RANGER CREED (Brotherhood Protectors nº 14) Capítulo 2 #3
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Capítulo 2 #3

—¡Sí! —Le echó los brazos al cuello de nuevo, montando un espectáculo para Swiftwater.

Más tarde, le diría lo brillante que era su tapadera.

Ahora mismo, tenía que convencer al anciano de su veracidad.

Cuando volvió a posar los pies en el suelo, se giró con una sonrisa hacia Raymond Swiftwater y los hermanos Spotted Dog—.

Anciano Swiftwater, este es Zachariah Jones, mi…

prometido. —Enganchó su mano en el brazo de él y lo acercó a Swiftwater.

Swiftwater entrecerró los ojos.

—Te das cuenta de que tienes que ser piesnegros para vivir en la reserva, ¿verdad?

Lani sonrió y abrazó el brazo de Zach.

—Esa fue una de las razones por las que congeniamos tan bien cuando estábamos desplegados. Cuando le dije que era piesnegros, me hizo saber que su abuela era cien por cien piesnegros. Fue una coincidencia genial conocer a una de mi gente en una tierra tan lejana.

Entrecerrando aún más los ojos, Swiftwater carraspeó.

—Tendré que comprobarlo. —Levantó la barbilla—. ¿El nombre de su abuela?

Zach enarcó una ceja en señal de desafío.

—Margaret Red Hawk. Está en el registro, igual que yo. Mi madre se aseguró de añadirme en cuanto nací.

Swiftwater resopló.

—Solo un cuarto de piesnegros.

—Pero cumple el requisito del cuántum. Un cuarto cumple el requisito, lo que permite a Zach vivir en la reserva —dijo Lani.

Dejó que su mano se deslizara por el brazo de Zach hasta su mano.

Agarrándola con firmeza, le sonrió como pensó que debería hacerlo una mujer recién prometida—. Vamos, te enseñaré nuestro hogar.

Lani pasó por delante de Swiftwater, subió las escaleras y entró en la casa.

Una vez dentro, empezó a soltarle la mano.

Zach la sujetó con fuerza y la condujo hacia el gran ventanal del frente.

—Sigue ahí de pie. Tenemos que darle una razón más para que nos crea. —Los colocó frente a la ventana y la rodeó con sus brazos—. Haz que cuente.

Ella se puso de puntillas y presionó sus labios contra los de él.

Él resopló.

—Eso no ha sido muy convincente.

Ella lo miró a los ojos y enarcó una ceja.

—¿Tú puedes hacerlo mejor?

Zach le rodeó la cintura con un brazo y apretó su cuerpo contra el de él.

Con la mano libre, le ahuecó la nuca y le tomó la boca en un beso que le dejó las rodillas débiles y el corazón latiéndole contra las costillas con tanta fuerza que estaba segura de que él podía sentirlo contra su pecho.

Por no mencionar la oleada de calor que se arremolinaba en su bajo vientre. ¡Madre del amor hermoso!

Cuando por fin la dejó respirar de nuevo, ella no quería que su boca se apartara de la de ella.

—Con eso debería bastar —dijo él, y le sonrió.

Aturdida y un poco mareada, Lani se reclinó contra el brazo que le rodeaba la cintura y miró por encima de él hacia el jardín, donde Swiftwater seguía de pie, mirando la casa.

Saludó al hombre con la mano y sonrió ampliamente.

El anciano se dio la vuelta, caminó hasta su Denali y se subió al asiento trasero, mientras que los hermanos Spotted Dog ocuparon los dos asientos delanteros.

Lani esperó a que se perdieran de vista para apartarse de los brazos de Zach y alisarse el pelo de la cara. Aquel beso la había desequilibrado, más de lo que le gustaría admitir. Especialmente al hombre al que había detenido durante su despliegue. Aun así…

—No sabes lo contenta que estoy de verte.

—Que sepas que mi jefe te ha convertido en mi primera misión.

—La tomó en sus brazos y la abrazó como a una amiga perdida hace mucho tiempo—.

Pero no te preocupes, venía de todos modos.

¿Cómo podría ignorar una llamada de mi policía militar favorita?

—Le guiñó un ojo—. Estoy casi seguro de que me salvaste de una paliza con ese marine.

—Lo dudo. Estabas encima de él. —Luchó contra el impulso de tocarse los labios palpitantes con las yemas de los dedos. Cuando él la soltó, lo recorrió con la mirada—. Has perdido peso.

—Mi último despliegue fue duro para mí. Me cansé mucho de las raciones de combate.

—¿Así que dejaste de comer? —Lani negó con la cabeza—.

Supongo que lo menos que puedo hacer es darte de comer mientras estés aquí.

Pero eso tendrá que ser más tarde. —Volvió a mirar por la ventana—.

Ahora que Swiftwater se ha ido, me gustaría ir a hablar con algunas personas. ¿Estás listo para lanzarte de cabeza?

—Estoy listo —dijo él—. Puedes ponerme al día por el camino.

Salieron juntos de la casita.

Cuando Lani se dirigió a su todoterreno, Zach la agarró del brazo y la giró hacia su vehículo.

—Vamos en el mío. Todavía no lo conoce todo el mundo.

Ella asintió.

—Buena idea —dijo, y se subió a la camioneta y se abrochó el cinturón de seguridad.

Zach se deslizó tras el volante y salió marcha atrás de la entrada.

—¿Adónde vamos?

—A Conrad —dijo Lani. De camino a Conrad, lo puso al día sobre los asesinatos de Tyler Lightfoot y Ben Wolf Paw—. Vamos a Conrad para hablar con la novia de Tyler.

Y mientras tanto, Lani intentaría con todas sus fuerzas olvidar aquel beso. Todo había sido por el espectáculo.

Por parte de Zach, al menos.

Lani había sentido algo que nunca antes había sentido —una chispa, una llama… joder… un infierno— cuando Zach la había besado tan a fondo.

Eso es lo que le pasaba por llevar tanto tiempo sin salir con nadie. Realmente necesitaba salir más a menudo. Y lo haría… después de atrapar al asesino.