CAPÍTULO 21 LA FIESTA
Último día de clases, nos fue muy bien en la presentación del cuento.
Hubo muchas risas de parte de los compañeros, comentarios buenos y no tan buenos porque fuimos los únicos que hicimos una dramatización.
José se lució con la edición del vídeo, realmente se veía muy bien hasta incluyo la música que aparece en la película del cuento.
Roxana estaba más que feliz cuando el profesor nos felicitó por nuestro desempeño, ya teníamos una buena calificación asegurada, lo cual me tranquilizaba.
Ya había pasado algunos días desde que mi mamá se fue, Mauricio me ha estado escribiendo todos los días para saber cómo estoy.
— ¿Listos para la fiesta? – preguntó Roxana emocionada. Miré a José, él solo sonrío, pero no dijo nada. Román movía la cabeza de derecha a izquierda mientras se reía y yo puse mi mano en la cara tratando de controlar la risa.
— ¡Dije si están listos para la fiesta! – exclamó Roxana nuevamente, ya no pude resistir y reí demasiado.
— Creo que tenemos que ir a la casa de Román para alistar todo.
– propuse porque no me parecía justo que lleguemos cuando ya todo esté listo y dejarle todo el trabajo a Román, a pesar que no me cae genial, tampoco es que sea abusiva.
José y Roxana me dieron la razón, así que media hora más tarde estábamos en casa de Román.
— Empezaré con las luces. José y Román, ayúdenme a colocar esto. – decía Roxana con voz autoritaria.
— Prepararé algo de comer, sí no me necesitan. – propuse ya que por venir rápido a casa de Román no habíamos ido a la cafetería a comer nada.
— ¿Nos quieres envenenar para que no hagamos la fiesta? Porque no me sorprendería que lo hicieras para que no haya fiesta – expuso Román con su sonrisa molesta.
— Es una idea interesante, pero no lo haré, creo que esta fiesta será buena para todos. – respondí de manera tranquila, aunque no lo estaba.
— Si Sofía, muero de hambre. ¿Podrías preparar ese pollo con orégano y limón con papas? Te queda delicioso. – expresó Roxana.
— Claro amiga, avanzaré con eso. Bueno, ya saben que yo solo tomo anís, pero ustedes prefieren jugo o...no sé. – susurré.
— No te preocupes, compré bebida, está en la refrigeradora.
– intervino Román. Asentí y me fui a la cocina para empezar a cocinar, felizmente había todos los ingredientes, así que cincuenta minutos más tarde, ya estaba lista la comida y comencé a servirles en la mesa.
Todos empezaron a agradecer conforme recibían su plato.
— Es tan bueno como lo recordaba. – decía Roxana entre gemidos de satisfacción. Empecé a reírme ante su comentario.
— Después de todo lo que nos hizo trabajar Roxana, ahora moriremos envenenados.
– decía Román. José empezó a reír en tono bajo y dijo que estaba muy bueno el pollo, así que ya no quise responderle a Román para comenzar a pelear.
Unos minutos más tarde, ya habíamos terminado de comer, las luces ya estaban puestas, solo teníamos que preparar el alcohol y Román se encargaría de eso con José.
— José, vamos a preparar los tragos. – lanzó Román ante José, así que se levantó de su silla y fueron a la cocina dejándonos a Roxana y a mí en la sala.
— Lavaré los servicios. ¿Me acompañas? – le dije a Roxana. Ella me acompañó cargando los platos hacia el lavadero de la cocina. Román y José nos vieron, tomaron los platos de nuestras manos y los colocaron en el lavadero, cuando me remangué la blusa para comenzar a lavar, Román intervino.
— José y yo lavaremos, vayan a la sala a ver una película. Cuando terminemos de hacer las bebidas, iremos con ustedes. – dijo Román mirándome a los ojos, me di cuenta que no cambiaría de opinión, así que le agradecí y regresé a la sala con Roxana para empezamos a ver opciones de películas.
— No puedo creer que por fin estamos de vacaciones. – le decía a Roxana con mucha emoción en la voz.
— Es verdad Sofía, por fin. ¿Qué pasó con Mauricio? ¿Se siguen viendo? – preguntó Roxana y yo sentía mis mejillas arder ante sus preguntas.
— Bueno, ya sabes que mi mamá se fue hace unos días. Mauricio ha estado conmigo, escribiéndome, está preocupado por mí, bueno por lo que estoy sola. Bueno, y...también...bueno, he ido a su casa un par de veces. – le solté rápidamente y en tono bajo con nervios.
— ¿Haz estado en su casa? – preguntó en tono alto, y le hacía gestos para que se callará porque Román y José estaba cerca, no quería que se enterarán.
— Por favor, habla en voz baja, no quiero que ellos se enteren de mi vida personal, sabes. – le susurré, ella asintió, inhalo y exhalo, así que continué.
–La primera vez fue para preparar un postre y la segunda vez fue cuando mi mamá se fue, me invitó a cenar y vimos una película. – decidí no decirle que habíamos dormido juntos, aún estaba avergonzada por eso, a pesar que no hicimos nada, no estaba bien y lo sabía.
