CAPITULO 5
Soltando un suspiro, Bradley se levanta de la mesa volteando a ver a sus amigos.
—Deséenme suerte, porque… no tengo ni puta idea de cómo confirmar si está embarazada o no —resopla preocupado.
—¡Es fácil! Te acercas, la saludas y le preguntas cuantos meses tiene —comenta Dylan, encogiéndose de hombros.
—¡Estás loco! —replica Stan, riéndose.
—¡Claro que no lo haré! ¿Y si no está embarazada? Qué vergüenza —murmura Bradley, tocándose el cuello.
—Él no puede hacer eso, ¿es que como se recuperará uno socialmente de eso? —cuestiona Stan—. Imagina que solo sea que está un poco gordita, ¿cómo le preguntas a una mujer que no está embarazada cuantos meses tiene?
—Bueno... en eso sí tienes la razón y menos delante del esposo —afirma Dylan.
—¡Maldición! —dice Bradley, soltando un suspiro—. No sé qué hacer, pero… tengo que ir. Oigan, ella habla hasta por los codos, capaz que termina contándomelo así por que sí.
Stan y Dylan asienten, al mismo tiempo que Bradley finalmente se da la vuelta y se aleja de la mesa.
Entre tanto, Mason y Gracie se encuentran concentrados conversando sobre Ashley.
—Pues… ahora que ella entregará el departamento cerca de la universidad, a mí sí me gustaría que viviera con nosotros, al menos por dos años —comenta Gracie.
—Sí amor, yo también quiero eso. Me parece una gran idea y me sentiría más tranquilo cuando viajo, porque así ella se queda contigo y mi madre, las tres juntas —afirma Mason—. Además de que se ahorraría muchos gastos, ya que si renta otro lugar, pues no ahorrará nada.
—Buen día —interrumpe Bradley, de pie junto a la mesa.
—¡Hey prospecto de cuñado! —exclama Gracie entusiasmada por la sorpresiva aparición—. ¿Me extrañaste tan pronto? —inquiere con una enorme sonrisa.
—Pues sí… es que te fuiste sin concluir la entrevista, entonces no sé cuál fue mi calificación —bromea él causando que todos se rían—. Por cierto… soy Bradley Ruff —dice extendiendo la mano para saludar al esposo de Gracie.
—Encantado, soy Mason Roy, el esposo de la “busca talentos” —comenta entre risas.
—Sí… Mason es mi sexy y celoso esposo —agrega Gracie.
—¿Celoso? Ja-ja-ja —replica Mason, con ironía.
—Claro, estabas sudando frio viéndome rodeada de tres enormes jugadores profesionales de hockey —acota Gracie, sonriendo.
—Ahhh… ¿eres jugador de hockey? —pregunta Mason—. ¡Qué genial!
—Sí, lo soy —afirma Bradley, orgulloso.
—Ya mejor siéntate prospecto de cuñado, deja todo el formalismo —bromea Gracie.
—Oigan… esto es tan genial —comenta Bradley, sentándose frente a Mason—. En mi mesa no había nada de esto, creo que nos están menospreciando —agrega detallando el arreglo de dulces.
—Pues aún no montes una queja al club —refuta Mason, sonriéndole—. Este arreglo lo hizo mi cuñada, así que nadie los está menospreciando.
—¿Tu cuñada? Es decir… ¿te refieres a mi prospecto de novia? —cuestiona Bradley, causando que los tres se vuelvan a reír.
—¡Exacto! Su nombre es Ash —dice Gracie—. Ella fue la que lo hizo, es como una maqueta para muestras de centros de mesa.
—Más bien como una lluvia de ideas —acota Mason—. Es demasiado para ser un centro de mesa, más bien parece un carnaval.
—La idea es elegir las cosas que nos gustan más, ella mandó a hacer todas estas figuras en 3d, luego las decoró con todos estos dulces —explica Gracie.
