CAPITULO 22
Dos semanas después.
—Ash… ¿cómo vamos con tu parte? —inquiere Klaus acercándose a ella.
—¡Genial! ¡Ya la grúa lo trae! —responde ella entusiasmada, de pie en el estacionamiento del club de golf—. ¿Tú parte cómo va? ¿No te equivocaste con el color del polvo en los cañones, cierto?
—¡No! ¡Claro que no me equivoqué! —refuta él indignado—. Ambos cañones de aire ya están cargados, hay dos personas a cargo de eso, esperaran el conteo a cero como acordamos.
—Okey, eso suena bien. Entonces ya vete —dice ella, empujándolo—. No quiero que me arruines la sorpresa.
—¡No me iré! ¡Quiero ver el auto antes! —exclama el, cruzándose de brazos.
—¡No! ¡Te conozco! ¡Irás a contarle a Mase y arruinarás todo! —acota ella, señalando.
—Por supuesto que no lo haré. Ash… ya te he guardado el secreto por varias semanas, ¿por qué le contaría justo ahora que le compraste un auto a los bebes?
—Está bien… solo no lo arruines, invertí mucho en esto y necesito que sea fantástico e inolvidable —declara Ashley entusiasmada, justo cuando ambos ven a una grúa entrar en el estacionamiento.
—¡Ash! ¡¿Ese es el auto?! —inquiere Klaus, quedando boquiabierto y aterrorizado.
—¡Sí! —exclama ella emocionada, dando saltitos—. ¡Quedó genial! ¡Incluso le coloqué muchos globos en el parachoques trasero y un enorme lazo en el techo!
—Ay por Dios… Me vas a matar —murmura él, llevándose una mano a la frente—. Por ningún motivo podemos mostrar eso, es que ni siquiera debería estar acá en el club… que vergüenza.
—¿Por qué? ¿Qué tiene de malo? —cuestiona ella, molesta.
—Dirás... ¡¿que no tiene de malo?! —replica Klaus—. Es que lo único rescatable es que el auto y los globos, son del color del polvo. ¡El resto es un espanto! ¡Una basura!
—¡Ay deja de ser tan pretencioso, engreído y mimado! ¡Es una belleza! —afirma Ashley, sonriendo—. Tú solo no ves el potencial, sé que los bebes lo amaran y aprenderán a conducir en él. Además, sabes que Mase adorará reformarlo por completo, ama entretenerse modificando autos.
—Sí pero autos lindos y modernos, no este esperpento —añade Klaus, frunciendo el ceño.
—Si quieres te vas —indica Ashley, seria—. Esta es mi parte de la revelación de género y el regalo para mis sobrinos. Es algo que les quedará por siempre y no solo un polvo que no podrán usar para nada en el futuro, solo para verlo en fotos o video.
—No me voy a ir.... ¡Santo cielo! Vas a hacer que me dé una úlcera —agrega Klaus, viendo la grúa—. Ash... al menos lo hubieses mandado a pintar, es que mira todo esos lugares con óxido.
—No, claro que no haría eso. Mase es muy detallista, prefiero que él elija el tono de color y todos esos detalles, que se involucre en la reforma del auto, así tendrá más valor sentimental para mis sobrinos —explica Ashley.
Por su parte, Gracie va caminando de la mano con Mason por uno de los jardines del club, el cual está rodeado de algunos mesones con regalos, dulces y comida.
También hay algunas mesas redondas cubiertas en manteles blancos, y sobre estás, están unas figuras en 3D con forma de paletas invertidas derritiéndose, de colores azules y rosas.
A medida que ellos avanzan, logran ver al final a sus invitados, familiares, amigos y conocidos del club, quienes están agrupados frente a una enorme caja de regalos blanca.
—¡Santo cielo! ¿Qué hay allí adentro? —murmura Mason, sonriéndole a su esposa.
—¡Ay por Dios! ¡¿Ash llenó esa caja con globos?! Eso sería tan lindo, que cuando la abran salgan todos los globos —comenta Gracie.
—Sí, eso puede ser —añade él, a la vez que ambos siguen caminando.
Una vez que llegan con el grupo, pasan varios minutos saludando y conversando con los invitados, cuando de pronto oyen la voz de Ashley en el micrófono.
