Pucksicle (Pucksicle 1) CAPITULO 31 #2
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CAPITULO 31 #2

—Okey… pero igual no importa — añade Bradley, limpiándose la saliva de la comisura del labio.

—Ya tonto, dime… ¿qué te pasa? —insiste Stan—. Estás actuando raro.

—Está bien, pero… no le digas a Dylan —dice Bradley en tono serio—. No quiero que me joda con esto, me enloquecerá más.

—Tranquilo, no le diré —afirma Stan, cruzándose de brazos—. ¿Qué pasa?

—Es que… no sé. Bueno, no te rías... yo sí hablé con ella ayer —confiesa Bradley.

—¡¿Con Blaze?! —inquiere Stan sorprendido y Bradley asiente—. ¡Wow! ¡Bien hecho campeón! La dejaste bobita, mira, hasta te trajo un súper puré de pollo.

—Ahí es donde está lo raro…

—¿En qué cosa? —cuestiona Stan, confundido.

—Son varias... empezando con que no fue una buena interacción, es que… yo entré a los vestidores para cambiarme, cuando de pronto escuché a una chica hablando con alguien en las duchas.

—¡Qué! —exclama Stan, sorprendido.

—Sí, entonces para que se dieran cuenta que no estaban solos, tomé un puck y lo tiré al piso.

—Obvio… ¿y entonces? ¿Qué pasó? —pregunta Stan con premura.

—Pues… que ella fue la que salió del baño —responde Bradley.

—¡Mierda! ¡Carajo! ¡¿Quién fue el idiota que se atrevió a meterla a un baño de aquí?! —cuestiona Stan confundido, con las manos en la cintura—. Pero… ella se ve muy tiernita, no parece una zorra… ¡Carajo! ¡Tengo la brújula rota! —añade asombrado.

—¡No! ¡Es que justo ese es el problema! —replica Bradley, negando con la cabeza—.

En cuanto ella salió de las duchas se asustó al verme, incluso intentó salir rápido pero yo me interpuse y le pregunté con quién estaba…

Ella actuó como si no entendiera, ahí fue que le grité al idiota que estaba en el baño para que saliera, y enseguida ella me aclaró que no estaba con nadie, que… estaba sola.

—Espera… ¿no dijiste que los oíste hablando? —inquiere Stan, frunciendo el ceño.

—Exacto, por eso no le creí, porque yo escuché bien, pero luego ella me explicó que estaba hablando sola, que a veces hace eso —acota Bradley—. Bro… la chica en realidad estaba mirando todas las instalaciones, claro como es nueva, tenía curiosidad, pero no estaba haciendo nada inapropiado o raro.

—Entonces… ¿le creíste?

—Obvio, porque apenas salió de los vestidores, yo de inmediato entré a las duchas y ahí no había nadie.

—Okey… entonces está loca —comenta Stan, tomando otro sorbo de agua—. Habla sola... algo malo iba a tener.

—¡No! ¡Ella no está loca! —replica Bradley, indignado.

—¿Cómo lo sabes? —inquiere Stan—. No me acabas de decir que tú mismo la oíste.

—Pues... es que el día anterior cuando ella iba subiendo las escaleras para presidencia, la escuché hablando sola, yo iba a un par de metros detrás y no se dio cuenta —explica Bradley, sorbiendo algo de saliva—. Ella no dice locuras, es solo que piensa en voz alta.

—¡Ahh! ¡Eso lo tenías guardadito! —exclama Stan, entrecerrando los ojos—. No nos lo contaste hace un rato.

—Porque sabía que Dylan me jodería con eso, iba a decir que yo la estaba persiguiendo o cualquier otra estupidez. Además, ella no dijo nada relevante como para que valiera la pena que se los contara —aclara Bradley, negando con la cabeza.

—Bueno… ahora quiero, mejor dicho… necesito saber que la oíste diciendo en las escaleras.

—Nada malo… ella solo estaba feliz, se felicitaba a si misma por conseguir el trabajo con los Demons, dijo que era como su trabajo soñado y después solo algunas tonterías dulces.

—¿Tonterías dulces? —cuestiona Stan, frunciendo el ceño—. Se específico, si me vas a contar un chisme, hazlo bien, que sea completo —recalca haciendo reír a su amigo.

