¿Qué haces conmigo? CAPÍTULO 11 ¿LOS DESEOS SE CUMPLEN?
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CAPÍTULO 11 ¿LOS DESEOS SE CUMPLEN?

Mauricio me dijo que volvía en un momento porque quería ir a los servicios higiénicos, aproveché en revisar mi celular por sí tenía algún mensaje que responder de mi mamá, pero al parecer estaba entretenida en el cumpleaños de su amiga, ya que no me escribió.

Se acercó la azafata a nuestra mesa, yo seguía sentada en el sofá.

— ¿Estuvo todo bien con su orden? – preguntó en tono amable y con una sonrisa en el rostro.

— Si, todo estuvo delicioso, le agradecería si nos trae la cuenta, por favor. – le dije con el mismo tono que ella utilizó. Ella frunció el ceño ante mi petición y yo la miré extrañada.

— Señorita, el servicio ya está pagado, el señor Castaño se encargó de la reservación y la cuenta. – dijo otra vez en tono amable. ¡No puede ser! ¿Otra vez?

— Ah...gracias, no lo sabía. – le dije sin sonreír, en tono serio e intentando sonar amable.

¿Por qué quiere pagar todo él? Es incómodo, como si pagará para pasar tiempo conmigo, debo hablar con él sobre esto, pero tampoco quiero ofenderlo o lastimarlo.

Miré aún la mesa, la vela, mi rosa favorita, no quiero arruinar este hermoso momento, debo pensar bien lo que le diré.

— ¿Está todo bien? – Preguntó Mauricio mientras se sentaba en el sofá, lo miré pensando en cómo responder, no quería tener un desacuerdo con él después de todo esto. Inhale y exhale para recibir ideas en mi cabeza y utilizar las mejores palabras para esta situación.

— Todo fue maravilloso, no sé cómo pagarte por todo esto. Puedo empezar pagando la mitad ya que la vez pasada no quisiste que lo hiciera. – le dije en el tono más amable posible.

— No te preocupes por eso. – respondió como si no le tomará importancia.

–Yo te invité a venir aquí, si te gustó, quiere decir que valió la pena. – añadió mientras me tomaba de las manos y me miró profundamente con sus marrones ojos.

–Eso es lo único que importa. Ahora ¿estás lista para lo que viene después? – preguntó en un tono de voz que me causaba intriga, despertaba mi curiosidad.

— ¿Debería estar asustada? – le pregunté enarcando mi ceja izquierda y curvando mi labio.

— En lo absoluto, estoy seguro que te gustará. – dijo con total seguridad en su voz. Estaba emocionada, no quería abandonar este romántico y mágico restaurante, pero también quería ver que es lo que habría después.

— Estoy lista. – le dije sonriendo de oreja a oreja.

Mauricio se levantó del sofá, se giró para verme, yo aún estaba sentada, él levantó su brazo izquierdo con la palma abierta como invitándome a tomar su mano, mi ritmo cardíaco se hizo presente con este gesto, lo miré sonriendo, tomé su mano ayudándome a levantar del sofá y caminamos de regreso al pasillo por el que ingresamos, pero ahora nos iríamos a otro lugar que no estaba segura cual sería, pero si Mauricio estaba a mi lado, me bastaba.

— Gracias por su visita, que tengan buena noche. – escuché a lo lejos a la azafata que nos atendió. Me giré, asentí en su dirección y le agradecí.

— Vuelvan pronto y gracias por su visita. – ahora era la amable señora que está esperando en la entrada del restaurante para recibir a los nuevos clientes, Mauricio y yo le agradecimos al unísono, después nos miramos y comenzamos a reír por eso.

— Muy bien señorita Sofía, el camino nos tardará unos veinte minutos, pero valdrá la pena. ¿Le parece bien? - comentó Mauricio en un tono muy parecido a la azafata, no pude evitar reír.

— Me parece lo que le sigue de bien, estoy lista joven Mauricio. – le dije en tono coqueto.

En el camino hablábamos de nuestra cena, le preguntaba sobre que ingredientes eran los que había en la pizza, ya que no conocía todos y también sobre ese líquido rosado que tenía un tallo con las hojas dentro del vaso, me dijo que eran bebidas frutadas alcalinas.

