Psicópatas del mundo DAVID PARKER RAY. EL AMO DE LA CAJA DE JUGUETES #2
34%

DAVID PARKER RAY. EL AMO DE LA CAJA DE JUGUETES #2

Tres horas más tarde, la casa rodante se detuvo y Cindy se acercó a la joven con un revólver en la mano, diciendo que la mataría si gritaba o intentaba escapar.

Al mismo tiempo, la mujer cogió un cajón de herramientas que se encontraba cerca, extrajo unos grilletes que aseguró en los tobillos de Cynthia, y la obligó a bajar del vehículo.

Desnuda y encadenada, la muchacha caminó junto a sus secuestradores a través de un camino polvoriento en dirección a una casa prefabricada que se encontraba de espaldas a un enorme lago.

Había varios inmuebles alrededor, lo que sorprendió a la joven, pues si alguien se hubiese asomado por alguna ventana podría haberla visto.

Aunque aquellas viviendas se encontraban distanciadas unas de otras, el proceder de David y Cindy resultaba temerario, sobre todo si se considera que estaban a plena luz del día.

Cynthia decidió mostrarse sumisa ante sus captores, quizás con la esperanza de que no le hicieran daño.

Pero su moral se vendría abajo tras ingresar a aquella casa.

Al principio, parecía tratarse de una vivienda normal.

Sin embargo, tras dar unos cuantos pasos en su interior, notó un crucifijo colgado boca abajo en la pared y varios ganchos atornillados en el techo.

David la empujó sobre una pequeña cama en la sala de estar y le puso un collar de metal con candado alrededor del cuello, el cual estaba sujeto a una gruesa cadena anclada a una pared.

Acto seguido, el hombre cogió una cinta de audio, la introdujo en una radio casetera, apretó play y se sentó en un sillón sin decir una sola palabra.

De pronto, el silencio de la sala se rompió y la voz de David comenzó a sonar en la grabación.

Este es solo un pequeño extracto del audio completo:

Hola perra, ¿estás cómoda? Lo dudo. Con las manos y tobillos encadenados, probablemente con los ojos vendados. Estás desorientada y asustada también, me imagino. Algo perfectamente normal, considerando las circunstancias.

Voy a contarte en detalle por qué fuiste secuestrada, qué es lo que te va a ocurrir y cuánto tiempo vas a estar aquí. No sé los detalles de tu captura, porque esta cinta fue creada el 23 de julio de 1993, como una grabación de advertencia general para futuras mujeres cautivas.

Has sido elegida [...] Seleccionada por tu cuerpo y por tu aspecto [...

] Me gusta el sadomasoquismo, así que cuando siento esa urgencia, voy por una chica.

Ambos sabemos para qué te hemos traído. Probablemente piensas que vas a ser violada y puedes estar segura de que eso pasará, pero esa es la parte fácil [...

] Tus muñecas y tobillos están encadenados y estás amordazada porque no te gustará cómo lo hago.

Te quedarás aquí, desnuda y encadenada [...

] Estarás colgada del techo por las muñecas y te azotaré muy fuerte...

con palmetas, cuerdas, látigos, gatos de nueve colas o con lo que me plazca [...

] Veamos... ¿qué otra cosa puedo hacerte?

Voy a usar una máquina de electroshock [... ]

Dicen que soy frío y que no escucho, que trato a las personas como objetos para sentir placer...

y supongo que tienen razón hasta cierto punto [...

] He traído a treinta siete mujeres con el mismo objetivo...

o puede que algunas más. Pero ninguna ha escapado.

No lo consiguieron. Tú no serás una excepción [...

] En cuanto termine esta grabación, tendrás una oportunidad excelente para suplicarme que te libere... me encanta cuando ruegan y suplican.

Si piensas que todo esto es enfermo y depravado, no has visto nada aún. Este es un mundo diferente [...] Que tengas un buen día.

En aquella cinta, que dura poco más de cincuenta minutos, David Parker Ray detallaba las reglas que la cautiva debía cumplir al pie de la letra.

Cualquier tipo de desobediencia implicaba un castigo inmediato y severo.

Dejaba en claro que tenía muchos años de experiencia en esto y pedía que no perdiera el tiempo llorando, rogando o suplicando, pues ya lo había escuchado todo y no se dejaría conmover por nada de lo que pudiera decirle.

Aseguró haber asesinado a algunas de sus víctimas anteriores, pero prefería no hacerlo o dejaría un reguero de cadáveres por todo el país.

También confesaba que su interés era específicamente sádico sexual.

Quería producirle grandes cantidades de dolor físico, porque eso lo excitaba, pero no buscaba hacerle algún tipo de daño permanente a menos que ella lo obligara.

