PYR Hímero
29%

Hímero

Como las manos de un alfarero sus dedos recorren los kilométricos centímetros de sus broncíneos muslos como una serpiente albina.

Mira sus ojos estigios que al cruzar hacen que su alma se desprenda de sí y le implora de rodillas como a un olvidado dios.

Su lengua de fuego se desliza dejando cicatrices de placer ante sonatas narradas en clave de gemidos.

Las falanges de noche tejen el aire hasta enredarse en la dorada espiga que nace desordenada y corta en el campo de su conocimiento.

Dos sonrisas rasgan el tiempo que se desgrana frenético y las togas de gasa que amortajan la pasión de sus cuerpos caen como la primera hoja del otoño.

El cuerpo dórico esculpido con templanza del muchacho ejerce presión sobre su amante ancho y jugoso como una tinaja de vino y se unen en un beso.

Sus labios se maridan con sabor a pan e higos.

Las caricias mutuas recorren sus pieles como la espuma del mar que rompe su rumor en la lejanía.

Su boca viaja hasta su cuello y en un camino de nacientes besos sus pezones florecen rosados.

Haciendo del eco de los mitos realidad sostiene con firmeza el estómago de su acompñante como su fuera su mundo, pero en lugar de condena se jactan de la debilidad de la carne humana.

Sus respiraciones se aceleran hasta armonizar con los vientos nótidas.

Él lo toma de la barbilla haciendo que cesara y callando sus suspiros gozosos.

Lo rodea e inclinándolo sobre el lecho de plumas ligeras y recorre su espalda en un masaje líquido.

Sus nalgas se disponen tiernas y como una manzana tierna da un mordisco en rojo.

Su oliva oscura permanece cerrada hasta que con maestría su hombre hace que se estremezca y el campo fresco se abra ante su labor.

El ocio entre ambos va escalando lento y seguro.

El juego entre ambos va cambiando como una guerra donde el único derrotado es el silencio de la noche.

Su ardor crece hasta que ambos culminan en un orgasmo balanceante.

El sueño llega a ellos dejándose caer enredados como dos hilos semejantes en el bordado del amor.