Blake y vi que reía a carcajadas con las chicas. Me encantaba verla tan feliz.

Dije que sí y dejé a mi prima divirtiéndose, ya que nosotros lo íbamos a hacer de otro modo.

♣♣♣

No vi qué hora era, pero me di cuenta de que estaba amaneciendo. Roma y yo estábamos tumbados en la cama, uno encima del otro, como si nuestro peso fuera lo único que pudiéramos soportar en ese momento.

Busqué de dónde venía el sonido incesante que me había despertado. Era el móvil de Roma.

—Amor, tu teléfono está sonando —murmuré con voz pastosa.

—Será Bass para cualquier tontería —gruñó—. Luego le devuelvo la llamada.

Me dio un beso en los labios y volvimos a enredarnos, tal como habíamos hecho varias veces esa noche.

Aquella fue la primera señal de una alarma que no esperábamos. De haberlo hecho, jamás la hubiéramos ignorado.

La explosión nos pilló en la casita minutos después y nos sobresaltó tanto que aún hoy siento cómo el corazón se me sale del pecho con solo recordarlo.