Pucksicle (Pucksicle 1) CAPITULO 35
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CAPITULO 35

Al día siguiente, Bradley no puede dejar de sonreír, finalmente ha podido alimentarse varias veces durante el día con la proteína que tanto necesitaba, no solo su cuerpo y músculos, sino también su paladar.

Además de que, de vez en cuando su mente le trae a colación escenas de sus sueños eróticos con Ashley, las cuales provocan que se sonroje o se ría solo y son su pequeño sucio y tonto secreto, pero que le divierte al recordar lo bizarras de las situaciones,

Por primera vez en más de un mes desde que le colocaron la férula, Bradley no se ha sentido cabizbajo, depresivo, acomplejado, ni feo en ningún momento del día.

Finalmente llega a las instalaciones del club con todo perfectamente planificado en su mente, desde que se levantó ha estado pensado cada cosa que haría.

—Buenas tardes, Louis —dice él bajando la ventanilla y saludando al guardia del seguridad del estacionamiento.

—Hola Brad.

—Oye… una pregunta.

—Claro, dime… —comenta Louis levantándose de su asiento y se acerca a la camioneta.

—¿Tú conoces a Ashley Roy? —inquiere Bradley—. Es la nutricionista de los juniors.

—Ah sí, la chica nueva, de cabello largo negro.

—Esa misma... ¿A ella la traen, llega en taxi o tiene auto?

—La señorita Roy tiene un coche, es un BMW serie 5 color plateado —acota Louis.

—¡¿Estás jodiéndome?! —replica Bradley, frunciendo el ceño.

—No, claro que no —dice Louis, riéndose—. Ella sí conduce ese auto.

—Okey... y ¿ya llegó?

—Sí. De hecho siempre se estaciona en el mismo lugar, es junto a las áreas verdes de la derecha del edifico administrativo, donde está el pequeño barranco, justo frente al árbol.

—Ahh… sí, ya sé cual árbol dices.

—Le gusta estacionarse ahí porque dice que Lady Chip le cuida el auto —comenta Louis, sonriendo.

—¿Quién le cuida el auto? —indaga Bradley, confundido.

—Lady Chip, es una ardilla que vive en ese árbol, ella incluso le puso una casita y le trae frutos secos todos los días —informa Louis.

—¡Ay por Dios! —murmura Bradley, a la vez que se ríe de sus pensamientos—. Yo ni siquiera sabía que teníamos una ardilla y tengo años viniendo, ahora me siento mal… ¿Tú sabías?

—Pues si la he visto corriendo por aquí entre los autos del estacionamiento, creo que come cosas que los niños dejan caer al salir, pero honestamente… no sabía que vivía en ese árbol, no había prestado atención a eso —confiesa Louis, encogiendose de hombros.

—Bueno, empezaré a traerle comida, no quiero que la atropelle un auto por andar yendo de un lado a otro buscando algo para comer —acota Bradley.

—O un bebedero de agua —sugiere Louis—. Yo corté una botella plástica y la até a una rama del árbol, siempre se la lleno de agua pero la brisa la mueve mucho y se derrama. Hay que comprar uno que tenga como una base sólida, para atornillarla a la casita de madera.

—Okey… entiendo. Entonces en un rato voy a mirar algunos en internet y lo compró, a ver si la traigo mañana para que se la instalemos, ¿te parece?

—Perfecto —afirma Louis, chocándole el puño.

Bradley sigue conduciendo, esta vez hacia el ala derecha para estacionarse, ya que por lo general lo hacía en el medio.

—Ay por Dios, y si consiga una puta mini bola de disco para la casa de Lady Chip…

la Ashley de mis sueños enloquecería y me comería vivo —murmura él entre risas, a medida que avanza—.

¿Cómo puede ser posible que esta chica en menos de una semana haya descubierto que tenemos una ardilla en el club?

Y no solo eso, sino que también ubicó su hogar, le compró e instaló una casa y le trae comida a diario.

Incluso hizo que Louis empiece a interesarse por el bienestar y la hidratación de esta pequeña criatura —analiza sonriendo.

Finalmente cuando Bradley cruza, nota el auto de Ashley estacionado frente al árbol.

—¡Carajo! ¡Sí tiene un BMW Serie 5! ¡Qué puta broma! Ese auto es de este año, no es de los viejos —comenta estacionándose justo a su lado—. Es una belleza.

Él se inclina un poco hacia delante en su asiento para detallar mejor el árbol.

—¡No puede ser! ¡En serio le instaló una casita! Esto es demasiado adorable… Y allí está el envase que Louis puso, es verdad se mueve de lado a lado, sí, es culpa del viento.

Bradley se baja de la camioneta, toma una botella de agua de su asiento trasero, luego camina un par de pasos, entra en el césped del pequeño barranco, se agacha para recoger un par de piedras medianas y después se aproxima al bebedero improvisado.

A través del corte que tiene la botella, introduce las piedras y luego la rellena nuevamente con agua.

—¡Allí! Creo que con el peso de las piedras se mueve menos… —murmura él—. ¡Hey Lady Chip! Ya tienes agua hasta mañana, déjame conseguirte un bebedero decente digno de una Lady, que tenga pajita... mira que ya soy experto en ese departamento —bromea riéndose de su propio chiste.

En ese momento, Bradley se le queda viendo a la casita y detalla el contenedor que está a un lado con las semillas.

