Psicópatas del mundo DAVID PARKER RAY. EL AMO DE LA CAJA DE JUGUETES #4
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DAVID PARKER RAY. EL AMO DE LA CAJA DE JUGUETES #4

Para 1969, Parker Ray era un reconocido miembro de la comunidad.

Había impartido clases en la Escuela Espartana de Aeronáutica, en donde lo recordaban como «un genio de la mecánica».

Esto, sumado a su personalidad extrovertida, encantadora y alegre —además de su disposición para ayudar a todo vecino que tuviese un problema—, lo convirtieron en un respetado referente del pueblo.

Sin embargo, las exigencias sexuales con su tercera esposa se volvieron cada vez más violentas y denigrantes, por lo que Glenda pidió el divorcio pocos años más tarde.

Parker Ray buscaba una compañera que le ayudara a satisfacer sus cada vez más retorcidas fantasías, las cuales incluían el bondage , la tortura y la violación. Como no lo consiguió, decidió raptar chicas por su propia cuenta.

Se desconoce la fecha exacta de cuándo comenzó a secuestrar a sus primeras víctimas, pero se presume que fue antes de cumplir los veinticinco años.

Sentía placer al hacerlas sufrir y experimentaba con distintos métodos, los cuales fueron evolucionando poco a poco.

De hecho, comenzó a estudiar anatomía humana para averiguar qué partes del cuerpo eran más vulnerables al dolor, y adquirió libros sobre métodos de tortura para ponerlos en práctica.

Aprovechando sus conocimientos sobre mecánica, diseñó y construyó sus propias herramientas para torturar, las cuales bautizaba y rotulaba con distintos nombres, como El espaciador de tobillos, una barra de metal retráctil con correas que servía para mantener a sus víctimas con las piernas separadas.

Pero no solo la tortura física era su especialidad, también la psicológica. Confeccionó un «Manual para el torturador», en el cual registró los resguardos que el celador debía tener y varios consejos para mermar la psicología de la víctima. Parte de este documento dice lo siguiente:

RECUERDA :

Una mujer hará o dirá lo que sea para librarse :

- Patear

- Morder

- Gritar

- Amenazar

- Arañar

- Correr

- Mentir

- Ofrecer dinero

- Rezar

- Ofrecer sexo

- Esperar por una oportunidad

Excusas típicas o historias tristes :

- Se encuentra con su período

- Está embarazada

- Enfermedad venérea

- Sida

- Otra enfermedad

- Hijos

- En busca de empleo

- Un bebé enfermo

- Un padre enfermo

- Claustrofobia

- Esposo muerto

- Problemas al corazón

- Va al colegio

No dejes que te engañe. Si vale la pena raptarla, vale la pena mantenerla cautiva. Debe ser sometida a hipnosis antes de que sea liberada. Nunca confíes en una cautiva encadenada .

Cuando utiliza el término hipnosis , se refiere a la utilización de drogas con las cuales conseguía borrar la memoria de sus víctimas.

Inspirado en el proyecto de control de la CIA, conocido como MK-Ultra, Parker Ray drogaba a las mujeres que secuestraba y al mismo tiempo empezaba un complejo proceso de lavado de cerebro.

De esta forma, una vez que las liberaba, las chicas no recordaban nada de lo que les había ocurrido.

Sin embargo, no todas sobrevivían a las prolongadas sesiones de tortura y es muy probable que se deshiciera de varios cadáveres en el desierto de Texas y el lago Elephant Butte.

Entre otros varios documentos de su autoría, existe uno llamado «Procedimientos psicológicos y físicos: manejo inicial de un fetiche personal cautivo».

En este manual, Parker Ray describe la forma de intimidar, desorientar y someter a una víctima, además de cómo ir llevando a cabo las torturas, incrementando la intensidad de estas de manera paulatina.

El listado completo de pasos a seguir es perturbador, y he decidido excluirlo de este libro por considerarlo un material peligroso.

Cuando el caso salió a la luz, varias historias oscuras narradas en los alrededores de Truth or Consequences comenzaron a tener sentido.

Cadáveres hallados en el desierto. Prostitutas que fueron víctimas de brutales ataques sexuales y que no recordaban qué les había pasado.

Desapariciones sin explicación. Todo, de alguna u otra forma, apuntaba a David Parker Ray.

Para raptar a sus víctimas, el asesino no solo contaba con la ayuda de su pareja, Cindy Hendy, sino también con la de su propia hija, Glenda Jean, y un joven de nombre Dennis Yancy.

Todos ellos se encargaban de reclutar prostitutas en los bares cercanos para las sesiones de sexo y tortura orquestadas por Parker Ray.

Sin embargo, se descubrió que algunas de las mujeres que fueron raptadas por el asesino, abusadas, torturadas y posteriormente liberadas, volvían a visitarle poco tiempo después.

Es probable que algunas regresaran solo porque se les ofrecía algo de dinero a cambio de servicios sexuales denigrantes.