En la cinta le dejaba claro que comería solo una vez al día y que sería tratada como un animal.

Al mismo tiempo, le advertía que sería violada por ciertos «amigos» que solían ir a su casa, e incluso por uno de sus perros mientras él los observaba.

Una de las reglas en las que el captor hizo más énfasis fue en que no debía hablar a menos que este se lo pidiera y siempre dirigiéndose a él con la palabra amo o ama, si se dirigía a su pareja, Cindy.

El único momento en el cual se le permitiría iniciar una conversación sería cuando pidiera permiso para ir al baño, siempre de forma respetuosa: «Amo, ¿puedo ir al baño?

». También debía ser específica y describir si iba a orinar o defecar.

Incluso cumpliendo todas estas reglas, si notaba que su tono de voz sonaba atrevido o sarcástico a la hora de responder sus preguntas, sería castigada.

Si intentaba hablar, gritar o si se negaba a colaborar durante las pervertidas prácticas sexuales a las que iba a ser sometida, sería azotada con un látigo o electrocutada.

David aseguró que, si se comportaba de buena forma, sería liberada en dos o tres meses, no sin antes ser drogada durante días y ser sometida a un lavado de cerebro para que olvidara toda la experiencia.

Escuchar las cintas de David Parker Ray resulta perturbador.

Es difícil imaginar cómo se sintieron las víctimas que las oyeron, estando desnudas y encadenadas a escasos metros de él.

Es probable que mientras las cautivas oían horrorizadas dichas grabaciones, Parker Ray se excitara.

Era la primera tortura a la que eran sometidas.

Una que jugaba un papel muy importante: la de desmoralizarlas desde un comienzo, haciéndolas entender que sería inútil intentar escapar, pues estaban ante un secuestrador, violador, torturador y asesino con años de experiencia.

A continuación la pareja comenzó a mostrarle cientos de fotografías polaroid en donde se veían distintas mujeres encadenadas, siendo torturadas y sodomizadas de maneras espantosas.

Minutos más tarde, David llegó con una caja llena de cables y una batería de automóvil.

Puso unos electrodos en los pechos de Cynthia y comenzó a darle descargas eléctricas durante varias horas, alternando el voltaje.

Cuando la pareja se cansó de torturar a la joven se sentaron en un sillón, bebieron alcohol, fumaron cigarrillos y miraron televisión antes de irse a dormir.

Al día siguiente ambos se acercaron a la chica, le quitaron los grilletes y las cadenas, y la llevaron al baño para que tomara una ducha.

Cindy volvió a amenazarla con un revólver, advirtiéndole que si intentaba huir la matarían.

Luego sería llevada a una habitación, la cual David llamaba el cuarto sucio ( Te dirty room ), un lugar donde podía llevar a cabo torturas mucho más sofisticadas.

La cantidad de artilugios y juguetes sexuales que decoraban la habitación resultaba perturbador.

Ganchos, poleas, una infinidad de dildos enormes, cadenas, alicates, tenazas, pinzas, anzuelos de pesca y picanas eléctricas, entre otros elementos.

David y Cindy cogieron a la chica y la suspendieron en el techo por medio de un sistema de cadenas y poleas.

Al mismo tiempo, le pusieron unas fuertes tenazas en los pezones, las cuales iban conectadas a unas pesas.

Mientras la electrocutaban con picanas eléctricas, los pesos de hierro bajaban y subían, produciendo un dolor indescriptible a la víctima.

Sin embargo, no solo David era un torturador cruel y despiadado...

Cindy resultó ser igual de agresiva que su pareja, sobre todo cuando comenzaba a azotar a la víctima con látigos y cuerdas.

Tras varias horas de tortura y abusos sexuales, Cynthia fue llevada a la sala de estar, donde fue encadenada.

Mientras tanto, David se sentaba en su sofá para fumar, beber y ver televisión.

Poco antes de irse a dormir, Cindy se acercó a Cynthia y le dijo al oído que al día siguiente la llevarían a la caja de juguetes ( Te toy box ).

Resultaba evidente que debía ser un sitio mucho peor que el anterior.

Aunque la chica se encontraba agotada, no pudo dormir en toda la noche pensando en qué le esperaba.

Cada vez veía más lejana la posibilidad de salir con vida de aquella casa.

Temprano por la mañana, David apareció para liberarla de las esposas y los grilletes, dejándola encadenada solo por el cuello, pero algo llamó la atención de Cynthia.

Su torturador vestía como un ranger, al igual que los guardabosques de la localidad.

La muchacha pensó que si aquel hombre era un policía o algo similar, nadie vendría a rescatarla.

David le dijo que cuando regresara del trabajo la llevarían a la caja de juguetes y repitió la amenaza que le había hecho Cindy la noche anterior.