6 1 de julio
Alfie entró en el coche y esperó con impaciencia a que Lucy hiciera lo mismo en el asiento del copiloto.
En el interior del coche, los nervios se apoderaron de Alfie, cuyos impulsos se mezclaban con una impaciencia latente.
Lucy, por su parte, se mantenía tensa, pero relativamente más relajada, ya que desconocía por completo el destino.
Sin dar tiempo a que Lucy completara su entrada en el vehículo, Alfie pisó el acelerador.
Pasaron tres fugaces segundos antes de que el sheriff se percatara de que había dejado a su compañera fuera.
Con el ceño fruncido y entre murmullos, dio marcha atrás y esperó a que Lucy se acomodara en el asiento.
Una vez se hubo asegurado de que estaba todo en orden, Alfie aceleró y se sumió por las calles a una velocidad vertiginosa.
Lucy experimentaba una leve sensación de inseguridad, consciente de que su superior había consumido alcohol hacía unas cuantas horas .
—¿Me vas a decir a dónde vamos? —preguntó Lucy con impaciencia, lanzando una mirada inquisitiva a Alfie. La joven se sentía molesta, ya que las prisas de su jefe habían interrumpido el coqueteo con el nuevo agente de policía.
—Vamos al depósito. Sullivan tiene lista la autopsia — Alfie apretó el volante con fuerza al pronunciar esas palabras. Lucy percibió como el coche aceleraba considerablemente—. Estoy ansioso por obtener toda la información. Espero que haya suficiente ADN como para meter al culpable entre rejas.
Lucy observó al sheriff y luego apartó la mirada.
Al conocer el destino al que se dirigían, se sentía más aliviada por haber dejado plantado al joven policía.
A pesar de no haber tenido ninguna conexión personal con Madison, ella también experimentaba una cercanía especial con el caso.
A Lucy no le agradaba presenciar el sufrimiento de su jefe y, sin duda, eso era precisamente lo que estaba ocurriendo.
Spinster continuó al volante durante un tiempo más.
El silencio se adueñaba del interior del coche, mientras las calles parecían sumidas en un sosiego inusual, solo interrumpido por el sonido de las sirenas del coche de policía del sheriff, obligando a los demás a apartarse a su paso.
Por fin, después de un trayecto tenso, llegaron al aparcamiento del depósito.
Alfie aparcó de cualquier manera, salió precipitadamente y se adentró en el edificio.
Lucy intentó seguirle el ritmo, pero estaba bastante rezagada, por lo que, al entrar, pudo observar al sheriff en el vestíbulo del depósito, analizando con detenimiento cada puerta en busca de Sullivan.
De pronto, el forense, vestido con una bata blanca, mascarilla y gafas, hizo un gesto para que lo siguieran.
Anduvieron por los largos pasillos del depósito, descendieron unas escaleras y atravesaron la última puerta hasta llegar a la entrada donde reposaba el cuerpo de Madison Harris.
—Lo que encontrarás aquí dentro es muy impactante, Alfie. ¿Estás preparado? —preguntó Sullivan, consciente de que enfrentarse nuevamente al cuerpo de la joven no sería fácil para el sheriff.
Alfie asintió. Sullivan, al recibir la confirmación del sheriff, cruzó el umbral, seguido de cerca por Lucy.
Spinster se detuvo unos segundos antes de entrar, inhaló profundamente y atravesó la puerta hacia la sala.
Cerró los ojos por un breve instante, bajo la atenta mirada de Lucy y Sullivan.
Cuando los abrió, posó la mirada en la camilla donde descansaba el cuerpo de Madison.
La joven tenía un semblante sereno, exhibiendo las mismas marcas que en el bosque, junto con varias incisiones realizadas por el forense para un análisis minucioso.
—¿Puedes decirme de una vez la causa de la muerte? Me estoy muriendo por dentro… —dijo Alfie con impaciencia al notar el prolongado silencio del forense.
—Creo que sería mejor que la agente Pemberton se encargara de este caso, Alf. Esto te afecta demasiado de cerca —aconsejó el forense, percibiendo la irritación y malestar evidentes en el sheriff.
—Ni hablar. Vamos, ¿cuál es la información? — preguntó Alfie, mostrando molestia, pero manteniendo la compostura.
Aquellas palabras no sentaron bien a Lucy, quien simplemente se cruzó de brazos, lanzando una mirada de incredulidad a su superior.
Alfie ignoró por completo la reacción de su compañera, mientras Sullivan atravesaba la sala y se acercaba al cadáver.
El forense bajó ligeramente la mascarilla y se quitó las gafas.
—Bueno, he dedicado mucho tiempo a analizar con detenimiento el cuerpo de Madison —comenzó el forense, mostrando evidentes signos de pesar—.
La autopsia establece que falleció en la mañana del treinta de junio; no puedo precisar la hora exacta, pero estaría alrededor de las cinco de la madrugada.
Su muerte fue causada por un traumatismo craneoencefálico, probablemente derivado de la pala que encontramos cerca del cadáver.
