Pucksicle (Pucksicle 1) CAPITULO 35 #3
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CAPITULO 35 #3

—¿Qué clase de tráfico de influencias es este? ¿Por qué tienen que empezar por el portero que es capitán alterno? ¿Nadie piensa el en el portero que no lo es? —cuestiona Erickson fingiendo indignación, haciendo reír a los demás.

Ashley sonríe al escucharlos y decide acercarse primero hacia Erickson, por lo que Stan le muestra el dedo del medio a su compañero portero y ambos se ríen, a la vez que los demás jugadores siguen trabajando en sus respectivos ejercicios.

—Amarillo es maracuyá y obviamente la verde es de limón —explica Ashley.

—¡Genial! ¡Probare ambas! ¡Gracias! —dice Erickson, tomándolas.

—¡Ahora por aquí! —interviene Keller, solo para joder a Stan y Dylan.

Ashley voltea y lo ve sentado en una de las bancas de pesas jadeando y secándose el sudor, por lo que solo sigue el juego y se dirige hacia él.

—Yo también probaré las dos, pero como tengo mucha sed… mejor repito otra de limón —comenta Keller, agarrando tres paletas.

Seguidamente, varios jugadores que estaban próximos a al capitán, también se aproximan y comienzan a tomar dos paletas cada uno.

—¡Blaze! ¡Qué demonios! —exclama Dylan, poniendo sus manos en la cintura.

Finalmente Ashley comienza a caminar hacia ellos entre risas, Bradley la ve venir, pero nota que por algún motivo, ella no ha hecho ningún contacto visual con él.

Stan y Dylan de inmediato toman dos paletas y los demás jugadores que van terminando de hacer sus rutinas de ejercicios, se acercan para tomar las de ellos.

—¡Por Dios! ¡Todos caen como buitres! —grita Dylan, a la vez que muerde rápido su paleta—. ¡Stan! ¡Agarra más! ¡Apúrate! ¡Agárralas! —bromea haciendo reír a los demás.

A estas alturas, ya todos los jugadores de los Demons se encuentran comiendo una paleta, además de sostener una segunda y hasta tercera paleta en sus manos.

—¡Se agotaron! —refuta Stan, al ver como se terminan de llevar las ultima tres paletas de la bandeja.

—Estaban muy buenas, frías y refrescantes —comenta Erickson.

—Sí, realmente buenas, es como beber un jugo bien frio de limón ácido, pero mejor —añade Brunet.

—¿Alguien faltó por más? —inquiere Ashley—. Traeré las del presidente, ¿si quieren les traigo a los que quieran otra?

—¡¿Qué clase de pregunta es esa?! —replica Dylan—. Obviamente yo quiero.

—Yo también quiero —añade Keller—. Si no es mucha molestia, claro.

—Okey chicos, creo que es mejor si traigo otra bandeja y si sobra, las regreso al congelador —indica Ashley, para luego acercarse finalmente hacía donde se encuentra Bradley.

Los latidos del corazón de él se descontrolan al notar que ella se aproxima, antes se mantuvo en silencio viendo todo, pero ahora, siente que todas las miradas de sus compañeros están sobre él, aunque solo sea una  falsa percepción de su parte, ya que los demás jugadores están ocupados comiendo o con sus ejercicios.

A diferencia de Stan y Dylan, quienes son los únicos que realmente están prestándole atención.

—Hola… —murmura Ashley, viéndolo a los ojos—. ¿Quieres probarlas? Yo las hice frappe metiendo un par en la licuadora... ¿es algo que quieres probar o no te gustan las paletas?

A un lado, Stan se queda en silencio pensando, a la vez que por dentro se muere de la risa al ver lo incomodo e intimidado que se encuentra su amigo.

«Parece un ciervo acorralado… pero no por un cazador, si no por un dulce conejo.»

Bradley por su parte, toma su toalla del hombro con una mano fingiendo secarse el sudor del rostro, y de esa manera poder cubrir su boca sin que parezca tan evidente, para finalmente armarse de valor y responderle.

—Yo amo las paletas... jamás rechazaría una paleta, pero… no quiero molestarte, ya hiciste mucho por mí —murmura esto último.

—No tranquilo, no es molestia, ya las licué, están en el refrigerador, solo es traerlas. Ya vuelvo… —dice Ashley, dándose la vuelta.

En el instante que ella sale del gimnasio, Stan lo empuja del hombro y se priva de la risa, al mismo tiempo que continúa comiendo su paleta.

—Basta idiota —replica Bradley, entre dientes.

—¿Por qué tan rojo? —cuestiona Dylan—. ¿Qué te dijo? Había mucho hermetismo y no escuché bien.

—Nada idiota... ella solo me preguntó si quería probarlas, solo eso —acota Bradley en voz baja, y sigue haciendo las sentadillas búlgaras para que lo dejen en paz.

« ¡Por Dios Brady! Hermano… contrólate… deja de pensar en tus fantasías, mejor cuenta hasta cien y concéntrate en otra cosa…» Piensa él resoplando, al mismo tiempo que hace un par más de sentadillas. «¡Carajo! Es que es tan difícil cuando esa chica me trae loco…»

Bradley voltea constantemente hacia la puerta esperando el regreso de Ashley.

« ¡Por Dios! Si se aparece con una paleta de mora se me saldrá el corazón.»

En ese momento, Stan empuja con el codo a su compañero, y le hace señas para que voltee a ver a Bradley, mientras que sigue comiendo su paleta.

—Carajo… está rojísimo —murmura Dylan.

—Sí… nuestro hermanito está flechado —bromea Stan en voz baja—. ¡Carajo! Quién diría que el precio del corazón de un galán del hielo, sería una ración de pollo, pavo y cerdo —acota causando que ambos se rían.