DENNIS RADER. EL ASESINO BTK #5
En los casos de la familia Otero y Nancy Fox, el asesino se había masturbado en la escena del crimen.
Las muestras coincidían con restos de piel encontrados bajo las uñas de Vicki Wegerle, tras ser asesinada en 1986.
Cientos de muestras de ADN fueron analizadas para descartar sospechosos.
Incluso el periodista Hurst Laviana tuvo que acceder a entregar muestras de saliva, después de la conferencia de prensa del 22 de julio.
La preocupación crecía entre los investigadores.
Llegaron a la conclusión de que las amenazas de BTK podían concretarse y cambiaron de estrategia.
De momento, solo habían realizado ruedas de prensa cuando les había llegado alguna de sus notas.
Esta vez tomarían la iniciativa y se presentarían cada cierto tiempo en televisión, insinuando que las pesquisas avanzaban.
No debía sonar como una amenaza. Tampoco debían asegurar que estaban a punto de atraparlo.
La idea era mermar su confianza, para que no se sintiera con la libertad de salir a matar como si nada.
Aunque parecían simples declaraciones frente a los medios, todo estaba siendo coordinado de forma milimétrica por el equipo encargado de detener a BTK.
Los textos que leía Ken Landwehr ante los periodistas eran revisados de forma minuciosa por diversos psicólogos.
Bob Morton, del FBI, incluso le pedía que durmiera bien el día anterior a las conferencias, que fuera impecablemente vestido, bien peinado y sin ojeras.
No podía verse abatido ni cansado. BTK lo estaba observando y ya había demostrado ser un sujeto astuto.
El 8 de diciembre, BTK realizó una llamada telefónica a un pequeño supermercado.
Le dijo al encargado que había puesto una bomba en el local y que debía seguir sus instrucciones.
Le entregó una dirección, la calle 9 con Minnesota, esquina noroeste, y le dijo que fuera a recoger una nota.
El hombre se contactó de inmediato con la policía.
Estos comprobaron que no existía ninguna bomba.
A pesar de que revisaron el área indicada por el sospechoso, no se encontró nada.
En un principio los investigadores pensaron que se había tratado de una simple broma, pero el 13 de diciembre, un hombre que pasaba por el lugar encontró una bolsa de basura cerca de unos arbustos que contenía varias hojas de papel.
También venía una muñeca con las manos atadas en la espalda, la cabeza envuelta con una media y el carné de conducir de Nancy Fox, una de las víctimas de BTK.
En las notas se describían todos los por menores del crimen.
BTK no solo entregaba información de los asesinatos, sino que revelaba datos de su personalidad.
Aquello resultaba interesante desde el punto de vista psicológico y criminológico.
Decía llamarse Rex, que en latín quiere decir Rey, algo que delataba su elevada autoestima.
Utilizaba abreviaturas de forma obsesiva en sus cartas.
Por ejemplo, explicaba que SBT significaba sparky big time o «el gran momento de “chispas”», como apodaba a su propio pene.
SBT era, por ende, el momento de su masturbación.
DBS hacía alusión a la frase death by strangulation o «muerte por estrangulación».
DTPG significaba «muerte de una niña preciosa», death to prety girl , entre muchos otros términos.
El juego del gato y el ratón que BTK estaba planteando a la policía se encontraba en su punto álgido.
Comenzó a dejar cajas de cereales decoradas con cintas en lugares públicos, para que fueran encontradas.
La primera fue una hallada el 25 de enero de 2005.
En ella había una muñeca amordazada y atada a un tubo de cañería, haciendo alusión al asesinato de Josephine Otero, de once años.
También había una nota en donde el asesino preguntaba si habían encontrado otra caja dejada en el aparcamiento de un Home Depot de la ciudad.
Aquello movilizó a toda la policía, pero no pudieron dar con ella.
Pensaron que quizá alguien la había tomado y pidieron a los encargados que pusieran un anuncio para la clientela.
Si alguien había encontrado algo fuera de lugar, debía comunicarse de inmediato con el Departamento de Policía.
Un trabajador de Home Depot, llamado Edgar Bishop, había encontrado una caja de cereales en la parte trasera de su camioneta el día 4 de enero.
En su interior había una supuesta nota del asesino BTK, en donde aseguraba que una bomba explotaría si algún agente entraba en su casa.
El sujeto pensó que era una broma y la había tirado a la basura.
Tras el aviso en su trabajo, se comunicó con las autoridades.
Por suerte, había salido de vacaciones y la bolsa de basura con la caja de cereales aún estaba en su patio.
