¿Qué haces conmigo? CAPÍTULO 5 QUIERO VERTE DE NUEVO
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CAPÍTULO 5 QUIERO VERTE DE NUEVO

El atardecer se hizo presente, el cielo estaba teñido de rojo y naranja, el sol ya se quería ocultar debajo del mar, es la vista que me gustaría ver cada día, sobre todo en esos días que me siento tan estresada, pero hoy no me sentía estresada, frustrada ni desanimada.

Mi ritmo cardíaco estaba acelerado, podía sentirlo, mi corazón palpitaba con rapidez golpeándome el pecho y no había corrido.

Giré mi rostro levemente viendo a Mauricio, él me estaba viendo mientras mi cerebro trataba de descifrar mi organismo, al verlo ya no quise encontrar explicaciones, solo quería ver sus ojos marrones, quería poner mi mano encima de su barba, nunca he tocado el rostro de alguien con barba, no me llamaba la atención, creía que era un aspecto descuidado en el hombre, pero su barba no era descuidada, brillaba con la luz que nos brindaba el amanecer ¡Dios, de verdad deseo tocar su rostro!

, ¡Control Sofía, control! – me decía internamente y esquivaba mi mirada de la de él para que no me notará intranquila.

— Me encanta este parque, pero ya debo regresar a casa, se está haciendo tarde. – le dije en voz baja lamentándome de habérselo dicho, realmente quería quedarme con él, pero tenía un largo camino a casa y quería llegar antes que mi mamá para que no se preocupe al no verme.

— Quiero proponerte algo Sofía, si estás de acuerdo. – dijo en tono amable y seguro sin dejar de mirarme.

¿Proponerme algo? ¿Qué podría ser? ¿Sí estaré de acuerdo? no esperaba que él me dijera eso, me aclaré la garganta.

— ¿Qué es lo que quieres proponerme? - le dije en tono suave.

— Sofía, quiero conocerte más, volver a vernos, sé que no nos conocemos, ¡vaya!

si es la primera vez que nos vemos, pero...

quiero volver a verte ¿aceptarías que nos sigamos viendo?

– dijo estas palabras tan rápido que me costó un poco seguirle el paso, además que con el zumbido en mis oídos por mi ritmo cardíaco alterado no ayudaba en lo absoluto.

¿De verdad este atractivo hombre quería conocerme más?

No soy la típica mujer que recibe estas propuestas, ni si quiera recuerdo cuando fue la última vez que alguien me dijo esto, no recuerdo si habrá pasado antes, pero cuando lo vi una vez más, esperando mi respuesta, sabía lo que debía decir, es que no tenía dudas, era lo que quería.

Creo que sí Roxana estuviera aquí, elevaría sus brazos y levantaría sus pulgares felicitándome por lo que estoy a punto de decir.

–Me encantaría volverte a ver Mauricio y conocernos más. – no pude evitar sonreír mientras le decía esto y él respondió a mi sonrisa, nos quedamos viendo por otros minutos más con el atardecer de fondo. ¿Podía existir una mejor tarde que esta? Lo dudo.

Empezó a oscurecer, me acomodé en el muro para intentar bajar de él, Mauricio se percató que quería bajar y me dijo que esperara un momento, se levantó para acercarse a mí, colocó su brazo izquierdo detrás de mis rodillas y su brazo derecho rodeaba mi cintura, me elevó un poco para finalmente poner mis pies en el piso.

¿Cómo podía ser tan atento? ¿Tan fuerte y caballero?

sentía miedo de que ahora mis piernas pierdan la poca fuerza que les quedaba cayendo al piso después de su atención.

Intenté con lo poco de voz que me quedaba agradecerle que me ayudará, me dijo sonrientemente – es un placer Sofía.

– definitivamente, estoy muerta y mi lápida dice: murió por sobredosis de emoción, su corazón no resistió.

Mauricio guio el camino hacia el paradero de los buses, insistió en acompañarme y no pude negarme, esta vez ya no estábamos tomados de la mano, extrañaba su tacto, pero no podía decirle eso, así que traté de distraerme preguntándole sobre "nuestro parque", me dijo que le gustaba caminar sin un destino fijo, había salido a correr, viendo algunos edificios que le llamaron la atención, al adentrarse en ellos pudo observar unas palmeras a lo lejos, no era muy común ver palmeras por aquí, así que corrió en dirección a las palmeras hasta que llego al parque, pero al adentrarse más en él, logro ver el mar y desde entonces, cada vez que necesitaba pensar o relajarse iba solo allí.

