CAPITULO 30 #3
—Dime cariño.
—Usted dijo que la de la tienda tiene grasa y es dañina, ¿la que usted hizo no es dañina? ¿Si jugamos hockey podemos comer esas pizzas?
—Gracias por tu pregunta mi vida, es muy buena. La respuesta es sí, ustedes podrían comer muchos trozos de esta pizza varias veces a la semana sin problemas, y convertirse en grandes atletas profesionales —afirma Ashley.
—¡Wow! —exclama uno de los chicos, sorprendido.
—Eso es porque no tiene grasas, ni químicos, ni ningún tipo de conservantes que… —añade Ashley, cuando es interrumpida por una niña.
—¿Maestra qué son conservantes?
—Esta también es una excelente pregunta —comenta Ashley, sonriendo—.
Pues, es lo que las fábricas de comidas les colocan a los alimentos para que no se dañen y duren mucho tiempo en las tiendas.
Por ejemplo, la salsa de tomate de la pizza que les gustó, la hice con tomates y cebollas frescas, en cambio, la de la otra pizza la hicieron utilizando tomates enlatados.
Eso significa, que adentro de la lata le colocan estos químicos y conservantes para que ellos no se pudran.
—¡Qué asco! —replica una de las niñas, frunciendo el ceño.
—Sí, exacto. Así que si podemos elegir, lo mejor siempre será comer las cosas en su estado natural y no dentro de latas o empaques. Es mejor que nuestra comida esté fresca y no congelada, ¿comprenden eso?
—¡Siii! —gritan los niños al unísono.
—Una última pregunta rápida y terminamos por hoy —indica Ashley—.
Si tuvieran que comprar huevos en su casa, ¿que sería mejor?
¿Comprar los huevos redonditos, con su cascara, así como los ponen las gallinas, los huevos deshidratados que son los que vienen en bolsa, o las claras de huevo que vienen como dentro de una caja que parece de leche?
—Los redondos.
—Los de gallinas.
—Sí, los de las gallinas.
—Claro, porque las claras tienen conservantes en la caja.
Los niños comienzan a dar las respuestas uno sobre otros, compartiendo sus opiniones.
—¡Muy bien! —exclama Ashley—. Veo que todos entendieron lo que acabamos de explicar —añade orgullosa —. Entonces… así terminamos nuestra primera charla divertida sobre nutrición.
—Pero maestra —interviene uno de los niños, levantándose.
—Sí cariño, dime.
—¿Mañana también haremos degustación?
En cuanto los adultos que se encuentran alrededor del rink escuchan la pregunta, no pueden evitar reírse.
—Pues… sí, la idea es que aprendan mucho y no hay mejor manera de hacerlo que probando las cosas, de esa manera pueden ver que les gusta y que no, como hicimos hoy—afirma Ashley, sonriéndole—.
Espero que cuando lleguen a sus casas, les expliquen esto a sus papis, abuelos y tíos, porque ahora ustedes tienen una información valiosa que ellos también querrán saber.
—Maestra —dice otra niña levantando la mano.
—Sí mi vida.
—¿Podría enseñarle a mi papi como hacer la pizza roja?
—Claro cariño, todas las comidas que probemos y que les gusten, las imprimiremos y se las daremos a sus representantes, para que puedan armar un recetario en casa —explica Ashley—. Así sabrán que comidas ricas y saludables son las mejores para ustedes como atletas.
—Maestra —repite otro niño.
En ese momento, el entrenador mira a sus asistentes con cara de asombro, ya que él nunca se imaginó que los niños estuvieran tan interesados.
—¿Qué probaremos mañana?
—Pues... ¿qué les parece si aprendemos hacer un batido como los que toman ellos como profesionales? —indaga Ashley, señalando a los tres jugadores—. Y luego todos lo probamos y lo comparamos con un batido de los que venden ya hechos en los supermercados.
—¡Sí! —exclaman los niños, entusiasmados.
—Perfecto, nos vemos mañana —dice Ashley, sonriéndoles a todos—. Listo entrenador —murmura viéndolo.
Igor de inmediato le sonríe, asiente y nuevamente toca el silbato, causando que los niños se queden en completo silencio.
—¡Felicidades equipo! Todos demostraron mucho profesionalismo y es importante que lo que aprendamos en estas charlas divertidas, lo pongamos en práctica siempre en nuestras casas con nuestras familias, y no solo antes de venir —acota el entrenador—.
Es decir, no es que solo evitaran tomar sodas los días de práctica, esto tiene que ser siempre, como un estilo de vida, tal cual como lo hacen estos tres profesionales. ¿Entendido?
—¡Sí entrenador! —responden todos al unísono.
—¡Bien! ¡Ahora vamos al hielo! —indica tocando nuevamente el silbato—. ¡Vamos! ¡Vamos!
Los niños comienzan a bajar las gradas entusiasmados y corren directo hacia el rink, al mismo tiempo que conversan sobre lo que aprendieron.
—Bien hecho —añade el entrenador, chocando el puño con Ashley.
« Okey… ¡Bien hecho Ash! Esto salió mejor de lo imaginado…
todos los niños fueron muy lindos y quedaron contentos con la charla.
» Piensa ella, y en ese momento cruza una breve mirada con Bradley.
« Por Dios… él también fue tan considerado…
fue lindo ver como se incorporó a la charla.
Es que Brad es el chico más lindo de todos… ¡Me encanta!» .