Los dependientes de Home Depot facilitaron a la policía las grabaciones de las cámaras de seguridad del estacionamiento.
Poco antes de que Bishop encontrara la caja de cereales, un jeep Cherokee color oscuro merodeó la zona.
De pronto, un sujeto se bajó del vehículo y dejó un bulto dentro de la camioneta de Bishop.
La grabación era borrosa. No se distinguía el rostro ni la matricula del jeep del sospechoso.
El hallazgo de esta caja sería crucial para la investigación.
Esta incluía un collar de Nancy Fox que el asesino había robado de la escena del crimen.
La nota que venía dentro sorprendió a los investigadores.
Esta decía lo siguiente: «¿Puedo comunicarme con un disquete sin dejar rastro en el ordenador?
Sean sinceros. En la sección “Varios” (Rex, todo en orden) publíquenlo varios días por si no estoy en la ciudad.
Dentro de poco, en febrero o marzo, probaré con un disquete».
Los detectives creían que se trataba de una broma.
Un disquete deja registro si ha sido utilizado en un ordenador.
A esas alturas, no sabían si BTK estaba siendo demasiado arrogante y les estaba tomando el pelo o si en realidad esperaba que fuesen sinceros con él y le confirmaran que un disquete no podía dejar rastro.
Si era alguien mayor, quizá no estaba familiarizado con la tecnología.
El encargado de la investigación, Ken Landwehr, publicó en la sección «Varios» del Wichita Eagle el mensaje «Rex, todo en orden» durante una semana, a pesar de que no estaba realmente seguro de si BTK caería en la trampa.
Poco después, el 16 de febrero, la cadena televisiva KSAS recibió un sobre acolchado que contenía un colgante de oro, una nota que decía que la policía una vez más debía contactarse con BTK y un disquete.
Un par de agentes recogieron el paquete desde la recepción de KSAS y condujeron a la sede en donde se desarrollaba la investigación sobre BTK.
El experto en informática Randy Stone accedió al disquete, que contenía un archivo de texto que el asesino había escrito como prueba para confirmar que efectivamente podían comunicarse por ese medio.
En las propiedades de dicho archivo apareció un nombre: «Dennis».
También se pudo confirmar que el archivo había sido creado en el software de un computador registrado a nombre de la Iglesia Cristiana Luterana de Park City.
Bastó con entrar al sitio web de la iglesia para corroborar que un tal Dennis Rader aparecía dentro de los registros, como presidente de la congregación.
Ingresaron su nombre en una web de registro de votantes y consiguieron su dirección en cuestión de minutos.
Los investigadores no podían creerlo. Varios policías se acercaron en sus vehículos sigilosamente a la casa de Rader y vieron estacionado el jeep Cherokee de las grabaciones del aparcamiento del Home Depot.
Los agentes estaban eufóricos y preparados para ingresar a la casa de Rader y capturarlo.
Sin embargo, Ken Landwehr los detuvo. Quería pruebas de ADN para condenarlo.
Aquello causó gran controversia dentro del Departamento de Policía.
Lo tenían rodeado y todo indicaba que era BTK.
Si le pedían directamente una muestra de ADN, este podría intentar huir o incluso suicidarse.
Aun así, Landwehr necesitaba toda la evidencia posible para acusarlo formalmente de los asesinatos.
Dennis Rader era un hombre reconocido en su comunidad.
Estaba casado y tenía dos hijos. Era veterano de la Fuerza Aérea, líder de los Boy Scout y presidente de la Iglesia Cristiana Luterana.
También estudió Administración de Justicia y era Oficial de Vigilancia de Park City.
Solía recorrer el vecindario para ver que todo estuviera en orden.
Algunos residentes se habían quejado de su comportamiento altivo y burocrático.
Cursaba infracciones por cuestiones mínimas, como tener el césped demasiado largo.
Landwehr averiguó que la hija del sospechoso, Kerri Rader, estudiaba en la Universidad Estatal de Kansas.
El centro de salud de la residencia conservaba el historial médico de sus estudiantes y muestras citológicas.
De inmediato, envió a uno de sus agentes a buscar dicha muestra.
De ahí obtendrían el ADN. Aquello estaba al borde de la legalidad.
Cuatro vehículos de agentes encubiertos rodearon el barrio y se quedaron toda la noche vigilando la casa de Rader. Solo esperaban la orden de Landwehr para actuar.
Al día siguiente, Ken Landwehr ofreció una nueva rueda de prensa refiriéndose al caso de BTK. Habló acerca de cómo se habían estado comunicando con el asesino y aseguró que las pesquisas continuaban. Estaba tranquilo y nada delató su verdadero estado de ánimo.