CAPITULO 6 #2
—Tranquila amor, apenas comiste dos bocados, no te alarmes. Pidamos otra sin queso —interviene Mason, agarrándole la mano.
—¿Eres alérgica al queso azul? —pregunta Klaus, a la vez que le hace señas a unos de los mesoneros.
—No, no lo soy, pero es uno de los alimentos que no se deben comer durante el embarazo —explica Gracie, aun mortificada—. ¿Será que llamo a mi doctor?
—No está bien, yo veo que el plato está casi lleno, no comiste casi nada —acota Ashley.
—Sí, es que solo comí dos albóndigas y un bocado de la pasta —afirma Gracie—. Ten, mejor cómetela tú, yo me voy a pedir una ensalada —añade encogiéndose de hombros y moviendo el plato frente a su hermana.
—Amor no, ninguna ensalada, yo quiero que comas todo lo que se te antoje —comenta Mason, sonriéndole.
—¿Desean ordenar algo más? —inquiere el mesonero, acercándose a la mesa.
—Sí, por favor necesitamos otra pasta pomodoro, pero esta vez sin queso azul —indica Mason—. De hecho, sin ningún tipo de quesos, es que mi esposa está embarazada y no puede comerlos.
—Entendido señor, ¿desean algo más?
—Me puedes traer un salmón Wellington y una ensalada mediterránea —responde Klaus, y voltea a ver a las chicas—. ¿Ashley qué quieres comer?
—Nada, yo me como la pasta de Gracie. Por favor tráigame un jugo de maracuyá.
—Perfecto, con su permiso —dice el mesonero dándose la vuelta y alejándose.
—La verdad es que estás albóndigas sí están ricas, muy jugosas —afirma Ashley.
—¡Viste! ¡Es que están tan divinas! —agrega Gracie, asintiendo—. Ash pero… yo sí puedo comer queso feta, ¿te imaginas estas albóndigas con cubitos de feta?
Ashley le sonríe y enseguida se levanta ante la mirada de confusión de los chicos, quienes observan como ella corre detrás del mesero, el cual ya estaba entrando al restaurante.
—¡Qué demonios! —murmura Mason entre risas, a la vez que sigue comiendo.
—¿Por qué se fue tras el mesero? —cuestiona Klaus, frunciendo el ceño—. Si quería algo más, solo debía levantar la mano.
Gracie se mantiene en silencio sonriente, al mismo tiempo que mira fijamente a su hermana hablar con el caballero, y unos segundos más tarde regresar a la mesa.
—¡Listo! Es más, pedí una orden extra grande de solo albóndigas con cubitos de feta —indica Ashley—. Hermana, comeremos hasta reventar e inclusive llevaremos para la cena.
—¡Si! ¡Qué rico! —exclama Gracie, emocionada.
—Espera… ¿queso feta? —inquiere Mason, tomando un sorbo de su bebida.
—Sí, es que ese sí lo puede comer, porque está bien pasteurizado —explica Ashley, comiendo un bocado de la pasta.
—Bueno… aunque la próxima vez solo levanta la mano, no estamos en una plaza de toros, no tienes que correr y aún menos detrás de los simples empleados —comenta Mason con la mirada fija en la pantalla de su teléfono, por lo que no se da cuenta como Ashley de inmediato frunce el ceño.
—Son mis piernas —responde ella, con indignación—. Puedo correr donde yo quiera, y ya que te refieres con ese tono condescendiente a los empleados, te recuerdo que ahora esos son mis compañeros de trabajo. Asi que yo también solo soy una “simple empleada” —declara haciendo comillas con los dedos.
—¡Claro! ¡Lo dice la compañera de trabajo que maneja un jodido BMW serie 5 recién salido del concesionario! ¡Arma un sindicato! —refuta Klaus con ironía, mirándola fijamente con una sutil sonrisa, como si disfrutara hacerla enojar.
—¡Ay ya! ¡Dejen de discutir por tonterías! —interviene Mason—. Los dos son tercos.
—Tienes razón… Ash, más bien mejor cuéntanos, ¿cuando empiezas? —inquiere Gracie, tomando un sorbo de su jugo.
—Ya me entregaron la credencial pero oficialmente comienzo el lunes, solo tengo que venir mañana para retirar el uniforme, porque le mandarán a bordar mi maravilloso título de Nutricionista —responde Ashley, comiendo un bocado de pasta.
—Eso se oye como una gran noticia —añade Mason—. ¿Y que horario tienes?
—Trabajaré en las tardes, desde la una hasta la siete.
—¿En las tardes? Ash pensé que te gustaría desocuparte temprano y tener el resto del día para... otras cosas —comenta Gracie, confundida.
—Pues… a ver, obvio que quiero tiempo para mí, para nosotras y nuestros bebes —aclara Ashley, tocándole la barriguita a su hermana—.
Yo les agradezco a ustedes tres por ayudarme a conseguir este trabajo, pero no es lo que quiero, saben que mi meta es ser nutricionista de atletas de élite.
Yo sueño con trabajar en un equipo profesional de cualquier deporte exigente, ya tengo mi título universitario, e inclusive el certificado de la Sociedad Internacional para el Avance de la Cineantropometría, el único jodido impedimento es el certificado internacional de élite, el cual no puedo obtenerlo sin cumplir por lo menos con dos años de trabajo con atletas de élite, y acá, pues…
obviamente no tendré esa experiencia certificada.
—Claro Ash, este es solo un primer trabajo, para que tengas una entrada de dinero estable mientras logras sacar ese certificado que necesitas —afirma Gracie, apretándole la mano.
—Entiendo, pero… ¿por qué es tan importante ese certificado? —inquiere Mason—. Yo pensé que lo importante era el título, la maestría, que eso es lo que avala tu conocimiento.
—Sí claro, pero el jodido problema es que los equipos profesionales jamás contratarían a un nutricionista que no tenga ese certificado de elite —aclara Ashley, encogiéndose de hombros—.
Es decir, para ellos es fundamental porque avala que tengo experiencia trabajando con atletas profesionales, y que no soy una novata que no sabe nada.
—Espera pero… ¿cómo consigues un trabajo con profesionales de élite, si para obtenerlo siempre te pedirán ese certificado, el cual no puedes sacar porque justamente esos deportistas no te contratan por no tener la experiencia necesaria para poder tramitarlo?
—refuta Mason, frunciendo el ceño—. Todo eso es contradictorio.
—¡Exacto! ¡Es una mierda! —afirma Ashley—.
Es como un círculo vicioso, por eso mi plan es trabajar acá en las tardes y poder ir tocando puertas, hasta conseguir alguna oportunidad.
Tomaré lo que sea, así sea nutricionista de respaldo, incluso lo haría sin remuneración, con tal de poder tener esas horas de experiencia con profesionales, las cuales necesito para tramitar mi certificado de élite —declara decidida.