— ¿Alcalinas? – le pregunté con cara de extrañeza.

— Si, es una bebida hidratante, muy efectiva cuando estas realmente sediento, le agregas limón y bicarbonato de sodio, además de la fruta que prefieras.

La combinación de esta bebida con la pizza es magnífica porque la pizza es salada, por lo que terminas sediento, entonces esta bebida contrarresta esto por sus propiedades.

– lo miré impresionada ante su información, él estaba mirando al frente sin percatarse de mi sorpresa ante su explicación.

— Ya veo, es la primera vez que tomó esa bebida, me gustó. – ni recordé mi anís pensé internamente, estaba más concentrada en disfrutar lo que teníamos en la mesa y poder estar con él.

— ¿De verdad? Porque cuando vi tu expresión al ver que había una planta en tu vaso, pensé que lo escupirías.

– me dijo esto último con una molesta sonrisa en el rostro, trataba de contener la risa, podía verlo, no resistió mucho, supongo que mi expresión de molestia lo incentivo y comenzó a reír a carcajadas, no pude evitarlo y me uní a su risa.

Después de pocos minutos estábamos en la entrada de un boulevard, había mucha iluminación, restaurantes a cada lado por el camino, caminamos por la entrada, me pareció extraño, ya habíamos comido y bastante, pero yo lo seguía, al llegar a la salida del boulevard, había muchos escalones, no podía ver bien que había arriba de todos ellos.

Mauricio colocó su brazo izquierdo en forma de jarra y colocó mi brazo derecho rodeando el de él para que comenzáramos a subir.

Nuestros pasos iban en sincronía, estábamos sonriendo, yo estaba ansiosa por saber qué es lo que habría al subir los escalones, trataba de mirar hacia arriba para ver que podría ser, pero no podía ver nada con mi 1. 60 cm.

Muchos escalones después, estuvimos en piso plano, me puse una estrella en mi frente mentalmente por mi esfuerzo, realmente estaban sirviendo mis rutinas esporádicas de ejercicio y yoga, pero si con Mauricio haremos estos esfuerzos, necesitaré que esa rutina sea rígida para estar en forma.

Es un puente lo que teníamos en frente, había ocho lámparas de luz amarilla en farol, cuatro en cada lado, se miraban de extremo a extremo.

Una vez más, estaba asombrada ante esto, al mirar al piso, me percaté que el inicio del puente estaba compuesto de tablas unidas por unas cuerdas gruesas, veía a varias personas caminando encima de él, tenía un aspecto clásico, realmente es hermoso pensé al verlo completamente.

–Se dice que cuando es la primera vez que vas a subir a este puente, puedes pedir un deseo y será cumplido.

– soltó Mauricio mientras me veía. ¿Un deseo?

¿Se cumplirá? Es como en esas historias que leí que dicen que si hay una fuente de agua y lanzas una moneda mientras pides tú deseo, se cumplirá. ¿Será cierto? Me gustaría creer que sí.

— ¿Debo pedir el deseo en voz alta o en mi mente? – le pregunté con incertidumbre.

— Podrías pedirlo en tu mente, pero sí puedo hacer algo para ayudar a tu deseo, puedes pedirlo en voz alta y haré lo que pueda para cumplirlo. – dijo en tono firme y seguro.

Estaba en una encrucijada, no sabía que pedir, hasta Aladdín tenía tres deseos, yo solo tendría uno, tendría que pensar muy bien en mi deseo, no quería arrepentirme después, mi mente se puso en blanco, estaba frustrada, no sabía que pedir, empecé a pensar en lo que tenía, tengo salud, tengo a mi mamá conmigo, estoy estudiando, tengo trabajos eventuales, pero no estoy mal económicamente y empecé a recordar las propagandas de las esotéricas que mencionaban: salud, dinero y amor.

En ese momento me di cuenta que tenía las dos primeras, pero no el tercero, quizás fue mi decisión, siempre alejaba a los hombres, nadie me resultaba interesante de conocer, las mujeres de mi edad tenían muchos ex y yo, solo una relación fallida en la secundaria, ningún recuerdo que me hiciera sonreír.

