CAPITULO 10 #2
—Ahora mismo… debe estar bajándose del elevador y caminando con sus fuertes piernas por el piso siete, deleitando a las paredes que escuchan su voz —responde Ashley, sonriendo—. Por cierto… tiene la voz más sexy del mundo.
—¡¿Cómo sabes todo eso?! — inquiere Gracie, sin apartar la mirada de Mason.
—¡Hermana! ¡Porque lo vi! ¡Me lo encontré!
¿No te parece genial? ¡Es el destino! —exclama Ashley, emocionada—.
En verdad estoy tan feliz, que ahora mismo ya me olvidé de los rechazos de los otros equipos.
Por lo pronto, solo estoy disfrutando de la maldita fiesta rave que tienen las mariposas dentro de mi útero.
—¡Ya va! ¡Espera! ¿Qué te dijo él? ¿Tú que le dijiste? ¡Cuéntamelo todo ya mismo! —ordena Gracie apresuradamente, al mismo tiempo que agarra a Mason por el brazo.
—¡Pues nada! Yo solo lo vi de lejos, no sé… quizás como a unos cinco metros de distancia. Es que él entró corriendo al elevador, iba en compañía de los otros dos bad boys.
—¿Los mismo del otro día? —pregunta Gracie, sonriendo.
—Sí, esos mismos —afirma Ashley, a la vez que voltea hacia las escaleras cuando escucha unos pasos—. Oye… te mandaré una foto de mi novio uniformado. Se ve jodidamente sexy, pero no lo mires mucho, porque Mason se pondrá celoso al igual que yo —bromea entre risas.
—¡Espera boba! —replica Gracie—. No me cuelgues, ¿qué harás? No quiero ver en las noticias que una mujer atacó a un jugador de los Demons.
—O que lo secuestraron y abusaron de él —susurra Mason entre risas, haciendo que su esposa no aguante y se le una.
—No tonta… yo aún puedo controlarme, al menos no lo olí, porque de seguro su aroma debe ser a hombre sexy y tierno. Debe oler más rico que un domingo lluvioso mientras lees un libro en la cama —comenta Ashley, suspirando.
—¡Vaya! Okey… ahora sí te perdimos por completo, desde ya iré preparando tu próxima fiesta de cumpleaños con temática de Bradley Ruff, un pastel con su cara, la decoración y todo —agrega Gracie, aún entre risas.
—¡Sí! ¡Sí! ¡Con una gigantografía que sea de tamaño real, por favor! —exclama Ashley, emocionada.
—Está bien hermana, ya me pondré a buscar la altura de Bradley en Wikipedia, y alguna imagen en cuerpo completo sin camisa —añade seriamente Gracie, siguiéndole el juego.
—¡Exacto! —afirma Ashley, causando que ambas estallen de risa—.
Te dejo… iré a la casa cuanto antes, necesito mirar en línea todo, buscaré todas sus redes.
¡Por Dios! ¡Estoy tan jodidamente emocionada!
Ahora sí le sacaré provecho a la suscripción de la plataforma de deportes de Mason.
¡Carajo! ¡Tengo que buscar los juegos de los Demons!
Los viejos y los nuevos, no me importa, quiero verlos todos.
¡Espera! Ni siquiera sé cuándo es la temporada, ¿están jugando ahora?
—inquiere hablando rápido—. No sé nada de hockey…
¡Mierda! ¡Necesito buscar un calendario ya mismo! ¡Chao, chao!
—Bueno… ¡No enloquezcas más! ¡Te amo! Nos vemos más tarde.
—Te amo —dice Ashley, finalizando la llamada.
—¡Qué demonios! —exclama Mason, genuinamente sorprendido—. ¡Carajo! ¿Quién es esa que hablaba allí? —inquiere apoyando sus manos en el mesón de la cocina.
—Esa… es la Ash enamorada. Te lo dije en el club, ella quedó flechada por Brad —afirma Gracie, acariciándose la barriga.
—Sí me lo dijiste, pero… me imaginé algo diferente, no sé… ¡Qué rayos! ¡En serio está como loca! ¿Le gusta tanto así? Parece una adolescente quinceañera detrás de un boy band.
—Ya lo sé, pero sí, ¿o es que acaso no sabías que así de emocionadas nos ponemos las chicas cuando nos enamoramos? En solo minutos, nos armamos todo un escenario ficticio en nuestra mente.
—Espera… ¿todas? —cuestiona él riéndose, a la vez que come una uva.
—Claro amor, aunque obvio… Ash está jodiendo, no se va a ir a perseguir al chico y tampoco su útero saldrá a buscar la esperma de Brad —acota entre risas—. Como mucho lo skalteará varias horas y lo seguirá en sus redes, pero eso lo hacemos todas las chicas al inicio.
—Estoy consciente de eso amor, pero… es que no me imagino a Ash como una boba detrás de un chico. Ella siempre ha sido más de hacerse la interesante, no sé… es que me parece que le gusta que la cautiven y la conquisten.
—Por supuesto mi vida, es que ni creas que ella va a demostrar que está muertita de amor y menos que se babea por Brad, yo no demostré eso contigo, ¿o sí? —replica Gracie.
—¡Qué! ¡¿Estabas babeando por mí?! —inquiere Mason tomándola de la cintura y acariciando su vientre.
—Obvio amor, pero los hombres prefieren lo que no pueden tener fácil —responde ella, mirándolo con picardía.
—Okey, okey. Es decir que… ¿intencionalmente te hiciste la difícil conmigo en la oficina por dos años, solo porque estabas muertita por mí? —pregunta él, viéndola a los ojos.
—¡Claro! Tenía que aguantar la respiración cada vez que te veía pasar, para no hiperventilarme de la emoción, ¿es que no te diste cuenta?
—No… ¡Ay me encanta! ¡Tengo mi propia fanática en las tinieblas! —exclama Mason sonriéndole, a la vez que le da pequeños besos en los labios.
—Sí amor, así que consígueme tu gigantografía en tamaño real —agrega Gracie, besándolo con pasión.
—Uhh sí, vamos arriba amor, tómame una foto completamente desnudo y la mandaré a imprimir, para que tengas a tu sexy esposo en tamaño real. Así te acompaño cuando estoy en la oficina —comenta Mason riéndose, entre besos.