Raíces y Ceniza (Harlow Creek 2) CAPÍTULO 12
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CAPÍTULO 12

Lo que le pasa a Cassidy

Cassidy Mae Burns llevaba tres meses en Harlow Creek y ya era, según Dotty, parte esencial del pueblo. Según Nora, era parte esencial del consultorio y según ella misma, era parte esencial de ningún sitio todavía porque todavía estaba evaluando.

Lo de evaluar lo decía en serio.

Cassidy tenía la costumbre de observar los sitios antes de comprometerse con ellos, que era una habilidad aprendida a base de haber salido de Millbrook, Alabama, con diecinueve años y haber probado cuatro ciudades distintas en ocho años antes de llegar a Harlow Creek.

Lo que no había calculado era Elliot Marsh.

No de la manera en que Nora le importaba Rhett, que era diferente y más antiguo y más construido. Sino de la manera en que algo nuevo ocupa espacio sin pedir permiso y un día te das cuenta de que ya está ahí instalado y no recuerdas cuándo llegó.

Elliot era el tipo de persona que Cassidy no solía encontrar: tranquilo sin ser aburrido, directo sin ser brusco, con sentido del humor que aparecía sin anunciarse y desaparecía antes de que se volviera un recurso.

Trabajaba bien, lo cual para Cassidy era el criterio más importante, y tenía la costumbre de preguntar la opinión de Nora y de ella misma antes de tomar ciertas decisiones clínicas, que era algo que no todos los médicos hacían.

El problema, y Cassidy lo sabía porque se conocía bien, era que Elliot era el médico y ella la enfermera y en esa dinámica había unas líneas que prefería no cruzar sin tener claro adonde llevaban.

El segundo problema era que Elliot parecía estar en el mismo punto.

Nora lo notó un miércoles de finales de mayo, cuando Cassidy tardó más de lo normal en responder una pregunta sencilla sobre el protocolo de guardia porque Elliot estaba revisando algo en el ordenador de al lado y había dicho algo gracioso sin apartar los ojos de la pantalla.

—Cassidy —dijo Nora.

—¿Qué?

—El protocolo.

—El sábado me cubre mejor. Ya te lo dije.

—Te lo acabo de preguntar por primera vez.

Cassidy la miró. Luego miró a Elliot, que seguía con el ordenador sin parecer que prestaba atención a su conversación, aunque Nora sospechaba que sí.

—El sábado me cubre mejor —repitió Cassidy.

Nora lo dejó estar.

A la hora de comer, en el diner, Nora le preguntó directamente porque había aprendido de Cassidy que directamente era la única manera que funcionaba.

—¿Qué pasa con Elliot?

Cassidy bebió el té.

—Nada.

—Cassidy.

—Nora, hace tres meses me dijiste lo mismo y te di el mismo consejo que ahora me vas a dar tú y no voy a seguirlo.

—¿Cuál es?

—Que hable con él.

—¿Y por qué no lo vas a seguir?

—Porque yo llegué aquí hace tres meses y él lleva desde octubre y no sé si me quedo.

Nora la miró.

—¿Sabes si no te quedas?

Cassidy pensó.

—No.

—Entonces no tienes la respuesta todavía.

—Nora.

—Cassidy. —Nora puso la taza en la mesa—. Tú misma me dijiste que el enfado es más útil que el miedo. ¿Qué es lo que te da miedo aquí?

—Que sea bueno y que me quede por las razones equivocadas.

—¿Quedarte por Elliot sería razón equivocada?

—No lo sé.

—¿Y quedarte por Harlow Creek sería razón correcta?

—Eso sí lo sé.

—¿Y si son las dos cosas al mismo tiempo?

Cassidy la miró durante un momento.

—Eres más lista de lo que pareces a las siete de la mañana.

—A las siete de la mañana no soy lista. A las doce ya estoy al nivel.

Cassidy sonrió.

—No sé qué hacer con él.

—Empieza por hacer algo que no sea trabajo.

—¿Como qué?

—Como lo que hizo Rhett. Algo sencillo que diga claramente lo que quieres decir.

—Rhett tardó siete años.

—Tú llevas tres meses.

—¿Y eso me da ventaja?

—Te da margen para no repetir el error.

Cassidy bebió el té en silencio durante un momento. Luego miró hacia la ventana donde el pueblo seguía con su ritmo de mediodía.

—¿Hay algo que hacer en este pueblo que no sea el diner o el rancho?

—El lago de los Patterson. El sendero del norte. La biblioteca tiene club de lectura los jueves.

—¿Elliot va a la biblioteca?

—No lo sé. Pero Dotty sí y Dotty sabe si Elliot va.

Cassidy se levantó.

—Voy a preguntarle a Dotty.

—¿Sobre el club de lectura?

—Sobre lo que tenga que preguntarle.

Nora la vio ir hacia la barra con esa determinación que tenía para todo, y pensó que Cassidy Mae Burns y Harlow Creek se parecían más de lo que ninguna de las dos admitía: directas, un poco bruscas, con el corazón en el sitio correcto.