DAVID PARKER RAY. EL AMO DE LA CAJA DE JUGUETES
DAVID PARKER RAY
EL AMO DE LA CAJA DE JUGUETES
Estados Unidos
Pocas cosas fuera de lo común ocurrían en Truth or Consequences, una ciudad ubicada en el condado estadounidense de Sierra, Nuevo México.
Con casi seis mil habitantes y un promedio de edad que llegaba a los cincuenta y ocho años, era un lugar en apariencia tranquilo y austero.
Uno de los últimos —y pintorescos— acontecimientos que llamó la atención en torno a aquella pequeña comunidad había sucedido hacía más de setenta años, cuando la ciudad cambió de nombre.
En 1950, aquel lugar era conocido como Hot Springs.
Sin embargo, sus pobladores decidieron participar en un popular concurso de radio de la época llamado Truth or Consequences .
El premio para la ciudad que ganara dicho certamen sería el de adoptar el nombre del famoso programa.
Como podemos suponer, Hot Springs se coronó como el vencedor.
Desde entonces pasó a llamarse Truth or Consequences o T or C, como algunos prefieren llamarle.
Con una colectividad en su mayoría católica, el segundo acontecimiento más importante de la ciudad fue cuando los líderes de la comunidad declararon a 1998 como el año de la Biblia.
Resulta irónico que tan solo un año más tarde, y debido a este caso, algunos pobladores bromearan refiriéndose a 1999 como el año del diablo.
Era el 22 de marzo de 1999, cuando una mujer desnuda que corría calle abajo por Bass Road, en Elephant Butte —cerca de Truth or Consequences—, llamó la atención de un solitario motorista que se encontraba en el lugar.
La muchacha, que llevaba una cadena para perros en el cuello, parecía estar huyendo de alguien a plena luz del día, pero el testigo no vio a nadie tras ella y se encontraba demasiado lejos para preguntarle qué ocurría.
La chica se interpuso en el camino de un automóvil e intentó abrir la puerta; sin embargo, la mujer que lo conducía no la dejó entrar, pues se sintió intimidada.
La joven siguió corriendo y decidió ingresar en la primera casa que se le cruzó y, una vez dentro, comenzó a gritar por ayuda.
La dueña de casa, Darlene Breech, estuvo a punto de desmayarse de la impresión al escuchar los alaridos que provenían de su sala.
Al acercarse, se encontró con Cynthia Vigil, de veintiún años, la cual lloraba de forma histérica y rogaba que llamaran a la policía.
Donald Breech, el esposo de Darlene, bajó del segundo piso alertado por el alboroto y se dispuso a cubrir a la muchacha con una manta, mientras le preguntaba qué le había ocurrido.
La joven se encontraba en estado de shock .
Sangraba de la cabeza, tenía profundas marcas de atadura en sus muñecas y tobillos, además de heridas amoratadas en los pezones y varias laceraciones en las piernas y la espalda.
Con voz temblorosa y trastabillante, le contó a la pareja que había sido secuestrada por un sujeto llamado David y su novia Cindy, los cuales la mantuvieron cautiva por casi tres días, sometida a brutales violaciones y torturas.
Darlene y Donald estaban atónitos ante su relato.
La chica estaba aterrada y temía que sus torturadores la estuvieran buscando por la calle.
Tras llamar al 911, la pareja logró tranquilizar a Cynthia, convenciéndola de que todo saldría bien.
Cuando la policía se presentó en el lugar, la muchacha salió corriendo y se lanzó en los brazos de los oficiales llorando de terror.
A pesar de encontrarse herida y perturbada, la joven repitió su historia a los agentes y les indicó la casa desde donde había escapado, la cual se encontraba a unos pocos metros del lugar.
En sus declaraciones, aseguró que consiguió huir después de librarse de las cadenas que la retenían y haberse enfrascado en una dura pelea con Cindy, aprovechando que David había salido de casa.
La víctima presentaba varias heridas en la parte posterior de la cabeza y el cuello, las cuales habrían sido realizadas con un picahielos durante el enfrentamiento con la mujer que la mantenía cautiva.
A pesar de haber sido apuñalada varias veces y encontrarse al borde del colapso, consiguió agarrar una lámpara y estrellarla en la cabeza de su atacante, dejándola sin sentido, antes de salir en busca de ayuda.
Mientras Cynthia era llevada de urgencia al hospital, en donde atendieron sus lesiones y cortaron la cadena que tenía atada a su cuello, la policía se acercó al inmueble indicado por la víctima.