Era increíble que Mauricio también tenía esa actitud, las pocas veces que salgo, termino en lugares desconocidos, luego tengo que utilizar las aplicaciones de localización para poder regresar a un lugar conocido.

Ya estábamos llegando al paradero, quería ir más lento para no despedirme de él, pero es tarde, tengo que regresar, veía a lo lejos el bus que se acercaba y tenía que subir.

– Gracias por todo Mauricio, me dio gusto conocerte. – le dije mientras le sonreía.

Mauricio me miró diciendo – el placer fue todo mío ¿puedo escribirte más tarde para saber si llegaste bien a casa? – preguntó con las mejillas sonrojadas, no pude evitar sonreír y asentir.

Giré mis talones para subir al bus, cuando me senté al lado de la ventanilla, lo vi de pie y observándome, volví a sonreírle despidiéndome, agitando mi mano mientras el bus comenzaba su marcha de regreso.

¡He tenido la mejor tarde! tenía una sonrisa tatuada en el rostro, me dolían las mejillas de haber sonreído tanto, pero era un recordatorio de que esto fue real.

Mi celular comenzó a vibrar preocupándome al instante por mi mamá, seguro había llegado antes y se preguntaba donde estaría, pero cuando reviso las notificaciones era Mauricio.

— Ya estoy en el bus, gracias por esta tarde, linda Sofía. - ¿linda? ¿linda Sofía? ¿me dejó en el bus y él también quiso regresar a casa? Leía su mensaje una y otra vez sintiéndome más emocionada con cada palabra.

— Gracias a ti Mauricio, me divertí mucho. – estoy siendo amable, le estoy diciendo que me divertí, no es un mensaje frío ni tampoco exagerado, creo que lo estoy haciendo bien, me animaba.

— Yo también me divertí Sofía, estoy deseando volver a verte. – ¡es un coqueto!, pero yo también estoy deseando verlo de nuevo y no puedo negarlo.

— También quiero verte de nuevo, quizás suceda pronto. – yo también puedo coquetear Mauricio, sentía como se inflaba mi pecho a medida que tecleaba el mensaje. No se demoró en responder y yo tampoco en leer.

— Nos podríamos ver el próximo sábado, sí es que no tienes planes. - ¡Jesus Christ! esto me pasa por ser coqueta, tengo que esperar siete días para verlo, es demasiado, pero también tengo clases.

— Estoy libre el próximo sábado, coordinamos durante la semana, ¿te parece? – le pregunté mientras le sonreía a mi celular.

— Por supuesto linda Sofía, ya estoy en casa, debo alimentar a Luna. ¿Me escribes cuando llegues a casa? – por mi te escribiría todo el día, la noche, en mis madrugadas de insomnio. ¡Reacciona Sofía!

— Claro, te escribo luego, saludos a Luna. – me coloqué mis audífonos y empecé a escuchar "Close to you de Dayglow", muy conveniente.

Veinte minutos después, llegué a casa y estaba mi mamá, se notaba que había llegado solo minutos antes, se acercó a mí.

— ¡Hijita, llegué antes que tú! ¿La pasaste bien? ¿Qué comiste? ¿Si comiste verdad? No estés sin comer hijita porque te puedes enfermar. – mi mamá es un caso aparte, es difícil responder todas sus preguntas, pero lo intento.

–Si mamá, comí pizza, estaba deliciosa, fui a caminar a un parque y luego volví a casa, mejor cuéntame sobre tu salida con amigas.

– le dije para que no se centrará en mí y siempre funciona porque no paraba de contarme sobre sus amigas, pero mi mente estaba en Mauricio recordándome que tenía que escribirle al llegar a casa.

Mientras mi mamá hablaba, saqué mi celular del bolsillo y le mandé un mensaje rápido que ya estaba en casa, él me dijo que ahora si podía dormir tranquilo ¿Podía ser más dulce?

Tenía que ocultar mi sonrisa sí no mi mamá sospecharía de con quién estaba mensajeando y no quería pasar por el interrogatorio.

Eran las once de la noche y extrañamente me sentía agotada, siempre me cuesta dormir, tengo que leer para conciliar el sueño, pero esta noche era diferente, sentía como si hubieran absorbido mi energía, mis parpados caían invitándome a un sueño profundo, me deje llevar cerrando mis ojos y apareció el rostro de Mauricio mientras veíamos el atardecer, no pude evitar sonreír, agarré mi almohada y la abracé pensando que podría ser él.