Realidad: La mafia es tu vida (La mafia más oscura 1) 53 Dos locos abrazando el caos
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53 Dos locos abrazando el caos

ÁLEX

—Vale, este es el plan —dijo Cósomo con todos a su alrededor—: he organizado una fiesta privada en el Lumière, así que, unas tres horas antes, llevaremos a Blake a la azotea del Hotel De Lucchi Confort, es su favorito —explicó mirándome a mí, como si quisiera que supiera ese detalle—.

Le vendaremos los ojos para que no se entere de lo que estamos tramando…

—Si hay que ser sutil, tú no nos vales —murmuró Giordano para quitarle tensión a la situación y todos reímos.

—Puedo ser sigiloso como un ninja. ¿A qué sí, Roma?

Este se encogió de hombros, divertido. Esperaba que no se estuviera refiriendo a nada sexual.

—Claro, amor. —Sonrió y al otro se le cayó la baba.

—Centrémonos, por favor —sugirió Bass.

Nota mental: darle las gracias a mi hermano. Ya estaba lo suficientemente inquieto como para aguantar a los intensitos de Cósomo y Roma.

Era jueves, por lo que llevaba casi dos semanas eternas sin cruzar una sola palabra con Blake y estaba deseando verla.

—¿De verdad pensáis que esto va a funcionar? —pregunté con la incertidumbre instalada debajo de la piel .

—Si esa chica siente por ti lo mismo que tú por ella, lo hará —aseguró Bass.

—No quiero hablar por mi prima —dijo Giordano con un aire de solemnidad—, pero estoy seguro de que lo siente.

Que fuera él quien dijera aquello hizo que mi angustia aumentara exponencialmente porque, si era real, si Blake y yo sentíamos lo mismo pese a que su futuro estuviera unido al de otro hombre, ¿dónde nos dejaba eso?

Tragué saliva intentando rememorar otra ocasión en la que me hubiera encontrado así de nervioso, pero no pude. Nunca antes había sentido algo ni remotamente parecido por una chica y estaba cagado, aunque no lo diría en voz alta.

¿Cuándo había pasado de ser un señor de la mafia a un niñato con las hormonas revolucionadas? ¡Joder! Tenía veinticinco años y parecía un adolescente.

—¿Todos de acuerdo entonces?

—Sí —dijimos al unísono.

—Pues nos vemos en una hora.

Giordano y Cósomo salieron de nuestra casa contentos por lo que iba a ocurrir.

Yo no lo tenía tan claro. Una intuición me decía que algo estaba a punto de cambiar y, aunque solía enfrentarme al mayor de los peligros sin titubear siquiera, realmente no sabía si estaría preparado para lo que ocurriría después de nuestro encuentro.

♣♣♣

Una hora más tarde, estaba subiendo en el ascensor del De Lucchi Confort hasta la azotea.

Tuve que introducir una llave que previamente me había dado Cósomo.

El plan iba según lo previsto, pero cuando las puertas se abrieron y la vi sentada en la cornisa, mirando al vacío, envuelta en un halo de desolación, todo lo que pensaba, todo lo que sentía o anhelaba se derrumbó como un jodido castillo de naipes .

Me quedé absorto mirándola, acariciando su cuerpo con los ojos, ya que con las manos era una misión imposible.

No podía dejar de preguntarme cómo habíamos llegado a aquella situación.

Cómo, aunque estaba lejos de mi hogar, al otro lado del mundo, en un continente en el que las costumbres me eran del todo ajenas, con una nueva vida que en nada se asemejaba a la que había dejado en Roma, tenía la absoluta convicción de que no cambiaría ni uno solo de los pasos que me habían llevado hasta ella, porque, pasara lo que pasara esa noche, por muy malo que fuera el resultado, contemplándola frente a mí, sabía que estaba cara a cara con mi destino.