— ¿Cómo te sientes con él? ¿Es bueno contigo? – preguntaba Roxana.
— Es muy bueno, amable, protector, caballeroso, atento... - le decía mientras sentía una presión en mi garganta que me ahogaba.
— Ok, ok, entendí. Me alegra que vayan bien las cosas, parece que por fin tendrás novio. – decía Roxana emocionada y eso pinchó mi globo, yo sé que eso no será así, Mauricio ya me había dicho que no.
— Roxana, yo...no lo sé. Mauricio quiere que solo seamos amigos, no quiere una relación formal ni exclusiva, así que solo seremos amigos.
Tú sabes que yo no comparto la idea de andar con alguien de manera libre.
– le dije con la voz apenada, de verdad me dolía la situación, realmente me gusta Mauricio, pero no queremos lo mismo.
— Sofía, mereces a alguien que te de lo que vales.
Sin embargo, él podría cambiar de opinión.
Hay casos en los que después de pasar tiempo juntos, se dan cuenta que si quieren una relación formal y son felices.
– decía Roxana en tono conciliador, yo también lo había pensado, pero no estaba segura, ya había pasado como un mes que conocía a Mauricio, no es que sea mucho, pero creo que es como para darse cuenta si te gusta a alguien lo suficiente como para saber si quieres intentarlo.
— Me molesta Roxana, es la primera vez que realmente me gusta alguien, sé que le gustó, me lo ha dicho, pero al parecer no le gusto lo suficiente como para intentarlo conmigo, en una relación.
¿Entiendes? – le explicaba a Roxana como me sentía, la frustración de la situación.
Roxana sentía mi malestar y colocó sus manos encima de las mías, ella suele hacer eso cuando me siento sobrecargada, me conoce bien.
— Amiga, sé que estás frustrada, pero ve paso a paso, tienen poco tiempo conociéndose, disfruta esa etapa, no has tenido mucha oportunidad de hacerlo antes. Además, por lo que me dices, es bueno contigo. – inquirió Roxana.
— Si, es verdad, él es muy bueno. Me siento contenta cuando estamos juntos. – le decía avergonzada a Roxana.
Román y José aparecieron con papas fritas y bebidas en sus manos, se sentaron en el sofá, así que aproveché en quitarle algunas papas fritas a Román.
— ¿De qué trata la película? – preguntó Román. Roxana y yo nos miramos, no teníamos idea, estábamos conversando de Mauricio y empezamos a reír sin parar, por lo que José y Román movieron sus cabezas frustrados.
Después de ver la película, jugar con cartas y jenga, llegó la noche y ya comenzaría la fiesta.
Yo pensaba utilizar el jean negro y mi blusa roja que tenía puesto, pero Roxana no pensaba igual y tenía mucha ropa en su maletín.
Roxana me llevó al baño y me mostró un vestido negro, era de manga corta, me quedaba ceñido en el busto y debajo era suelto hasta la rodilla, me gustaba mucho, traía mis botines negros con pasadores, no sé si usar botines con ese vestido sería buena idea, pero era lo que tenía, así que ni modo.
Roxana también tenía un vestido, era largo y de color azul pálido, nos maquillamos, estábamos listas, así que salimos del baño rumbo a la sala.
— ¡Estamos listas para la fiesta! – exclamó Roxana emocionada y yo solo sonreía ante su emoción.
La fiesta comenzó, vinieron muchas personas, creo que algunos ni eran estudiantes de literatura, pero estaban divirtiéndose, yo también decidí divertirme, estaban poniendo rock y electrónica, así que me la pasé saltando con Roxana, José y Román estaban tomando y conversando en una esquina.
— Sí no nos invita ni un solo hombre a bailar, pensaré que tengo un ojo en la frente, lo digo de verdad. – decía Roxana en tono frustrado.
— Tranquila, la fiesta está bien. Mira...todos están bailando o tomando, conociéndose, va bien, disfruta. – le respondía a Roxana para que se calme.
Román y José se acercaron a nosotras a conversar, estábamos hablando de cómo iba la fiesta hasta que se acercaron un par de hombres, eran altos, de la misma estatura que Román, eran atractivos, cabellos castaños y piel clara, muy parecidos, quizás sean hermanos o primos.
Empezaron a mirarnos fijamente, fue incómodo, pero luego uno de ellos, giró hacia Román y José.
— ¿Nos permiten invitarlas a bailar? – dijo uno de ellos en dirección a Román y José. Roxana y yo nos miramos con cara de sorpresa.
— Deberías preguntarlas a ellas, amigo. – respondió Román señalándonos. El otro hombre que estaba a su lado, miro a Roxana y le invitó a bailar, su amigo o quizás hermano, hizo lo mismo conmigo y yo no sabía que hacer, miré a Roxana y me sorprendió su reacción.
— Claro, bailaremos con ustedes. – dijo Roxana mientras jalaba mi mano e íbamos a la pista de baile con ellos. José y Román se quedaron dónde estaban, nos miraban fijamente y yo estaba muy incómoda, no entendía por qué Roxana había aceptado que bailáramos con ellos.