PYR Cuervo
96%

Cuervo

La llamada del campanario retumbaba por la villa alertando a todas sus habitantes que era la hora de la reunión semanal.

En las casas, puestos y espacios los seres se agitaron de emoción y prepararon sus utensilios para las tareas que serían encomendadas.

Bajo los zapatos las calles empedradas crujían con el peso de brujas, semihumanos, elfos, hadas, duendes y demás miembros del Gremio Fénix.

En la plaza principal comenzaron a amontonarse y en el palco esperaba con una sonrisa la bruja suprema y directora de la organización.

Su pelo rojo y ondulado refulgía bajo el sol, coronado por un sombrero azul oscuro a conjunto con su túnica labrada.

En las manos portaba un pergamino blanco como la leche de wañak y tras sus gafas doradas observaba con gusto a su pueblo y familia.

A su derecha flotaba un libro ornamentado de color rojo sangre y en su alforja se agitaba su varita deseosa de comenzar el espectáculo.

La multitud se agolpaba y los comentarios entre ellas caba vez hacían más ruido entre risas, anécdotas y sucesos de aquellos días venideros y las aventuras en las que se habían visto envueltas.

Maelys Phylophax, aunque todo el mundo la conocía como “La Jefa”, alzó su puño y por su espalda subió su familiar mágico, Roswald, un perezoso.

El silencio comenzó a ser lo común entre las presentes y aclarando su voz desplegó el pergamino con su discurso con voz decidida.

—Flamígeras integrantes del Gremio Fénix, estamos una semana más aquí para hacer el reparto de misiones, aventuras y tareas a lo largo y ancho de nuestra hermosa Thavia.

Estas semanas hemos estado algo más calmadas, pero de buena mano sé que se avecina una época de esplendor y fuego ardiente, como es bien recibido y aprovechado en nuestra comunidad.

No quiero que piensen en fama, gloria u oro, pues ya conocen bien nuestro lema: La misión del fuego es morir bien y renacer.

Confío en cada una de ustedes para que nuestro legado y presencia sea bien dispuesto y exaltado allá donde vayan.

—Es un gusto volver a verte querido Córvex, tan dramático como siempre.