Puerto Hurraco 9. Basura
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9. Basura

BASURA

La canción, titulada «Veraneo en Puerto Hurraco», pasó más o menos desapercibida en su momento precisamente porque Def Con Dos era entonces una banda fuera de los circuitos comerciales; una banda underground , como las que acudían a dar conciertos al Puerto Hurraco Sisters.

Es posible que el crimen de Almansa recibiera una menor atención mediática de la que merecía justamente porque la prensa estaba en esos días «saturada de sangre» tras lo ocurrido en Puerto Hurraco.

También, claro, podía ser que la prensa —al menos la generalista— decidiera que lo de Almansa era demasiado macabro como para ahondar en ello.

La matanza de Puerto Hurraco, con toda su barbarie, resultaba mucho menos desasosegante que una madre destripando viva a su hija con sus propias manos.

El de Puerto Hurraco era un crimen brutal, pero hasta cierto punto asimilable por una mente humana corriente.

El de Almansa, en cambio, era horror puro.

La banda, como digo, no iba más allá en su análisis —tampoco le correspondía hacerlo—: mencionaba estos crímenes y los relacionaba con la España negra, eso es todo.

Lo que me parece interesante es que, si hasta un grupo underground de hip hop decidió escribir una canción dedicada a los crímenes rurales, eso da cuenta de la especial sensibilidad que existía en aquellos años en torno a este tipo de sucesos.

Fuera o no del todo cierto, mucha gente en este país realmente percibía que había una España negra opuesta a la España luminosa que se estaba mostrando al mundo en los Juegos Olímpicos de Barcelona o en la Exposición Universal de Sevilla.

España ya no es roja, España no es azul.

España ahora y siempre es negra como el betún.

Morir o matar por hacer trampas en el mus.

Tienes que escoger, Cabanillas o Izquierdo

Tienes que escoger, estar vivo o estar cuerdo.

Tienes que escoger, estar loco o estar muerto.

Tienes que escoger, el matarife o el cerdo.

Bienvenido a la cacería, bienvenido a la venganza.

Bienvenido a Puerto Hurraco, bienvenido a Almansa.

La hidalguía de sus gentes, sus caldos y sus mujeres,

su historia y sus monumentos, el horror y la muerte.

Veraneo en Puerto Hurraco.

Veraneo en Puerto Hurraco.

Veraneo en Puerto Hurraco.

Veraneo en Puerto Hurraco.

***

Casiano Rojas Pozo, juez instructor de Castuera, anunció su marcha de dicho juzgado en marzo de 1992, a los pocos meses de haber terminado de instruir el sumario de uno de los crímenes más mediáticos de la historia del país.

Su destino era Guadalajara, aunque Casiano regresaría a Extremadura un tiempo después para continuar allí con su exitosa carrera en la Judicatura.

Su plaza en Castuera la ocupó Valentín Pérez Aparicio.

Ese fue el único cambio relevante en el proceso judicial durante muchos meses —aunque, estrictamente hablando, habiendo concluido la instrucción, el juez Rojas no formaba ya parte del proceso—.

Después de que Luciana y Ángela Izquierdo fueran declaradas inocentes allá por el mes de febrero de 1992 —sin que con esto variara su situación: ambas continuaban recluidas en el centro psiquiátrico de Mérida—, se produjo una especie de parón en la causa, sin otra explicación que la lentitud propia de la Administración de Justicia.

El abogado de los hermanos Izquierdo, Javier Luna Guerrero, llegó incluso a declarar —en el ABC , el día 11 de agosto— que sus defendidos estaban «hartos de esperar».

En el fondo resultaba paradójico, ya que si los tiempos se habían alargado más de la cuenta era sobre todo por su designación como abogado, pues el juez de instrucción le había otorgado en su momento un plazo de varias semanas para estudiar el caso.

Además, como luego veremos, más adelante será el propio Luna Guerrero quien premeditadamente obligará a retrasar el juicio, prolongando así la espera de sus clientes.

En ese intervalo, de marzo a octubre de 1992, se celebraron en España tanto la Exposición Universal de Sevilla —dentro de las conmemoraciones por el quinto centenario del descubrimiento de América— como los Juegos Olímpicos de Barcelona.

Fue el año en que España se abrió definitivamente al mundo después de casi cuarenta años de dictadura, exhibiéndose como una democracia sólida y equiparable a la de cualquier otro país de Occidente.

Fue justo en ese terreno, en el de la política, donde Puerto Hurraco se mantuvo presente en esos meses en que no hubo avances en el terreno judicial.

En los diarios, en el verano y el otoño de 1992, se comenzó a hablar del «socialismo de Puerto Hurraco» para referirse —de manera despectiva— a una facción del Partido Socialista cercana a las posiciones de Alfonso Guerra, quien había dimitido como vicepresidente del Gobierno —además, en un acto en Cáceres— en enero de 1991, pero que aún gozaba de una gran influencia en el partido y en la prensa, pues continuaba siendo vicesecretario general del PSOE.