—Bien… —murmura Bradley, detallando la enrome cantidad de cosas dispuestas en ese monumental centro de mesa—. En ese caso... si es una lluvia de ideas… ¿puedo dar mi opinión?
—Por supuesto, quiero ver si cumples con el criterio de tener buen gusto —responde Gracie, guiñándole el ojo.
—De todo esto... —comenta Bradley, señalando el arreglo con su mano—, hay dos cosas que me gustan mucho. Primero me fascina lo de las monedas de chocolate, por cierto, gracias, me encantó —agrega mirando a Gracie.
—De nada —murmura ella, con complicidad.
—Lo segundo, es que… honestamente, les puedo decir que amo esta figura —declara Bradley, tomando una de ellas.
Me encantan las paletas, es mi placer culposo.
Así que esta idea de una paleta invertida derritiéndose, es lo más genial que he visto.
De hecho, antes cuando dije que nos habían menospreciado, era solo producto de la envidia que sentí, al saber que no tendría al alcance una de estas, porque sin lugar a dudas me la habría llevado a mi casa.
La pondría en el living, junto a mis pucks memorables —añade sonriendo—.
Resaltaría, se vería genial, así de hermosa es.
—¡Eso! ¡Punto para el prospecto! —bromea Mason y Gracie se ríe.
—¿También eres team paleta? —inquiere Bradley, asombrado.
—¡Claro! ¡De todo este carnaval! —afirma Mason, señalando los arreglos en la mesa—. Yo dije que mandáramos a imprimir paletas como esa que tienes en tu mano, pero un poco más grandes, como del tamaño de un balón de futbol sin necesidad de tanta cosa extras —acota mirando a su esposa.
—¡Sí! ¡Esa sin duda es una gran idea! ¡Eso me gusta! ¡Se vería genial! —dice Bradley—. Ahora siento más envidia, porque quiero una figura de paleta más grande, pero que aún no existe.
—Okey… se acaban de conocer y ya están confabulando en nuestra contra —bromea Gracie—. Amor… me gustaba más la idea de la figura de oso —añade haciendo pucheros—. Es que… imagínate acá todas las mesas con ositos.
—Mi vida… ahora imagina esto, todas las mesas decoradas con manteles blancos y en el centro, estas enromes paletas azules y rosada por todos lados —replica Mason, tomándole la mano.
—¡Aguarden! ¡¿Azules y rosadas?! —interviene Bradley, con los ojos entrecerrados—. ¡Carajo! ¡Estás embarazada! —afirma entusiasmado—. ¡¿Todo esto es para la revelación?! —inquiere genuinamente interesado.
—Sí, lo estoy, tengo poco más de cuatro meses —responde Gracie, sonriéndole.
—¡Por Dios! —exclama Bradley, levantándose eufórico—. ¡Jamás había sentido tanta felicidad!
Desde la distancia, Dylan y Stan han estado pendientes de Bradley desde que se alejó, y en el instante que observan la efusiva reacción de su amigo, ellos dos comienzan a celebrar, deduciendo sobre la confirmación del embarazo de Gracie.
Mason y Gracie por su parte, comparten miradas extrañados por la reacción de Bradley, a la vez que se sonríen.
—Santo cielo… puedo jurar que luego de Mason y Ash, eres la tercera persona en alegrarse tanto por mi embarazo —añade Gracie, acariciándose el vientre.
—¡Oh sí! ¡Estoy jodidamente feliz! Gracie… sé que esto puede sonar raro, pero... ¿puedo darte un abrazo? Por favor —dice Bradley, esto último casi como una súplica.
—Por supuesto —responde ella, al mismo tiempo que Bradley de inmediato se inclina y la abraza.
—¡Vaya! En serio que todo esto es una locura, creo que el prospecto de cuñado ya quiere a sus sobrinos y ni siquiera han nacido —comenta Mason, entre risas.
