Pucksicle (Pucksicle 1) CAPITULO 4 #2
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CAPITULO 4 #2

—Es que le pregunté a la IA por el vestido en la foto que le tomé, y me mandó a una página, en la cual la descripción indica que es un vestido maternal bohemio estampado —explica Bradley—. Es exactamente el mismo —añade mostrándoles la pantalla.

—Okey… sí, es el mismo vestido, pero eso no te asegura que ella esté embarazada —acota Dylan.

—Exacto, puede que solo le haya gustado el vestido y ya. Honestamente, a mí no me parece que esté embarazada, porque tiene el rostro delgado, no tiene cara de mamá. Yo creo que solo acababa de comer y por eso tiene algo de barriguita —comenta Stan, encogiéndose de hombros.

—Bueno… vamos a preguntarle directamente a la IA a ver que nos dice —añade Bradley tomando su teléfono, a la vez que comienza a escribir y hablar en voz alta—. Según la imagen que te adjunto, dime si la mujer que aparece en ella con el vestido azul, está embarazada o no.

Dylan y Stan no pueden aguantar la risa por las locuras de su amigo, tras unos segundos la respuesta de la IA llega y Bradley la reproduce y sube el volumen, para que sus amigos puedan escuchar.

—Basándome únicamente en la imagen, no es posible determinar con certeza si la mujer está embarazada o no.

En la fotografía se observa que lleva un vestido azul con estampado floral y aunque este es holgado, se aprecia una ligera curvatura en la zona del abdomen.

Sin embargo, este detalle es ambiguo, ya que podría deberse simplemente a su postura natural, al ángulo desde el que se tomó la foto, al tipo de tela o el corte del vestido, aunque también por un embarazo en etapa temprana.

En cuanto terminan de oír la respuesta, los tres estallan nuevamente en carcajadas, al mismo tiempo que comparten miradas.

—Quedamos en la misma —dice Stan, entre risas—. De verdad que la IA no sirve para nada, todo lo que nos dijo, es lo mismo que habíamos deducido.

—Esperen… déjenme intentarlo de nuevo —indica Bradley tomando su teléfono y preguntándole a la IA en voz alta—. Pero si tuvieras que adivinar y apostar todo tu dinero, dime que probabilidades hay de que esté embarazada.

—¡Sí! ¡Eso! ¡Presiona al hijo de puta! ¡Que tenga miedo de perder toda su plata! —bromea Dylan, causando que se vuelvan a reír los tres—. Vamos a ver si así da una respuesta clara.

Los chicos se quedan unos segundos expectantes a la respuesta, mientras que toman sorbos de sus respectivas bebidas.

—Si me pones contra la pared y me obligas a apostar hasta el último centavo de mis servidores, la realidad es que estamos ante un perfecto cincuenta y cincuenta —indica la IA —.

Sería el equivalente a lanzar una moneda al aire, porque los elementos visuales de la fotografía, no dan una ventaja clara hacia ningún lado.

Analizando la imagen detalladamente, la balanza se queda en el medio por lo siguiente…

—¡Por Dios! ¿Ahora hizo un profundo análisis? —interrumpe Stan, entre risas.

—El argumento para el SÍ: La curvatura en la zona baja del abdomen es bastante localizada, característico de los primeros meses de embarazo.

El argumento para el NO: La curvatura parece la inflamación normal que cualquier cuerpo experimenta de forma natural después de comer o según la hora del día.

Arriesgar dinero en este escenario sería pura adivinación, por lo que visualmente es un empate técnico absoluto.

—Okey… —añade Dylan.

—¡Maldición! —exclama Bradley frustrado,  mientras que sus amigos se siguen riendo.

—Entonces... ¿nos vamos? — dice Stan.

—¿Cual nos vamos? —cuestiona Bradley, frunciendo el ceño—. ¡Yo no me iré de acá hasta saber si está embarazada o no! ¡Es que no puedo irme así!

—¿Qué demonios dices? ¡En serio! ¡Estás loco! ¡Ya deja esos fetiches raros! ¿O quieres arruinar tu carrera y terminar como un depravado sexual? —replica Dylan, entrecerrando los ojos.

—Sí Brady, era divertido hace un rato, pero ahora... me estoy preocupando —murmura Stan, cruzándose de brazos.

—No sean idiotas —refuta Bradley, mirándolos—. Es que... ¡Ay por Dios! Solo júrenme que no se lo dirán a nadie, esto es en serio. Es más, aunque juguemos en el mismo equipo, los moleré a golpes en el rink y luego no les hablaré más nunca en mi vida.

—¡Santo cielo! Ahora no es que quiero saber, yo genuinamente necesito saber —comenta Dylan, inclinándose hacia adelante.