— Ya sé que pediré, estoy lista cuando tú lo estés. – le respondí en el mismo tono que él.

— Muy bien Sofía. – seguimos tomados del brazo y caminamos hacia el puente, se detuvo en el inicio y me miró, yo sabía lo que tenía que hacer, no tenía dudas.

Cerré mis ojos, inhale y exhale por mis labios para decir mentalmente – quiero tener una relación con un hombre que me quiera por como soy y yo quererlo a él. – abrí mis ojos y Mauricio estaba observándome.

— Veo que no crees que pueda ayudar a cumplir tu deseo. – dijo en tono bajo y algo decepcionado.

— Quizás puedes, pero ya lo veremos, con el tiempo.

– le dije presionando mi brazo con el de él.

¿Podría ser él ese hombre? ¿Podría quererme y yo quererlo a él?

No podía estar segura de eso, esta era prácticamente nuestra primera cita oficial, lo planificamos, bueno, más bien él se encargó de planificar todo.

No podía ocultar mi felicidad y emoción, empezamos a cruzar el puente, miramos debajo de él cuando estuvimos a la mitad del puente, el piso eran piedras grandes y planas que abrían camino a un pequeño lago, había algunas personas alimentando a los peces que había en este lago, la luz de la luna se reflejaba en él, realmente era una imagen hipnotizante.

— Mauricio. – me giré para llamar su atención, el volteó rápidamente, también estaba viendo la laguna y los peces que había en ella.

— Dime Sofía. – me respondió con la voz intrigada.

— Asumo que está no es la primera vez que vienes a este puente. – le dije en tono amable pero no pude ocultar mi curiosidad.

— Es la segunda vez que vengo aquí. – me respondió en tono seco mientras devolvía su mirada al lago.

Me di cuenta que no quería hablar mucho del tema, me pareció extraño, no quería incomodarlo.

— ¿Se cumplió el deseo que pediste la primera vez al venir aquí? – le pregunté modulando mi tono de voz para que no notará mi intriga.

— Creo que sí, pero no en su totalidad. – respondió en tono bajo.

— ¿Hace cuánto pediste ese deseo? – le pregunté con curiosidad.

Mauricio no respondió con rapidez, parecía hacer uso de su memoria, cerró fuerte sus ojos creando algunas líneas de expresión en sus párpados y alrededor de sus ojos, tratando de recordar con precisión, al menos eso es lo que me hacía pensar con sus gestos, finalmente los abrió y respondió sin mirarme.

–No estoy seguro con exactitud, pero fue en los primeros meses de este año. – estábamos a mitad de año, no había pasado mucho, quería saber su deseo, me intrigaba.

— No te preguntaré que pediste, ya que me has dicho que todavía no se ha cumplido en su totalidad, no quiero dañar nada. – le dije sonriéndole.

— Te prometo que cuando esté seguro de que se cumplió, te lo contaré. – afirmó Mauricio mientras veía la luna.

— Esperaré ansiosamente escucharlo. – le respondí mirando la luna también.

— Eres muy curiosa. – dijo, podía sentir su mirada mientras decía esto.

— ¿Es una pregunta o una afirmación? – le dije sin dejar de ver la luna llena.

— ¿De verdad tienes dudas? – preguntó con sarcasmo, podía sentir como estaba curvando su labio al hacer esta pregunta.

— Está bien, está bien. – le dije en tono de desesperación.

–Lo acepto, soy curiosa. ¿Feliz? – añadí mirándole a los ojos y con un mohín en los labios. Mauricio miró su reloj y después a mis ojos.

–Lo soy...desde hace tres horas aproximadamente. – empezó a sonreír al decir eso. Me quedé callada, revisé mi celular rápidamente para ver la hora y me di cuenta que hace tres horas fue que nos encontramos en la plaza.

¿Algún día podré saber qué es lo que pidió Mauricio? ¿Se parecerá en algo a lo que yo pedí? ¿Por qué dice que no se ha cumplido totalmente?