Psicópatas del mundo DAVID PARKER RAY. EL AMO DE LA CAJA DE JUGUETES #3
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DAVID PARKER RAY. EL AMO DE LA CAJA DE JUGUETES #3

El hombre se marchó y Cynthia quedó tendida sobre un colchón, encadenada por el cuello a la viga metálica de la muralla.

Sin embargo, en un descuido de su celadora, consiguió arrastrarse y acercar con una de sus piernas una mesa de centro en la que se encontraba un gran manojo de llaves.

La chica estaba segura de que allí se encontraba la llave que abriría sus cerrojos.

Mientras intentaba liberarse fue descubierta por Cindy y comenzaron a forcejear.

Aferrándose a la única oportunidad que tenía para escapar, se tendió boca abajo y continuó probando cada una de las llaves, intentando abrir el candado que la mantenía unida a la cadena, a pesar de que la mujer se le había echado encima y la amenazaba con un picahielos.

De pronto, comenzó a apuñalarla en la cabeza, rompiéndole el cuero cabelludo, pero Cynthia no se dio por vencida y, a punto de desmayarse por el dolor, logró dar con la llave correcta y pudo quitar el candado que la mantenía encadenada a la muralla.

Ambas comenzaron a rodar por el piso, hasta que Cynthia cogió una lámpara y la rompió en la cabeza de Cindy, dejándola sin sentido.

La joven salió de la casa y se echó a correr, hasta que pudo ingresar a otra vivienda cercana para pedir ayuda.

Tras el arresto de David y Cindy, y las sorprendentes declaraciones de Cynthia Vigil, los agentes de policía quedaron perplejos.

David Parker Ray resultó ser un hombre querido y respetado por la comunidad.

¿Cómo era posible que se tratase de un sádico sexual y un asesino en serie?

Cuando se decidió realizar un allanamiento minucioso a su propiedad, el impacto que causó en los investigadores fue traumático.

Resultaba evidente que Parker Ray llevaba varios años coleccionando diferentes herramientas de tortura y sumisión, muchas de ellas halladas en el cuarto sucio.

Sin embargo, cuando abrieron la puerta de la caja de juguetes —que no era otra cosa que el tráiler que se encontraba fuera del inmueble—, la impresión fue aún mayor.

A pesar de que en su interior colgaba un vistoso cartel que decía «Satan’s den» o «La guarida de Satán», su creador prefería llamarla la caja de juguetes.

El lugar se encontraba insonorizado para evitar que se escucharan los gritos de las víctimas desde el exterior.

La decoración parecía ser algo importante para Parker Ray, pues era minuciosa y selectiva.

Todos los elementos parecían haber sido acomodados al milímetro y tenían una funcionalidad práctica, aunque también estética.

El ambiente era opresor e intimidante. En una estantería con puertas de vidrio se observaba un llamativo candelabro eléctrico con forma de cráneo, las paredes estaban repletas de fotografías de víctimas siendo torturadas y perturbadores dibujos infográficos de diversos procedimientos de suplicio.

Muñecas atadas en poses grotescas y revistas pornográficas, relacionadas con el bondage .

Las estanterías estaban repletas de cadenas, pinzas, tenazas, agujas y todo tipo de elementos quirúrgicos para atormentar, además de otras extrañas herramientas que él mismo había fabricado gracias a sus conocimientos en mecánica.

En el fondo del tráiler, se encontraba una cama de obstetricia que Parker Ray utilizaba para inmovilizar a sus víctimas con las piernas abiertas y violarlas, pero no solo eso, también para sodomizarlas con todo tipo de dildos de tamaño desmesurado.

Frente a la cama, se encontraba una cámara de video con la cual registraba todas las espantosas torturas que realizaba.

Sobre la cámara, en una esquina de la habitación, una pantalla de televisión le mostraba a la víctima lo que su torturador le estaba haciendo.

También se hallaron varios manuales escritos por el mismo Parker Ray, los cuales describían detallados procedimientos para las más crueles y elaboradas torturas, tanto físicas como psicológicas.

Mientras la policía se comunicaba con el FBI, varios agentes decidieron reproducir las cintas de video halladas al interior de la casa y el tráiler.

Sabían que aquella podía ser la evidencia definitiva para inculpar a los sospechosos.

Muchos de los metrajes contenían películas o viejos shows de televisión, hasta que al fin dieron con lo que buscaban: una grabación casera en la que aparecía David Parker Ray dentro del tráiler.

Daba la apariencia de estar comprobando el estado de los instrumentos, pero se encontraba completamente solo.

Tras un brusco corte, todo se volvió mucho más explícito.

Aquellas imágenes perturbaron a los agentes.

En ellas, Parker Ray llevaba una capucha negra de verdugo y procedía a torturar de forma espantosa a una muchacha.

