Querida Srta. Santa Clausura 58. Gian
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58. Gian

Gian

Querida Srta. Santa Clausura (querida Gia):

Hoy he visto a tu madre paseando a Turrón y a Suchard.

Iban dando saltitos como dos peluches con pilas nuevas, y ella me ha preguntado si podía quedarme con ellos un rato mientras hacía la compra.

Obviamente he dicho que sí. No porque me parezca bien que los use como cebo emocional (aunque, lo admito, funciona), sino porque… , bueno, son ellos. Y son tuyos.

Durante esa media hora, he recordado cosas.

Cómo les hablas. Cómo los miras cuando crees que nadie te ve.

Cómo les explicas con una paciencia absurda que no pueden comerse las servilletas de papel.

Y, por alguna razón, también he pensado en esa vez que me dijiste que Suchard tiene más empatía que muchos adultos.

(Tenías razón, por cierto. Me ha mirado como si supiera que estaba hecho un lío).

Y sí, ya lo sé, esto suena cursi. Pero estar con ellos me ha hecho sentir cerca de ti.

No sé cómo explicarlo sin sonar como un personaje secundario de una comedia romántica de Netflix, pero ahí va: hay algo en ti que se queda.

En las costumbres, en las manías, en los perros.

En mí. Echo de menos cosas que no sabía que podía echar de menos.

Cómo dices mi nombre cuando estás enfadada.

Cómo suena tu risa cuando intentas no reírte (y fallas)…

Echo de menos tu forma de cuidar, de mirar, de estar.

No te escribo para pedirte nada. Solo quería decirte que me encantaría que habláramos cuando vuelvas.

No para discutir. No para sacar trapos sucios.

Solo para… intentar entendernos un poco mejor.

Sé que hubo cosas que no supe manejar, y otras que (ahora lo veo) debería haber aceptado sin tantos miedos.

Sí, me sentí dolido. Y confundido . Y a ratos como si hubieras estado jugando conmigo.

Pero sé que no fue así. Sé que no eres esa persona.

Aun así, mi cabeza se fue por libre, y mi corazón no supo ponerle límites.

Supongo que eso es lo que pasa cuando alguien te importa demasiado.

Gia, todo esto no cambia lo que siento por ti.

Si acaso , lo explica. Lo confirma. Lo sostiene, incluso cuando no debería .

Solo quiero que sepas que aquí estoy, con mis errores , con mis dudas y con esta certeza: te quiero.

Mucho . Siempre. Y me importa cada detalle de tu vida, incluso el más pequeño, y por eso me duele no haber sabido reaccionar mejor.

Abrazo virtual (pero deseando dártelo de verdad ),

Gian

Esta vez sí le envío el correo a la Señorita Santa Clausura.