CAPITULO 37 #3
—¿Cuál cree usted que será el motivo por el cual el presidente haya convocado una reunión de urgencia a las afueras del gimnasio? —inquiere acercándole el micrófono a la boca de su amigo.
—Buenas tardes… pues para mí, es porque el inspector Gio le acaba de dar una noticia bomba —responde Stan, mordiendo otro trozo de su paleta—. Esto huele a que hay una rata en el club.
—¡Qué buena hipótesis! —afirma Dylan—. Usted transeúnte… ¿qué opina al respecto? —dice acercándose a otro compañero, a la vez que hace una pausa para chupar su paleta—. ¿Habrá una rata en el club o por qué razón hay una reunión de emergencia afuera de estas majestuosas y malolientes instalaciones?
—Pues… —murmura Keller, chupando su paleta de limón—. Sea lo que sea… para mí no tiene sentido que se quieran robar las paletas, pero algo sí es seguro, nuestro temible presidente debe estar tan enojado que no puede esperar a reunirse en una oficina.
—¡Gracias noble ciudadano! —comenta Dylan tocándose por un momento la oreja, mientras que con la otra sostiene el palo de hockey—.
Me indican desde el estudio, que entre la multitud hay alguien que parece tener más información del mundo exterior que los demás mortales que estamos en cautiverio dentro de estas cuatro paredes.
¿Qué tiene que decir el caballero de la armadura plateada al respecto?
—pregunta acercándole el micrófono a Bradley, quien le muestra el dedo del medio a la vez que continúa bebiéndose su frappé.
—Grandes palabras para un caso histórico, declaraciones que quedaran plasmadas para la eternidad —acota Dylan con voz de narrador, causando que todos los demás jugadores se rían al mismo tiempo que siguen entretenidos comiendo sus paletas.
Ashley por su parte, se queda mirando la escena sonriente y en completo silencio.
—Espere... tengo algo más que agregar —dice Bradley, levantando la mano.
—¡Atención! —informa Dylan, regresándose—. ¡Tenemos una exclusiva! —añade tarareando música de noticiero de impacto y le acerca el palo de hockey a su amigo.
—¡El que se llevó las paletas es un cabrón de mierda! ¡Un maldito hijo de puta! Y no sé quién es, pero sea quien sea… ¡Se ganó mi repudio eterno! —exclama Bradley, pero Dylan le aparta al instante el micrófono.
—Estamos en horario infantil, así que cubran los oídos de los niños, porque el pueblo enardecido quiere tomar venganza y ver sangre correr —añade él apartándose unos metros, se acerca hacia Ashley.
Dylan toma otra paleta de la bolsa en las manos de ella y enseguida la saborea, para luego continuar hablando.
—Ahora tenemos frente a nosotros a la víctima del misterio del hurto de las paletas, díganos ciudadana agravada…
¿qué se siente que le hayan robado este botín y que luego el inspector Gio con su brillante calva, haya resuelto rápidamente el caso antes de que la deliciosa evidencia se desintegrara y cambiara de estado sólido a liquido siguiendo por supuesto la naturaleza de las leyes de la materia?
—pregunta acercándole el micrófono, a la vez que se oyen las risas de los jugadores en el fondo.
Bradley por su parte, la observa ser entrevistada y por un instante nota como ella hace contacto visual con él.
—¡Se siente como la mierda! —exclama Ashley, molesta.
En ese momento, todos los chicos prestan más atención hacia ella, ya que solo se imaginaron que se reiría y no que fuera a responder como en una entrevista real.
Ashley siguiendo el consejo que le dio Bradley, no quiere que piensen que es débil aunque la vieran llorar, quiere ganarse la empatía de los jugadores que la acaban de conocer.
—Estuve seis malditas horas en la cocina preparando todo esto, exprimiendo dos millones de limones…
¡Como para que venga un hijo de mil putas a joderme en mi primera semana de trabajo!
¡¿Con que intención?! ¡Pues no lo sé! Aunque algo sí es cierto, sin duda todo esto me hacía quedar muy mal parada frente a los jugadores de los Demons que no me conocen y que lo primero que verían de mi como profesional, sería como les incumplí luego de haberles ofrecido algo —explica ella—.
Además de hacerme quedar mal ante el cuerpo técnico, que evidentemente creerán que soy irresponsable o poco profesional, cuando eso no es cierto.
Si me contrataron en este club es porque soy jodidamente buena en lo que hago, los Demons no contratan ineptos, si lo hicieran no estuviéramos en el segundo lugar de la división y a dos puntos del primer puesto.
—¿Estaría usted como profesional intachable de la nutrición, dispuesta a formar parte de una revuelta para linchar públicamente al hijo de mil putas que se atrevió a sabotear su llegada a los Demons? —inquiere Dylan.
—Pues yo creo en el karma, todo lo malo que se hace se devuelve, así que no necesito golpearlo, ni gritarle... aunque puedo hacer algo peor —comenta Ashley.
—¿Qué cosa? —cuestiona Dylan, intrigado.
—¡Puedo laxar al desgraciado! —declara Ashley causando que todos los jugadores estallen de risa.
«¡Así se hace carajo! ¡Bien hecho Ashley! ¡Sal y gánate tus minutos en el hielo! ¡Esta es una remontada histórica!» Piensa Bradley sonriendo orgulloso, al ver la actitud renovada de ella.