—Bueno… esto no era parte del plan, pero era necesario, no dejaré morir de sed a la pobre ardilla. Ahora sigamos…

Él regresa a su camioneta, toma los dos termos de dinosaurio ya limpios, los envuelve con una toalla que trajo de casa y los coloca encima del capó del auto de Ashley, exactamente junto al limpia parabrisas del chofer.

—Bien… —susurra con una sonrisa tonta en el rostro, al mismo tiempo que agarra su mochila, cierra su camioneta e ingresa al club.

Entre tanto, Ashley se encuentra ocupada organizando un montón de bolsas en uno de los congeladores de la sala de nutrición, lleva aproximadamente como media hora en eso.

Bradley va avanzando por el pasillo y en cuanto se acerca a la puerta de la sala, observa exactamente lo mismo que vio en su sueño la noche anterior, ella de espaldas en ese mismo lugar.

Él suelta un suspiro largo al mismo tiempo que niega con la cabeza, intentando disimular su sonrisa, aprovecha que Ashley se encuentra distraída y se detiene unos segundos para admirarla, luego sigue su camino perdido en sus pensamientos.

Al entrar en los vestidores y detenerse frente a su locker, es cuando finalmente presta atención y ve nuevamente dos termos de dinosaurio en su lugar.

—¡Qué carajos! —exclama él quitándose la mochila, y lee en voz alta las etiquetas de estrellas rosadas—.

Pavo con maíz. ¡Carajo! ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! — añade extasiado de felicidad, para luego voltear a ver el otro termo—.

Solomillo de cerdo con Arvejas verdes. ¡Qué demonios!

¡¿Cerdo?! ¡¿Es una puta broma?! ¡¿Podré comer cerdo con una pajita? !

Bradley toma ese termo y lo abre, de inmediato una bocanada de vapor caliente sale, haciendo que casi caiga desmayado de la felicidad, al percibir el aroma del cerdo.

—¡No puede ser! ¡No puede ser! Este es el día más feliz de mi vida —declara él, a la vez que busca la pajita de aluminio en su mochila.

A pesar de que detalla que el contenido del termo está hirviendo, él sopla un poco y prueba un pequeño sorbo.

—¡Carajo! ¡Voy a llorar de felicidad ahora mismo!

¡No puede ser! —repite una vez más y se sienta—.

¿Cómo es posible? Cuando pensé que el pollo era increíble, aparece con el pavo, que fue igual de increíble, y ahora resulta…

¡Que este jodido cerdo también está increíble!

¡Sabe demasiado bueno! ¡¿Cómo carajo voy a ir a entrenar ahora que sé que puedo comer cerdo otra vez?

! ¡Dios gracias! En serio… es que estoy tan feliz ahora, esta chica es tan perfecta, gracias por todo, le compraré cien casitas de ardillas, revisaré todos los árboles que vea para asegurarme que ninguna ardilla tenga frio.

Bradley suelta un suspiro y cierra los ojos por un segundo, para luego volver a abrirlos y mirar el termo en su mano.

—Gracias por permitirme volver a comer proteína, estoy tan agradecido… Esto ha sido una tortura, la verdad es que no sé cómo un atleta puede aguantar dos meses comiendo solo las mimas dos tres cosas, en verdad… estoy tan feliz.

Al cabo de un rato, Bradley se termina de cambiar a su ropa deportiva para entrenar y sale de los vestidores, pero antes de dirigirse al gimnasio, decide pasar por la sala de nutrición, ya que necesita ver a Ashley aunque sea de lejos, tiene la necesidad de saber que está haciendo ella, pero en cuanto llega ahí, no la encuentra.

Él decide caminar hacia la pista de hielo, y justo la nota sentada sola en las gradas, detalla que ella está comiendo una paleta de helado a la vez que observa el entrenamiento de los niños.

En ese instante, el corazón de Bradley comienza a latir a toda velocidad, en un segundo, sus pulsaciones que ya estaban rápidas con el solo hecho de querer verla, ahora se descontrolaron por completo.

—¡Mierda! ¡Mierda! ¡¿Qué clase de sueño bizarro es este?! Es que… ¿estoy soñando ahora? ¿Es eso? Yo creí que estaba despierto —susurra él, confundido.

Da dos pasos hacia atrás apartándose del pasillo y se apoya contra la pared, a la vez que con su mano izquierda se pellizca un poco la muñeca derecha.

—No es un sueño… ya cálmate Brad… —dice estirando su camiseta y dejando sus manos cruzadas enfrente de él, para que no sea evidente su excitación y voltea hacia las gradas para seguir observándola comerse la paleta.

—¡Maldición! ¡Esto es demasiado! Quiero ver, pero… no puedo, me supera. ¡Malditas fantasías! ¡Me volverán loco!

Ashley se encuentra concentrada viendo el entrenamiento de los juniors que no se da cuenta que alguien se acerca, hasta que escucha su nombre.

—¡Ashley hola!

—Caleb —dice ella, volteando a verlo—. ¡Hola cariño! Santo cielo… mírate, estás tan guapo, te cortaste el cabello.

—Sí, lo hice antes de venir, ¿Te gusta?

—Claro, te queda muy bien, te ves hermoso —comenta ella acariciándole el cabello, al mismo tiempo que sigue comiendo su paleta—. Se te ven más lindos los ojos.

—Gracias…

—Oye, ¿quieres una paleta?

—¡Sí! ¡Claro que quiero! —responde él, emocionado.

—Vamos y te consigo una —indica Ashley levantándose y comienza a avanzar junto con Caleb.