Al ingresar a la propiedad, lo primero que vieron fue un enorme tráiler de camión de color blanco, cerrado con llave, a escasos metros de la casa.
Pocas horas más tarde, aquel lugar se convertiría en uno de los puntos neurálgicos de la investigación.
Dentro de la casa, los oficiales hallaron manchas de sangre, una lámpara rota, candados y una gruesa cadena fijada a la pared del living, además de claras señales de lucha, lo que encajaba con la declaración de Cynthia Vigil, aunque no había rastros de Cindy ni de David.
Minutos más tarde, ambos serían interceptados por otros oficiales que rondaban la zona.
La pareja fue detenida mientras conducía un vehículo cerca del lugar.
No estaban huyendo, sino buscando a la víctima.
Tras la detención, David Parker Ray, de cincuenta y nueve años, y Cynthia «Cindy» Lee Hendy, de treinta y nueve, contaron una historia muy distinta.
Según ellos, habían conocido a Cynthia Vigil solo un par de noches antes y se habían hecho amigos.
Aseguraron que era una adicta a las drogas que se encontraba en proceso de rehabilitación y que la acogieron en su casa con el único fin de ayudarla.
David Parker Ray, en particular, parecía convincente y sereno.
Sin embargo, los agentes no creyeron su historia.
David y su pareja fueron retenidos en la comisaría hasta que se aclarara la situación.
Cynthia Vigil era una joven que se ganaba la vida ofreciendo servicios sexuales en diversas calles y bares de Albuquerque, Nuevo México, pasando las noches de motel en motel.
Con una infancia tormentosa, que incluía abusos sexuales y abandono familiar, desde adolescente se había lanzado a la calle para ganar dinero y había caído en el abuso de alcohol, drogas y la prostitución.
El sábado 20 de marzo 1999, a las diez de la mañana, Cynthia caminaba por la Central Avenue en busca de algún cliente, hasta que un sujeto comenzó a hacerle señas desde una casa rodante que se encontraba estacionada cerca del lugar.
La chica cruzó pocas palabras con el desconocido y accedió a subir al vehículo para practicarle sexo oral a cambio de unos cuantos dólares.
Según Vigil, el hombre (que se había presentado como «David») parecía simpático y amable, aunque lucía algo desaliñado.
Ambos pasaron a la parte posterior del tráiler.
Y entonces la situación cambió de manera radical.
David sacó una placa policíaca y le dijo que tendría que llevarla detenida por prostituirse en la vía pública.
Cogió unas esposas y trató de inmovilizarla, pero Cynthia se resistió y comenzaron a forcejear.
La chica intuyó de inmediato que aquel sujeto no era un agente de la ley y que su vida corría serio peligro.
Al mismo tiempo, notó que no estaban solos.
Una mujer, que se encontraba escondida dentro de la casa rodante, apareció y le propinó una descarga eléctrica que la dejó semiinconsciente.
Una vez en el piso, David aprovechó para esposarla a la manilla de una pesada cajonera y luego arrancó el vehículo.
Aterrada y sorprendida, Cynthia le exigió a la extraña mujer que le dijera qué iban a hacer con ella.
Esta le aseguró que la violarían durante un par de días y que luego la dejarían en libertad.
David y Cindy habían viajado más de doscientos cincuenta kilómetros al norte de Truth or Consequences con el único fin de encontrar a una víctima y raptarla.
Pero Cynthia resultó ser más hábil de lo que se imaginaban.
Durante casi una hora, se había dedicado a soltar los tornillos de la manilla del cajón al cual estaba esposada, hasta que consiguió liberarse, aunque continuaba con la esposa cerrada en una de sus muñecas.
Mientras el tráiler se mantuviera en movimiento no podría escapar, así que decidió esperar a que sus captores se descuidaran para intentar huir.
De pronto, el vehículo realizó un movimiento brusco y Cynthia, que se encontraba tendida en el piso, rodó y se estrelló contra otro de los muebles del interior, lo que alertó a David y Cindy, quienes descubrieron que se había liberado.
Entre ambos la desnudaron y maniataron, esta vez de forma más eficiente, y reemprendieron el viaje.
Cynthia comprendió que no conseguiría escapar de manera tan fácil. Sospechó que no era la primera mujer secuestrada por la pareja y que ambos tenían experiencia en este tipo de delitos.