Aun así, tras acceder a las peticiones de Parker Ray, la mayoría despertaba en lugares solitarios, sin saber qué les había ocurrido y desorientadas por las dosis de droga que les suministraban para lavarles el cerebro.

El resto de las mujeres secuestradas parecían haber desaparecido.

La investigación despertó un gran escándalo cuando fue de conocimiento público que David Parker Ray organizaba orgías y fiestas privadas dentro de su propiedad.

Supuestamente había mucha gente involucrada, incluyendo personalidades ligadas a la política.

Todo comenzó a tornarse pantanoso en ese punto.

Truth or Consequences ocultaba más secretos de lo que parecía, y resultaba difícil seguir indagando si parte de la población también estaba relacionada y no estaba dispuesta a colaborar.

Por el momento, lo único que podía hacer la policía era acusar a David Parker Ray, su hija Glenda, Cindy Hendy y Dennis Yancy de secuestro y tortura.

Parker Ray se declaró inocente de todas y cada una de las acusaciones en su contra.

La fiscalía se encontraba en un gran aprieto, pues si bien varias de las grabaciones halladas en la casa y el tráiler mostraban torturas realmente espantosas, la policía no había encontrado ningún cadáver que pudiera ligarse a la investigación en sí.

Incluso cuando apareció una nueva sobreviviente a las duras sesiones de tortura ejercidas por el supuesto asesino y lo acusó de violación y agresión, su condición de trabajadora sexual y drogadicta no la ayudó demasiado.

Kelly Garret, la víctima, conoció a Glenda Jean, la hija de Parker Ray, en un bar de Elephant Butte y se volvieron amigas. Ambas consumían drogas y se emborrachaban con frecuencia. Glenda se había ido a vivir con su padre y decidió invitar a su amiga a casa, no sin antes suministrarle somníferos.

Durante tres días, Kelly fue sometida a constantes violaciones y torturas antes de ser puesta en libertad por el mismo Parker Ray.

Sin embargo, la veracidad de sus declaraciones fue puesta en duda en más de una ocasión, mientras que el acusado seguía apareciendo frente a las cámaras de televisión con una amplia sonrisa, asegurando que todo se trataba de un malentendido.

El hecho de que la acusación fuese realizada tres años más tarde hizo suponer a algunos que Kelly Garret había accedido de forma voluntaria a las exigencias sexuales de Parker Ray a cambio de dinero y que solo quería llamar la atención.

Incluso cuando fue reconocida por un tatuaje en una de las grabaciones de video descubiertas en el tráiler del acusado, no se la consideró una víctima.

Varias fotografías y cintas de video halladas en la caja de juguetes fueron presentadas como evidencia ante la corte.

Y si bien en ellas quedaron expuestas prácticas aberrantes, Parker Ray había sido lo bastante astuto como para no registrar la muerte de ninguna víctima.

También se presentaron cientos de dibujos que representaban las perturbadoras fantasías del acusado, los cuales estaban acompañados de elaborados textos sobre cómo torturar a una persona.

Aun así, todas las pruebas eran circunstanciales y no lo inculpaban en forma directa de ningún asesinato.

Otra de las teorías más controversiales era la que aseguraba que Parker Ray también participaba en trata de blancas, vendiendo jóvenes como esclavas sexuales en la frontera de México.

Incluso algunos detectives sospecharon que el sujeto que tenían entre rejas estaba involucrado en varias desapariciones denunciadas en Ciudad Juárez, un sitio tristemente célebre por la enorme cantidad de feminicidios registrados en las últimas décadas.

Si bien Parker Ray parecía no intimidarse ante la presión y los insistentes interrogatorios de la policía, su pareja, Cindy Hendy, se contradijo en más de una ocasión, hasta que al final reconoció su complicidad en varios crímenes.

Poco después, Dennis Yancy también mencionó haber asesinado a una exnovia, obligado por Parker Ray.

David Parker Ray estaba obsesionado con la violación y la tortura desde hacía cuatro décadas y no se había contenido en ningún momento.

Invirtió miles de dólares en la construcción del cuarto sucio y la caja de juguetes, lo que evidenciaba que aquellos sitios no daban abasto para satisfacer sus perversiones y la cantidad de víctimas que debía llevar mes a mes a su propiedad.

Los especialistas sospechaban que podía estar involucrado en sesenta casos de asesinato y muchas más violaciones, pero era un sujeto astuto y había procurado ocultar de forma hábil sus crímenes, además de contar con la complicidad de tres personas que seguían ciegamente sus órdenes.

Sin embargo, a pesar de tener a todos los sospechosos tras las rejas y contar con más de mil piezas de evidencia, no había cuerpos.

Aquello se volvió una pesadilla para el FBI y la policía.

Recorrieron gran parte del desierto y las quebradas de Nuevo México, pero no encontraron nada.

También se excavó alrededor de la propiedad de Parker Ray y se realizaron varias inmersiones en el lago Elephant Butte, ubicado a escasos metros, pero todos los esfuerzos resultaron infructuosos.