Una a una, las grabaciones mostraron la naturaleza del asesino y sus métodos, los cuales incluían choques eléctricos, quemaduras con cigarrillos, desgarramiento de pezones y penetración con dildos de gran tamaño.

La novia de David Parker Ray, Cyndi Hendy, aparecía con frecuencia en las tomas, siempre colaborando con su pareja y empuñando un revólver, amenazando a las víctimas, las cuales daban terribles alaridos de dolor para el deleite de sus torturadores.

Poco a poco, los policías comenzaron a salir del tráiler para vomitar. Sentían que ya habían visto demasiado. Aun así, por órdenes de sus superiores, varios agentes permanecieron casi una semana revisando el contenido de las cintas.

Dos días más tarde, la noticia fue cubierta por varios canales de televisión y reporteros de distintos periódicos, lo que causó una conmoción enorme.

Poco después se filtró, por medio de la prensa, que una de las oficiales de policía que estuvo dentro del tráiler, al ver los videos de tortura de David Parker Ray, se quitó la vida de un disparo en la cabeza.

La agente de treinta y seis años Patricia E.

Rust había quedado sumamente afectada tras ver las espantosas grabaciones y sus superiores decidieron darle un par de días libres, de los cuales nunca regresaría.

Según el libro SlowDeath , del escritor Jim Fielder, un funcionario estatal declararía tras el suicidio de Rust que «probablemente no pudo manejar lo que había visto y a lo que estuvo expuesta en ese tráiler».

Horas más tarde, el mismo FBI salió a desmentir aquellas afirmaciones, asegurando que el suicidio de Rust no tenía ninguna relación con lo que vio en las grabaciones de David Parker Ray.

Es difícil dilucidar qué ocurrió en la cabeza de Patricia Rust y las consecuencias de verse expuesta a semejante material.

Al margen de los verdaderos motivos, esto no sirvió para otra cosa que aumentar el morbo en torno al caso.

Resultaba evidente que David Parker Ray era un asesino serial y ningún medio de comunicación quería perderse la primicia.

El FBI, por su parte, continuó con la investigación.

Todo apuntaba a que habría que remover la casa desde sus cimientos, pues los investigadores sospechaban que se podrían encontrar varios cuerpos enterrados en aquel terreno.

Otra posibilidad, aún más plausible, era que la pareja arrojara los restos de sus víctimas en el lago Elephant Butte, que se encontraba a pocos metros del inmueble.

Sin embargo, en una superficie tan vasta y desolada como el desierto de Nuevo México, existen muchos lugares donde hacer desaparecer un cadáver.

Por su parte, los sospechosos insistían en que Cynthia Vigil estaba mintiendo y que solo se trataba de una drogadicta que trataba de victimizarse.

David Parker Ray no se mostraba nervioso, incluso a sabiendas de que la policía ya había registrado su casa y hallado sus cuartos de tortura y las grabaciones que lo inculpaban.

Los investigadores más experimentados se dieron cuenta de que se trataba de un astuto y peligroso psicópata.

Parker Ray era un sujeto con cierto carisma, alto, delgado, de cabello castaño claro y un tupido bigote.

Tenía la piel rojiza y arrugada, debido a las largas jornadas de trabajo expuesto bajo el candente sol de Texas.

Siempre esbozaba una sonrisa fanfarrona, era un fumador empedernido, tenía la voz suave, acento sureño y parecía un sujeto amable.

Sin embargo, tras esa máscara de relativa normalidad, se escondía un asesino sádico y depravado.

Nació el 6 de noviembre de 1939, en Nuevo México, Estados Unidos.

Fue abandonado por sus padres y criado por su abuelo, un hombre violento y temperamental que solía golpearlo sin contemplaciones.

Fue un estudiante promedio que, de forma precoz, comenzó a mostrar un retorcido interés por las chicas y llegó a fantasear con raptarlas, torturarlas y violarlas.

Obsesionado por la pornografía dura y el bondage , se masturbaba de manera compulsiva imaginando que sus fantasías sádicas se volvían realidad.

En Slow Death se asegura que Parker Ray habría cometido su primer asesinato antes de cumplir los veinte años, pero esto no ha podido ser corroborado.

A pesar de ser alcohólico, consiguió graduarse sin mayores problemas de la Secundaria de Valley, Albuquerque, en 1957, y en 1959 contrajo matrimonio con una chica de su pueblo. Al mismo tiempo, ingresó al Ejército de Estados Unidos, en donde se especializó como mecánico de aviones.

La vida marital de Parker Ray, no obstante, estaba destinada al fracaso.

Era un depredador sexual y no consiguió que su primera mujer le siguiera el juego, por lo que terminaron divorciándose en 1961.

Ese mismo año volvió a contraer matrimonio, el cual solo duró seis meses debido a sus excéntricas exigencias sexuales.

En 1966 se casó una vez más, ahora con Glenda Burdine, con la cual tuvo una hija a la que llamaron Glenda Jean.