Los hematomas en el cuello son recientes, lo que me lleva a pensar que alguien intentó estrangularla, aunque esto no sea la causa directa de su muerte.
El forense hizo una pausa y tomó un sorbo de agua. Alfie, siempre atento a los detalles, intuyó que Sullivan guardaba más información.
—Por favor, dime que encontraste ADN —insistió el sheriff al notar que Sullivan seguía bebiendo pequeños sorbos de agua.
—Resulta que además de los moratones, también había algunos arañazos.
He investigado detenidamente esos arañazos, pero no logré obtener ninguna información concluyente.
Sin embargo, al analizar las uñas de Madison, encontré restos de piel, aparentemente provenientes de su intento de defenderse.
Es curioso, pero cuando arañas a alguien, la piel queda atrapada en las uñas durante bastante tiempo. No sé si erais conocedores de ese dato.
—¿De quién? —inquirió Lucy al ver que el forense parecía evadir la cuestión.
—De Noah Young —respondió Sullivan de manera tajante.
Alfie y Lucy intercambiaron una mirada repentina con los ojos muy abiertos. Sin previo aviso, Alfie golpeó con fuerza una de las mesas de metal presentes en la sala, generando un estruendoso ruido que resonó en todo el recinto.
—Robert tenía razón. No me jodas… —gruñó Alfie, dando vueltas por la sala con evidente agobio.
—Es curioso —interrumpió Sullivan—. Los hematomas y los arañazos ocurrieron varias horas antes del asesinato, así que sería muy apresurado acusar al señor Young de algo.
—¡La agarró del cuello, Sully! ¿Me estás tomando el pelo?
Lucy notó que Alfie estaba completamente descontrolado, así que se acercó a él y colocó sus manos en sus hombros, tratando de detener su andadura por la sala entre maldiciones.
Aunque la autopsia evidenciaba que Noah había causado daño a Madison, quedaba la incertidumbre.
¿Y si no había sido él? Sullivan tenía un punto válido.
No contaban con nada, ni siquiera una mínima prueba que pudiera enviar a la cárcel al exprometido de la difunta.
La cabeza del sheriff Spinster estaba al borde de explotar; si ya se sentía perdido antes, ahora la confusión se apoderaba de él de manera aún más intensa.
—Y eso no es todo… —dijo Sullivan en voz baja y entrecortada.
Alfie y Lucy fijaron intensamente su mirada en el forense, mientras este se ajustaba las gafas y tomaba unas fotos de la mesa.
—También he examinado la región vaginal en busca de signos de violación, y desafortunadamente los he encontrado. Es muy probable que Madison fuera violada unas horas antes de su muerte.
Alfie dio un brusco paso hacia atrás. Al ver que su superior casi perdía el equilibrio, Lucy rápidamente alcanzó una silla y lo ayudó a sentarse. Luego le ofreció una botella para que bebiera.
—Tiene los tejidos vaginales desgarrados, además de que las pruebas indican que estuvo bajo los efectos de flinitrazepam.
—¿Qué diablos es eso, Sully? —preguntó Alfie, jadeando con fuerza.
— Rohypnol … —respondió Lucy, llevándose las manos a la cabeza al escuchar ese nombre—. Es una droga que inhibe por completo tus capacidades motoras, pueden obligarte a hacer cualquier cosa en cualquier momento. Lo peor es que después puedes experimentar episodios de amnesia.
—Lo curioso… —Sullivan se tomó unos segundos mientras se acariciaba la barbilla y observaba los análisis, como si estuviera confundido—.
Lo curioso es que el rohypnol solo aparece en los análisis durante un periodo de veinticuatro a treinta y seis horas, lo que me sugiere que la violación ocurrió la noche antes de ser asesinada.
En ese momento, la cabeza de Alfie estaba a punto de explotar.
Por un lado, Madison fue asesinada con un golpe en el cráneo.
Por otro lado, su prometido la estranguló horas antes de morir, y ahora parecía que también había sido víctima de una violación horas antes de ser asesinada.
Las preguntas se amontonaban en su mente.
—Supongo que descartas a Noah en esto, ¿verdad, jefe? —preguntó Lucy a Alfie, quien estaba sentado en la silla con las manos en la cabeza—. No tiene mucho sentido que drogue a su novia para después forzarla.
—No se puede descartar nada, Lucy. Es raro de cojones, pero lo dicho: nada es descartable. Aunque… entonces, ¿el violador no tiene nada que ver con el asesino? — preguntó Alfie con muchas dudas.
—Tú eres el que está convencido de que Noah es el asesino.
El individuo que mató a Madison podría haberla violado para después asesinarla perfectamente —razonó Sullivan, tratando de aportar algo de cordura a la conversación—.
No digo que el señor Young esté descartado, pero es muy pronto para sacar conclusiones.
Alfie permaneció en silencio durante varios segundos, mientras Lucy se acercaba a la mesa y examinaba detenidamente las fotos y los informes.
—¿Hay algo más? —preguntó el sheriff al forense, esperando no recibir más noticias impactantes.