—Decía que ella era buena y que por eso merecía cosas buenas, porque ella alimenta a los animales sin hogar y que incluso les compra casitas a las ardillas en invierno, porque no quiere que tengan frio —comenta Bradley, con una sonrisa tonta en sus labios.

—¡Aww! ¡Por Dios Brady! ¡Sí es de las tiernas! ¡No es una zorra! ¡Mi brújula sí funciona bien! —comenta Stan, entre risas.

—Pues sí, ella es tierna y profesional —afirma Bradley, sonriendo.

—Bueno... ¿qué demonios esperas? En serio, se ve como una chica rodeada de banderas verdes ondeando a su alrededor, junto con un letrero neón que dice: Estoy disponible y me gustas tanto que te traje sopita —puntualiza Stan, causando que ambos se rían de nuevo.

Aunque la sonrisa de Bradley se borra rápidamente, a la vez que frunce el ceño.

—¿Es que acaso no escuchaste lo que te conté? Básicamente le insinué que estaban cogiéndosela en el baño en nuestra primera conversación —murmura Bradley, negando con la cabeza.

—Ohh mierda… cierto, vaya primera impresión —añade Stan.

—¡Exacto! ¡Es una mierda! ¿Con qué cara puedo verla? Y ahora peor aún… que sabemos que el puré de pollo me lo trajo ella. Es que prefirió dejármelo ahí, antes que dármelo en persona, eso sin duda es porque está ofendida por lo que dije, me odia o es porque me tiene asco

—Espera Brady… no creo que te odie, si lo hiciera, ¿por qué demonios te traería el puré?

—refuta Stan—. Lo de ofendida sí lo entiendo, cualquier chica se sentiría así y más sí es una de las buenas.

Ahora… con respecto a lo del asco, no te comprendo, básicamente eres uno de los galanes actuales de la NHL, todas las redes están llenas de edits tuyos.

Es más… si mal no recuerdo, ya estás por salir en la revista de chicos sexys de este año.

¡Incluso aparecerás en la puta portada! ¡¿Cómo carajo puedes decir que te tiene asco? !

—¡Mírame! ¡Tengo este puto parachoques de hierro en mi boca! ¡Tengo más fugas de saliva que un colador! ¡No puedo modular bien, y me veo espantoso! —acota Bradley—. Tanto así, que ni Lola me ha vuelto a ver o a hablar, es que ni un mensaje me ha mandado desde ese día en mi casa.

—Espera… Vamos por partes —dice Stan, interrumpiéndolo—.

Primero, lo que tienes en los dientes es por tu salud, no es como que decidieras colocarte la férula de por vida, es algo que necesitas.

No es un accesorio como para que alguien se atreva a criticarlo, o decir que es feo, es como tener un yeso, simplemente te toca usarlo por un tiempo y ya.

Con respecto a lo otro… gracias a Dios que la zorra cleptómana por fin se alejó —añade con una enorme sonrisa—.

Bro… esa es una gran noticia, ojalá no te llame más nunca en la vida.

—Es que… lo decía para que tuvieras una idea clara, de lo asqueroso que me debo ver a los ojos de una chica, tanto como para que con lo intensa que era Lola llamando y escribiendo, ahora simplemente prefirió desaparecer de la faz de mi vida —aclara Bradley.

—Okey… bueno yo no soy una chica, pero ella sí —afirma Stan señalando hacia Ashley—. Y sin duda a Blaze no le pareces asqueroso, porque de ser así no te hubiese traído la sopa. Dime algo, ¿tú le traerías un presente a una chica que te parezca asquerosa?

Bradley de inmediato niega con la cabeza.

—Entonces respóndeme esto, ¿qué mujer se tomaría la molestia de traerle algo a un chico que simplemente le parece horrible? —analiza Stan.

—Bueno... viéndolo así, eso es cierto —murmura Bradley, pensativo.

—Bro, creo que estás teniendo problemas de autoestima, pero te los estas inventando tú solito —afirma Stan.

—Solo quiero que pase rápido este mes que me falta y sacarme esta mierda de la boca.

Ya no soporto que me vean cuando hablo y tener que taparme, creo que la gente piensa que tengo mal aliento por hacer eso —confiesa Bradley, al mismo tiempo que se limpia la saliva que corre por las comisuras de sus labios.