Capítulo 51
Eve
Nunca imaginé que la casa de Theron Sterling pudiera sentirse... como un hogar.
Después de conocerlo dentro de una sala de reuniones, rodeado de hombres armados y hablando de guerras, esperaba encontrar una mansión fría, llena de guardaespaldas y silencios incómodos.
En cambio...
Lo primero que escucho cuando cruzamos la puerta es una carcajada infantil.
—¡Papi, mami! —Reconozco esa voz inmediatamente.
—¡Hazel! —La pequeña aparece corriendo por el pasillo y prácticamente se lanza sobre mí antes de que pueda reaccionar. La abrazo por puro instinto mientras ella rodea mi cuello con sus bracitos.
—¡Pensé que tardarían más!
No puedo evitar sonreír.
—Yo también me alegro de verte.
—Los extrañe—ella nos abraza a su padre y a mí.
—Yo también, pequeña.
Cuando la dejo nuevamente en el suelo, levanto la vista.
Arthur está sentado en uno de los sofás con una taza de café entre las manos, observándonos con una sonrisa tranquila.
Y no es el único. Todos están ahí, Max, Azrael y Noel. Los tres están repartidos por el enorme salón como si aquella fuera una reunión cualquiera entre amigos y no una organización criminal.
Azrael es el primero en hablar. Se queda mirando fijamente a Hazel. Después gira la cabeza hacia Claus.
Parpadea.
Y vuelve a mirar a la niña.
—No jodas... —Se lleva una mano al rostro.—¿También tienes una hija?
Hazel frunce el ceño inmediatamente.
—Eso es una palabrota.
Toda la sala estalla en carcajadas.
Azrael levanta ambas manos.
—Lo siento.
Ella lo observa durante unos segundos más, como si estuviera evaluando si merece el perdón.
Finalmente asiente.
—Está bien. —Después sus ojos se fijan en la larga trenza que cae sobre el hombro de Azrael y su expresión cambia por completo.
—Me gusta tu cabello. —Azrael se queda completamente quieto.
—¿Sí?
Hazel asiente con entusiasmo.
—¿Sabes hacer trenzas? —Él mira su propia trenza. Luego a nosotros.
—Pues... sí.
Hazel suspira dramáticamente.
—Qué suerte. —Azrael contiene una sonrisa.
—¿Por qué?
Ella señala a Claus con un dedo.
—Porque mi papi no puede. —Todas las miradas recaen sobre mi esposo.
Él levanta una ceja.
—Oye.
Hazel continúa como si él ni siquiera hubiera hablado.
—Eve sí. —Se gira hacia Azrael completamente orgullosa. —Por eso es mi nueva mamá.
El silencio dura exactamente dos segundos. Después las carcajadas llenan toda la casa. Incluso Max termina riéndose.
Noel niega lentamente con la cabeza. Arthur se limita a beber café como si aquello fuera la conversación más normal del mundo.
Y Claus... Claus parece debatirse entre sentirse avergonzado o tremendamente orgulloso. Creo que gana la segunda.
—Bueno... —Dice Azrael intentando recuperar la compostura.—Eso explica muchas cosas.
—¿Cuáles? —Pregunta Hazel.
—Que tu papá por fin dejó de ser un amargado si tiene una niña tan lista como tú y una esposa como Eve.
Vuelven las risas. Hasta Claus termina soltando una. En ese momento aparece una mujer desde la cocina con una bandeja llena de café y algunos postres.
Es alta y con rasgos asiáticos como Noel, es muy hermosa y tiene una sonrisa cálida que inmediatamente transmite tranquilidad. Theron llega detrás de ella y le pasa un brazo por la cintura con absoluta naturalidad.
—Cariño. —Me dice Claus—Quiero presentarte a la esposa de Theron.
La mujer se acerca hasta mí. Claus me dijo que el jefe de la mafia inglesa, Theron Sterling es su mejor amigo, y no podía estar menos sorprendida.
—Josephine Sterling. —Me ofrece la mano.—Es un placer conocerte.
Se la estrecho.
—El gusto es mío. —Theron sonríe. —Maeve Radkle.
La mujer se parece mucho a….y antes de que pueda preguntar, Noel levanta una mano desde el sofá como si pudiera leer la mente.
—Mi hermana.
Lo miro sorprendida.
Josephine sonríe.
—Sí. Lo seguimos siendo la mayor parte del tiempo.
Josephine rueda los ojos.
—No le hagas caso.
Toda la sala vuelve a reír. Empiezo a observarlos con más atención. Hunter quien es la esposa de Max, entra entonces desde el jardín con una amplia sonrisa, hermosa de cabello negro y ojos azules. Theron la señala.
—Ella es mi hermana. —Hunter me dedica una sonrisa amable antes de acercarse a besar la mejilla de Max.
Él ni siquiera intenta disimular el cariño con el que la mira. Theron nota mi expresión.
—Sí. —Se ríe.—Max tuvo muy buen gusto que casi le cuesta la vida.
Hunter le da un pequeño codazo.
—No exageres.
Azrael aparece por detrás rodeando con un brazo los hombros de otra mujer de cabello rizado que acaba de entrar detrás de Hunter.
—Y esta belleza es Willow.
Ella sonríe.
—Mucho gusto.
—Es mi todo. —Corrige Azrael inmediatamente.
Willow le da un golpecito en el pecho.
—Esposa.
—Cierto. Mi esposa.
Las sonrisas vuelven a llenar la habitación. Miro alrededor una vez más.
Theron con Josephine.
Max con Hunter.
Azrael con Willow.
Arthur jugando con Hazel sobre la alfombra.
Noel... Solo. Mi mirada se dirige automáticamente hacia Claus. Supongo que, hasta hace muy poco... Él también ocupaba ese lugar.
El otro soltero del grupo. El único que regresaba a una casa vacía. Sin darme cuenta me acerco hasta él.
Entrelazo nuestros dedos. Levanta la vista hacia mí.
—¿Estás bien?
Observo nuevamente a todos.
Las bromas.
Las risas.
La facilidad con la que se molestan unos a otros. No parecen los hombres más peligrosos de Gran Bretaña. Parecen una familia. Aprieto un poco más su mano.
—Tienes una bonita familia, vaquero.
Su expresión se suaviza de inmediato. Da un paso hacia mí. Me rodea con sus brazos sin importarle que todos estén mirando. Apoyo la frente contra su pecho.
—Ahora también es la tuya. —Sonrío con tristeza.
—No creo que les caiga bien a todos. —Levanto apenas la cabeza para mirarlo.—Solo están siendo amables conmigo.
Él niega despacio. Después me abraza un poco más fuerte. Como si quisiera borrar esa idea antes de que pudiera instalarse en mi cabeza.
—Te equivocas. —Deposita un beso sobre mi cabello. —Eres fácil de querer, Salvaje.
Y, por primera vez en mucho tiempo...Empiezo a creer que quizá tenga razón. Pero nada dura para siempre. ¿verdad?