—Buenas tardes, por favor acérquense todos, llegó el momento más esperado... diría que del día, pero eso sería poco, así que diré el más esperado durante los últimos cinco meses. Desde que supimos que ustedes dos vendrían al mundo, a ser los bebes más amados.
Al escuchar las palabras de su hermana, Gracie se seca las lágrimas mientras que Mason la abraza, al mismo tiempo que Kate está echa un mar de nervios, llorando a su lado tomada de la mano de Mily.
—Entonces… quiero que sepan que ha sido una tortura para mi desde hace dos semanas saber cuál es el género de los bebes.
Ha sido muy difícil, pero desde que lo supe, decidí que no quería que esta fuera una revelación como las demás, con solo polvos de colores cayendo hermosamente en el aire.
En cambio, tenía que ser épica, es por eso que lo que está dentro de esa caja —comenta Ashley, señalándola—.
Representa más que un color, es un regalo físico y tangible para ellos, algo que sé que amarán y conservarán para toda la vida.
Como conozco bien a Mase y a Gracie, estoy segura que ellos lo entenderán, así como también…
es probable que algunos de los presentes no les guste, pero…
con todo respeto, no es para ustedes, sino para mis sobrinos.
Desde mi punto de vista, es la representación física de lo eterno, duradero ante el tiempo y las adversidades, lo que podemos llegar a ser, es como el amor que nos tenemos como familia y que, aunque pasen los años, siempre permanecerá intacto.
Para este punto, las lágrimas de Mason y Gracie no han parado de correr libremente por sus rostros, ambos conmovidos por el discurso.
—Ahora le daré el micrófono a la persona encargada del conteo final —indica Ashley entregándoselo a Klaus, para luego ir corriendo hacia donde su hermana, fundiéndose en un abrazo con ella y Mason.
—Preparémonos todos, porque no pongo en duda, que será la revelación más inolvidable que veremos —comenta Klaus—.
Así que por favor, que los futuros padres se acerquen, su lugar es a un lado de la enorme caja.
Algo más… ¡Qué nadie arruiné el momento atravesándose!
Porque justo ahí enfrente, tenemos al camarógrafo y el fotógrafo —indica señalándolos—.
Entonces, hagamos esto juntos. Diez, nueve, ocho...
De inmediato se escucha el bullicio de todos los invitados realizando el conteo, a la vez que Mason y Gracie se encuentran tomados de la mano viendo expectantes hacia la caja, mientras que Ashley le sonríe a Kate y toma su mano libre.
Cinco, cuatro, tres, dos, uno, en cuanto finaliza el conteo, suenan las explosiones de dos cañones de aire, al mismo tiempo que comienza a caer el polvo de color y la caja de regalo se abre, revelando un Volkswagen escarabajo color azul del año 1978, el cual tiene un enorme lazo azul en el techo, acompañado de una decena de globos azules flotando en la parte trasera.
Mason y Gracie se abrazan emocionados, gritando eufóricos al mismo tiempo que el polvo azul cae sobre ellos y los invitados, quienes se unen al festejo.
—Es hermoso, es muy hermoso —dice Kate conmovida abrazando a Ashley, quien no puede dejar de llorar.
—¡Me encanta! ¡Amo que sean niños! ¡Amo el auto! ¡Es muy lindo todo lo que representa! —agrega Mily, uniéndose al abrazo.
Al cabo de unos minutos, cuando todo el polvo ya ha dejado de caer, Ashley, Kate y Mily se acercan a la pareja para felicitarlos.
—¡Ash! ¡Ash! ¡Me encanta! ¡Me encanta! —exclama Mason, eufórico—. ¡Lo amo! ¡En serio lo amo! ¡Lo renovaremos y quedará hermoso! ¡Siempre quise un escarabajo! —añade levantándola en un abrazo.
—¡Lo sé Mase! ¡Sabía que te gustaría! ¡Amé a Buguie apenas lo vi! —afirma Ashley, sonriendo.
—Gracias hermana… ¡Es fantástico! ¡Ay por Dios! ¡Tendremos dos niños! ¡No puedo creer que mis bebes ya tengan su primer auto! ¡Esta es la mejor revelación del mundo! —declara Gracie, abrazándola.