CAPÍTULO 12 ME SORPRENDES #2
Estuvimos conversando sobre su trabajo y diez minutos después ya estaba en mi casa, le mandé un mensaje a Mauricio para avisarle que estaba bien, él ya estaba en su casa alimentando a Luna y nos despedimos.
Mi mamá todavía no llegaba de su fiesta, así que me lavé las manos y la cara, me puse mi pijama y me eché en mi cama.
Me sentía cansada, me doy cuenta que cada vez que regreso de una salida que la paso bien, terminó muy agotada, mi insomnio no se manifiesta, pensando en eso, me giré hacia la izquierda, abracé mi almohada, cerré mis ojos y a los pocos minutos ya estaba en un sueño profundo.
"A veces es mejor sufrir por haber sido lastimado que no sentir nada por no haber actuado".
Recordaré esto, sé que lo necesitaré en un futuro, quizás no muy lejano.
CAPÍTULO 13: MI MAMÁ ES LA PERSONA MÁS IMPORTANTE
Día domingo, amanecí relajada ya que había dormido bien la noche anterior, me bañé con agua caliente y me fui a la cocina para prepararme el desayuno.
Veinte minutos después, mi mamá se sentó cerca de mí en el comedor para que comenzáramos a desayunar, la notaba callada, supuse que, por su fiesta de anoche, debía estar agotada.
— Mamá...¿Todo bien? – le pregunté en tono bajo, tratando de ocultar mi preocupación.
— Es que surgió algo. – no me miró a los ojos mientras decía esto, ya me estaba preocupando.
–Recibí una oferta de trabajo. – añadió mientras jugaba con el tenedor en la comida.
— Pero eso es bueno mamá. ¿De qué trata ese trabajo? – le pregunté con emoción.
— Tendría que supervisar un salón de belleza, la atención al cliente y esas cosas. – dijo en un tono despreocupado.
— ¿Cuál es el pero? – le dije sin rodeos, sé que hay algo más, sí no estaría emocionada y no lo estaba.
— El trabajo es en Madrid, tendría que irme a más tardar en un mes. – dijo mi madre.
— ¡Wow! ¡Madrid! Es maravilloso, siempre me ha parecido muy lindo España, que bueno que te hayan dado esa oportunidad. – le dije tratando de sonar lo más alegre que podía, pero yo sabía lo que esto significaba, ella se iría sola y yo me quedaría aquí, eso era lo que la tenía preocupada.
–Lo harás genial mamá, tenemos que organizarnos, te compraré un par de maletas y algunas ropas para que tengas todo listo. – añadí mientras pensaba en todo lo que necesitaba.
— Hijita, no creo que deba aceptar, tú no puedes ir conmigo, estás estudiando. – dijo haciendo un mohín, estaba triste y lo entendía.
— Escucha mamá, a veces hay oportunidades que no puedes rechazar, esta es una de ellas, te están ofreciendo un buen trabajo, asumo que la remuneración es buena y ya tienes arreglado el tema del alojamiento.
Sí tu preocupación es por mí, ni pienses en eso, yo puedo arreglármelas bien, además terminaré la carrera en menos de dos años, quizás podríamos vivir en Madrid sí lo prefieres o podrías volver y trabajamos aquí, ya veremos eso acorde a lo que se vaya dando.
– le dije tratando de brindarle la mayor calma a la situación.
— ¿Entonces debería irme? – me preguntó mi mamá aún con dudas.
— Es tu decisión mamá, yo no puedo decirte que debes o no hacer, pero sí lo que te impide viajar es tu preocupación por mí, pues no lo tomes en cuenta, yo ya soy una adulta, además no es la primera vez que estaría sola.
– le dije mientras extendía mis brazos restándole importancia a la situación, ella ya ha viajado anteriormente a ver a sus hermanos, trabajos esporádicos o paseos por unas semanas, solo que en este caso no sabría cuando regresaría.
— Tienes razón hijita, además este trabajo nos ayudará económicamente a las dos. – dijo mi madre con rostro pensativo.
— Preocúpate por ti y las cosas que necesitarás, tendrás gastos los primeros meses hasta que te adaptes, yo aún tengo mis trabajos y ahorros, así que estaré bien. – le dije sonriendo.
— Pareciera que quieres que me vaya. – dijo mi mamá riéndose.
— No es eso mamá, yo siempre querré lo mejor para ti y que puede ser mejor que conozcas otro país y ya tienes un trabajo asegurado, es genial. – le dije con alegría.
Terminamos de desayunar, lavé los servicios y me puse a alistar mis cosas para mañana ya que tenía clases.
Mi mamá estaba en su dormitorio, me di cuenta que ya ni le pregunté por su fiesta con la noticia de su viaje de trabajo.
Estoy contenta por ella, es una gran oportunidad, sé que a ella le gustaría que yo me mudará con ella, pero no puedo dejar mi carrera, ya no me falta mucho para terminar.
Mi celular comenzó a sonar y era una llamada, fruncí el ceño, nadie me llama, al menos que sea mi mamá, pero ella está en casa, caminé rápido hasta mi cama que era donde había dejado mi celular y cuando vi la pantalla, no podía creerlo.
— Ho..hola Mauricio. – respondí sorprendida y un poco agitada por mi rápida caminata.
— Hola Sofía. ¿Cómo amaneciste? – preguntó con su voz grave y amable que hacía que mi corazón reaccionará sin previo aviso.
— Bien gracias. ¿Tú? – le pregunté con interés.
— Un poco preocupado para serte honesto, disculpa por llamarte, quizás estás ocupada. – respondió sonando avergonzado.
— No te preocupes, está bien. ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte? Suenas tenso. – le dije con preocupación.
— Es que...soñé contigo. – dijo y sentí que perdí la fuerza en mis piernas, caí sentada en mi cama con mi boca abierta, no esperaba que me dijera eso.
–Estabas triste en mi sueño, sentada en una banca, pensando y mirando al piso, quería acercarme para saber que te pasaba, pero algo me impedía llegar a ti, no sé cómo describirlo, pero estoy preocupado por ti y no sé si solo es un sueño tonto o te está pasando algo.
– hablaba muy rápido, podía escuchar tu preocupación y agitación mientras me narraba su sueño, me dolía el pecho de escucharlo.
— Mauricio, yo...bueno, hoy mi mamá me dijo que se iría a otro país a trabajar. – le dije sin pensarlo.
— Ya veo, supongo que te irás con ella. – dijo en tono seco.
— No Mauricio, yo me quedaré, estoy estudiando, no puedo dejar mi carrera, solo se irá ella. – le expliqué.
— ¿Te quedarás sola...aquí? – preguntó levantando un poco la voz ante la sorpresa de lo que se venía.