CAPITULO 30 #2
—Entonces, para finalizar nuestra charla divertida de hoy y así se vayan al rink, haremos una degustación —informa Ashley, sonriéndoles.
—¿De pizza? —inquiere uno de los niños, sorprendido.
—¿Comeremos pizza? —indaga una de las pequeñas.
—¡Sí! ¡Pizza! —añade un niño, emocionado.
En ese momento, el entrenador vuelve a sonar el silbato para que todos hagan silencio.
—Pues, la charla divertida de hoy era sobre las pizzas, pero como surgieron preguntas interesantes —acota Igor guiñándole el ojo a la niña que hizo la pregunta—.
Eso hizo que habláramos sobre las sodas, lo cual está muy bien, porque estamos aquí para aclarar todas sus dudas, así que ya saben, pueden preguntar sobre cualquier tema alimenticio.
—Entonces, tendremos un juego de degustación, lo que significa que probaremos una pequeña porción —añade Ashley.
—¿Pequeña? —indaga uno de los niños.
—Sí cariño, porque ahora irán a patinar y ya saben que no deben comer mucha cantidad antes de hacer una actividad física, porque pueden sentir nauseas —explica Ashley.
—Okey… —murmura el mismo niño.
—Perfecto… —dice Ashley tomando una de las cajas y se la entrega a Igor, para ella agarrar otra—.
Ustedes quédense allí sentados, nosotros pasaremos para que cada uno pueda tomar dos porciones de pizza.
Una será de la que tiene el entrenador que llamaremos “Pizza Azul”, y la otra porción de la caja que yo tengo en mis manos que será “Pizza Roja”, comerán ambos y luego haremos una encuesta para determinar cuál les gustó más y cuál será la ganadora. ¿Entendieron?
—¡Sí! —gritan los niños entusiasmados.
—¡Sí! —exclama Dylan emocionado, alzando con una de sus manos su palo de hockey, haciendo reír a sus amigos.
Durante algunos minutos, Ashley y el entrenador avanzan por las gradas con las cajas, los niños van tomando las porciones y se las comen enseguida, a la vez que hablan entre ellos.
Igor es el primero en devolverse al mesón cuando de pronto escucha un silbido, al girar su rostro, se da cuenta que Stan está haciéndole señas con la mano para que se acerque.
El entrenador se ríe y avanza hacia ellos, dejando que cada uno tome un pedazo de pizza.
De los tres, solo Stan y Dylan pueden comerla, por lo que Bradley con su trozo en la mano, los observa sintiéndose miserable.
—Tranquilo... es un pedazo de mierda, la verdad es que no te perdiste de nada —murmura Stan.
—¡Sí! La mía estaba como chiclosa, en serio es una pizza de porquería —dice Dylan, frunciendo el ceño—.
Mejor déjame probar está —añade tomando el trozo de la mano de Bradley, quien le muestra el dedo del medio, riéndose—.
¡Nooo! ¡Está igual de horrible! —afirma masticando, a la vez que vuelve su mirada al frente—.
¡Maestra! ¡¿Y nosotros?! —grita haciendo reír nuevamente a sus amigos.
Ashley sonrojada, niega con la cabeza al mismo tiempo que ríe, para luego acercarse con la caja, dejando que cada uno tome un trozo.
En el instante en el que Bradley agarra el suyo, ambos hacen contacto visual.
«¡Maldición! ¡Se ve igual que en mi jodido sueño! ¡Basta idiota! ¡No puedes calentarte cada vez que la ves! Ya… Debes parar un poco.» Piensa él, frustrado.
«¡Santo cielo! ¡¿Por qué es tan lindo?! ¡¿Por qué me tiene que gustar tanto?! Ash basta… ¡Ya disimula!» Piensa ella, intentando controlar los latidos de su corazón.
—¡Carajo! —exclama Stan emocionado, provocando que Bradley y Ashley dejen de mirarse y volteen a verlo—. El otro pedazo es una basura, en cambio, esta sabe genial —añade arrancándole la pizza a Bradley de las manos y se la mete rápidamente a la boca—. Lo siento… —murmura entre risas.
—¡Hijo de puta! —replica Dylan—. Pudiste haberla partido por la mitad —acota indignado, al mismo tiempo que se chupa la salsa de su pulgar.
Ashley no puede evitar reírse, para luego dirigirse hacia el frente de las gradas.
«¡Carajo! Se ve tan tierna cuando ríe...
Si, sin duda es del tipo de chica que le compraría casitas a las ardillas para que no pasen frío.
» Piensa Bradley riéndose solo, al recordar la parte bizarra del sueño donde ella mencionaba la bola de discos, los sofás y los televisores para que las ardillas vean los partidos de hockey.
—Oye… ya cuenta el chiste —dice Stan, golpeándolo con el hombro.
En ese momento, suena el silbado del entrenador causando que todos los presenten hagan silencio y presten atención.
—Viene la parte divertida. ¡Vamos a votar! Levanten la mano quienes crean que la pizza azul estaba más rica —indica Ashley, a la vez que los niños se miran entre sí pero ninguno levanta la mano—. ¡Vaya! Ahora levanten la mano quienes crean que la pizza roja estaba más rica.
De inmediato, los niños comienzan a levantar las manos, Stan y Dylan al darse cuenta que todos lo hacen, ellos también deciden subir las de ellos, unos segundos más tarde, Bradley los acompaña entre risas.
—Eso significa que la pizza roja es la ganadora, por lo que todos los que votaron por ella también son ganadores —acota Ashley, sonriendo.
Durante unos segundos, los niños comienzan a gritar y aplaudir, hasta que el entrenador vuelve a sonar el silbato.
—Bien, ¿qué aprendimos con este juego? —inquiere Ashley.
—Que hay pizzas ricas y pizzas que no lo son —responde uno de los niños.
—¡Exacto! Ahora les contaré un secreto —murmura Ashley, provocando que los niños se inclinen hacia adelante—.
La pizza que a ustedes les pareció horrible, era en realidad la más costosa de las dos, y la compré cuando venía para acá, en una enorme pizzería que es muy famosa y popular porque es antigua, incluso tiene muchos anuncios en televisión y parques infantiles en sus locales.
En cambio la otra pizza, esa que les gustó a todos…
la hice en mi casa, utilizando solo ingredientes saludables.
—¡Qué!
—¿La hizo ella?
—Pero… esa sabía mejor —comenta uno de los niños, al mismo tiempo que se escuchan los murmullos de los demás.
—Sí, lo sé… es una locura. Les voy a decir otro secreto —añade Ashley—. La pizza de la tienda es muy dañina, porque tiene demasiada grasa, ¿se fijan que les quedaron los dedos sucios, como aceitosos?
De inmediato todos los niños comienzan a mirarse las manos y nuevamente comparten sus opiniones al mismo tiempo.
—¡Sí!
—Es verdad.
—Eso pasa porque usan muchos ingredientes malos, solo venden sus pizzas porque son famosos, no porque sea un alimento de buena calidad —acota Ashley—. Lo que quiere decir que son mucho más sanas y sabrosas las comidas que podemos preparar en nuestras casas con cosas saludables.
—Maestra —interviene uno de los niños, levantando la mano.