Aunque hay algunas dudas, el término parece que fue acuñado por el periodista Javier Pradera —más cercano a la facción «felipista»—, y tenía su razón de ser en que el presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, era uno de esos «guerristas».

Además, claro, de buscar la sátira mediante las connotaciones propias del nombre de la aldea, las que ya sabemos: atraso, agresividad, cerrazón, oscurantismo, etcétera.

Ni que decir tiene, el uso del término no sentó demasiado bien en Extremadura.

Más allá de consideraciones políticas —sobre la batalla interna en el Partido Socialista de aquellos años, actualmente irrelevantes—, resultaba de un evidente mal gusto emplear para ese fin el nombre de una población donde recientemente se había producido una brutal matanza —con dos niñas entre las víctimas asesinadas—.

Y más aún cuando el término provenía de quienes, a la postre, no dejaban de ser compañeros de partido.

Tal vez por ello el término, aunque gozó de una gran difusión, no tuvo una vida muy larga: quedó enclavado en un periodo muy concreto, y quienes con posterioridad lo han usado ha sido siempre en referencia a los protagonistas de la vida política de esos años.

Estaba diciendo antes que, desde febrero de ese año 1992 en adelante, no hubo ningún avance en el proceso judicial por la matanza ni ninguna noticia en relación con el caso.

El 26 de agosto se celebró una misa en recuerdo de las víctimas en el cementerio de la aldea; era el segundo aniversario del crimen, y al igual que la del aniversario anterior, esta ceremonia la ofició el párroco de Monterrubio de la Serena sin presencia del obispo ni otras personalidades.

A la misa acudieron casi todos los vecinos de Puerto Hurraco, y también periodistas de varios medios, pero el acto no ocupó un espacio destacado ni siquiera en las páginas de los diarios regionales.

Con la absolución de Luciana y Ángela Izquierdo, el principal interrogante del proceso judicial —el papel de las hermanas en la matanza— había quedado resuelto.

Aún restaba que se celebrara el juicio, que, se preveía, tendría lugar muy pronto, a finales de ese año 1992.

Pero hasta que eso sucediera nadie esperaba que fuera a haber ninguna novedad digna de mención.

Aunque no iba a ser así, claro que no. De hecho, el juicio no se celebraría hasta enero de 1994. Para entonces, sin embargo, el de Puerto Hurraco habría dejado ya de ser el crimen más mediático de España.

***

El viernes 13 de noviembre de 1992 se emitió en el telediario del mediodía de Antena 3 una entrevista de apenas un minuto a los hermanos Emilio y Antonio Izquierdo, grabada en un despacho en el interior de la prisión de Córdoba.

Era la primera vez que los dos hombres hablaban ante una cámara, y por tanto la primera vez que los españoles pudieron escucharlos, conocer sus voces, sus gestos.

Era un documento audiovisual de un valor histórico extraordinario.

Los asesinos de nueve personas tratando de explicar el porqué de su acción. El porqué de la matanza.

Algo así sería impensable hoy. La sociedad actual no aceptaría otorgar a un asesino la oportunidad de explicarse ante el público.

Basta recordar la polémica desatada a comienzos de 2025 con el libro El odio de Luisgé Martín, donde al parecer se ofrecía el testimonio de José Bretón acerca del asesinato de sus hijos; digo «al parecer» porque el libro iba a publicarse originalmente en la editorial Anagrama, pero el lanzamiento se canceló por las críticas recibidas y ahora mismo —escribo estas líneas el 28 de noviembre de 2025— el libro no ha sido aún distribuido, de manera que no me ha sido posible leerlo.

Seguramente hubiera podido rastrearlo y conseguir algún ejemplar no venal, pero no me hubiera parecido correcto leer y valorar un libro en esas circunstancias.

Estaba diciendo que la entrevista a los hermanos Izquierdo en la prisión de Córdoba era un documento audiovisual de una relevancia capital, no solo porque se les diera voz a unos asesinos, sino porque era una de las últimas veces en la historia del periodismo español en que algo así iba a producirse.

Y, sin embargo, la entrevista pasó sin pena ni gloria.

Fue vista por miles de personas —tal vez millones—, pero apenas comentada en la prensa.

No hubo análisis posteriores; no interesó a casi nadie.

Ni siquiera en el diario extremeño Hoy le dedicaron más que un par de artículos breves en páginas interiores, en los que se recogían algunas declaraciones de los Izquierdo y la indignación de los vecinos de Puerto Hurraco con la estrategia marcada por el abogado de los hermanos, que a la vista estaba que pasaba por «humanizar» a los asesinos.