—¡Ya habla! ¡¿Qué demonios pasa?! —inquiere Stan, apoyando sus codos sobre la mesa.

—Pues... esto solo lo sabe mi padre. Resulta que el día que me seleccionaron en el Draft, antes de llegar al evento, nosotros salimos de mi departamento, tomamos el elevador, adentro se encontraba una mujer embarazada, hasta ahí todo normal, íbamos bajando los tres cuando de pronto el elevador se trabó, y yo tenía menos de una hora para llegar —explica Bradley.

—¡Mierda! —exclaman Dylan y Stan al unísono.

—La verdad es que sí fue una mierda —confiesa Bradley, con un resoplido—.

Yo estaba literalmente muriéndome, tenía un ataque de ansiedad horrible, entré en pánico, no por el miedo a estar encerrado, eso me daba igual, porque no le tengo miedo a los sitios pequeños, yo en lo único que pensaba, era que me iba a perder mi selección, que me descalificarían por no estar presente, o no sé qué carajo pasaría.

—¡Obvio! Yo no conozco ningún caso de algún jugador al que hayan seleccionado y que no estuviera —afirma Dylan.

—Pues fue una mierda, yo estaba en una crisis de nervios como nunca antes había tenido.

Honestamente… no recuerdo ni cuando mi papá llamó a emergencias, ni cuando la mujer apretaba los botones del intercomunicador, lo que sí recuerdo claramente, es la forma de su barriga, estaba tan jodidamente embarazada.

Luego supe que tenía ocho meses de gestación —acota Bradley, sonriendo—.

Lo cierto es que en ese momento, pensé que ese bebé nacería allí mismo, y no sé porque mi cabeza llegó a la conclusión de que esa sería una forma de lograr excusarme con la liga.

No fue que me quedé en un elevador encerrado y ya, al menos nació un niño en medio de esa situación de mierda, eso sí era una emergencia y así me regresarían mi lugar, ese que ya daba por perdido, con el equipo que me hubiese seleccionado mientras yo no estaba presente.

—¡Eso fue bizarro! —comenta Stan.

—¡Totalmente! Yo estaba divagando —dice Bradley, negando con la cabeza—.

En un momento estaba hiperventilando muy angustiado, mi padre trataba de calmarme sin éxito.

Luego lo que recuerdo, es que la mujer me tomó la mano y me dijo: “Tranquilo, todo estará bien... solo piensa que tienes mucha suerte de haberte quedado atrapado acá conmigo, ya estoy por dar a luz y mi esposo es bombero, él no me dejará encerrada más de diez minutos.”

Stan y Dylan se mantienen en silencio, a la vez que escuchan atentos a su amigo.

—En efecto, a los pocos minutos aparecieron los bomberos, por lo cual mi padre y yo pudimos encontrarnos con mi madre, quien ya se encontraba en el lugar y llegamos justo a tiempo para el evento.

Está de más decir que todo salió bien para mi esa noche, me eligieron en la primera ronda y justamente el equipo que quería —recuerda Bradley, sonriendo—.

Debido a todo eso, ahora cada vez que veo a una chica embarazada, siento que me dan suerte —añade con seriedad.

—Okey… eso tiene sentido —afirma Dylan.

—Sí, la verdad es que tiene mucho más sentido a que seas amante de un género porno cuestionable —bromea Stan para hacerlos reír.

—Esto pasó hace cuatro años y con el tiempo esta creencia ha evoluciona un poco —comenta Bradley, negando con la cabeza—.

Ahora no solo sé que las embarazadas me dan suerte, sino que además siento que si las ignoro, o no soy amable o lo que sea, eso me puede traer mala suerte, que perderé un gran partido, erraré tiros, me lesionaré, entre otros —agrega encogiéndose de hombros—.

Es por eso que acepté la estupidez de la entrevista con esta chica, porque apenas la vi, pensé que estaba embarazada, pero ya sabemos que no hay certeza.

—¡Es que la IA es una mierda! ¡Ni siquiera bajo presión responde con seguridad, solo nos dejó más dudas! —bromea Dylan.

—Oigan… no quiero sonarles tonto, pero… no me puedo ir sin tener la certeza de su embarazo.

—Brady…todos tenemos supersticiones, está bien —comenta Stan, apretándole el brazo.

—Chicos, es que miren —indica Bradley levantando la moneda de chocolate de la mesa y mostrándola entre sus dedos—.

Para mí, que una mujer embarazada se me acerque de la nada y me regale una puta moneda de oro…

¡Es lo mejor que me ha pasado en la vida!

—exclama emocionado—. Por eso es que necesito tener la certeza de que ella está embaraza, y de ser así, llevare a todos lados mi moneda —declara con la vista fija en su mano y luego voltea para ver la mesa donde se encuentra Gracie