—¡¿Qué?! —refuta Bradley separándose y volteando a verlo—. ¿Dijiste sobrinos? ¿En plural? —cuestiona esto último, fijando la mirada en ella.
—Sí, sobrinos en plural, es que mis preciosos bebes… serán gemelos —afirma Gracie, acariciándose una vez más el vientre.
—Aún no sabemos el sexo, por lo que será una doble revelación —acota Mason.
Al escuchar eso, Bradley se lleva una mano a la frente, al mismo tiempo que da varios pasos hacia atrás, completamente absorto en sus pensamientos.
«¿Gemelos? ¡¿Un embarazo múltiple?! ¡Ay por Dios! ¡Una chica embarazada de gemelos se me acercó sin conocerme y me dio una moneda de oro! ¡Ese es el doble de suerte! ¡Esto es lo mejor que me ha pasado en la vida!»
—Hey… ¿estás bien? ¡Brad! —exclama Gracie, sacándolo de su lapsus mental.
—¡Sí! ¡Más que bien! —responde Bradley, acercándose de nuevo a la mesa y volviéndose a sentar—.
¡Por Dios! ¡Los felicito! ¡Es una enorme bendición!
Sé que es raro, pero estoy tan feliz, yo jamás había conocido a alguien con gemelos, es lo más hermoso y fantástico que puede haber.
En verdad, les deseo lo mejor —agrega tomándole la mano a Gracie—.
No puedo explicarte lo feliz que me hace esta noticia.
—Bueno… muchas gracias —murmura ella, sonriéndole—. A nosotros también nos hace muy feliz.
—Amor... —susurra Mason, interrumpiendo el contacto visual de su esposa con Bradley—. Entonces... ¿dirías que el prospecto de cuñado y tío en potencia, pasó la entrevista o no?
—Pues... —responde Gracie sonriendo, al mismo tiempo que agarra la paleta azul 3D que antes tenía Bradley en la mano, luego toma un rotulador de la mesa, voltea la figura y en la parte inferior escribe un número de teléfono—.
Brad… aunque afirmaste que no tienes novia, por la reacción de tus amigos, me da a entender que no debo creerte del todo —añade viéndolo—.
Me pareces simpático, y sabes que eres un niño de cara linda, así que no me cabe duda que tienes a unas cuantas interesadas por allí.
Así que… sal de todas esas idiotas, cuando estés cien por ciento libre, y emocionalmente disponible para ser mi cuñado y el tío de mis hermosos bebes, escríbeme, ya que solo allí, es que te presentaré a mi hermana —aclara entregándole la figura en sus manos.
—Espera… ¿me la regalas? —cuestiona Bradley, sorprendido—. ¿Me das la paleta?
—Claro, dijiste que te gustó —responde Gracie, asintiendo—. Es más, me quedó claro que te la robarías sin ningún remordimiento —bromea causando que los chicos se rían.
—Eso es cierto —afirma Bradley—. En serio gracias, me encanta.
—¿Te emocionas más por la paleta que por el número que tiene debajo? —inquiere Mason, extrañado.
—Es que… —murmura Bradley volteando la figura—. Okey, no seré un idiota con ustedes y no les mentiré. Honestamente… en estos momentos no busco una relación, la verdad es que tengo mucha presión ahora, estoy en un deporte jodido, y entonces...
—Entonces nada —interrumpe Mason—. Tranquilo que no estamos arreglando un matrimonio —bromea—.
Solo queremos presentarte a nuestra Ash, no tengo duda de que al menos terminarían siendo buenos amigos, pero…
solo por si las dudas y surge alguna chispa en el proceso, es mejor que primero salgas de las idiotas esas que dice mi esposa que te rondan.
Porque alguien como Ash, no es el plato de segunda mesa de nadie, ella es como este monumental y jodido centro de mesa —declara señalándolo—. Ella lo tiene todo.
—Sí, es que mi amada Ash es perfecta —agrega Gracie.